Justicia Económica y Democracia, Prerrequisitos Para el Avance de las Mujeres

NUEVA YORK, Estados Unidos,.- Justicia económica y democracia son prerrequisitos para hablar de avance de las mujeres, afirmó, aquí Virginia Vargas de Chile, quien ha representado a las mujeres de la región en el proceso conocido como Pekín +5.

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Vargas, fundadora del grupo Flora Tristán del Perú, puso así el dedo en el centro del debate de la sesión especial de Naciones Unidas que hace el balance de las acciones gubernamentales en los últimos cinco años.

Y es que no se trata de leyes, que las hay, a lo que Virginia llamó ampliación formal de la democracia y no se trata de políticas de alivio a la pobreza, como si se tratara de dádivas, disminuyendo la ciudadanía de las mujeres.

O sea, esta socióloga que discutía con las anglosajonas en un salón de Naciones Unidas, estaba hablando de la urgencia de interpelar a los gobiernos y ponerle nombre a sus vicios antidemocráticos y denunciar la utilización de la Plataforma de Acción Mundial como propaganda política.

Y habló precisamente el mismo día que la Organización de Estados Americanos, (OEA), discutía las controvertidas elecciones en el Perú y a menos de un mes de las elecciones en México.

La intervención de Virginia, incluyó un reconocimiento a las acciones de los movimientos feministas de América Latina y El Caribe en los últimos cinco años, a su capacidad política y vitalidad, con la demanda de mecanismos, recursos, justicia económica y no sólo palabras.

Sin embargo, cinco años después, no hubo mecanismos suficientes, (oficinas de la mujer), ni recursos, ni voluntad política suficiente, ni menos justicia económica ni real ampliación de las democracias. Los avances, afirmó, son lentos, los cambios no son los que nos propusimos y lo que creíamos para siempre conquistado puede desvanecerse.

En la intervención que se consideró, la más política de las ONG, en el marco de esta sesión de Naciones Unidas, la latinoamericana, hizo notar que los acuerdos de Beijing hace cinco años, la Plataforma de Acción Mundial y los compromisos de los gobiernos, fueron parte de las preocupaciones democráticas de los movimientos feministas, por lo que a partir de la PAM buscábamos avanzar en la paridad, en la lucha por la igualdad expresada en textos, en leyes, en reconocimientos que acorten la brecha entre mujeres y hombres.

No obstante y a pesar de los avances, los entusiasmos iniciales y aquel que podía lograrse con el cumplimiento de las recomendaciones de Pekín, han dado paso a una realidad menos seductora, no sólo por lo no se ha cumplido, sino porque existen situaciones inaceptables como por ejemplo, que las leyes no siempre se apliquen por falta de garantías, de información; que la legislación sobre violencia intrafamiliar revele que las mujeres son las principales víctimas , que las maquinarias estatales orientadas a la mujer generalmente permanezcan débiles, perdiendo estatus y que su futuro y alcance dependan de los cambios de gobierno.

Luego advirtió que muchos gobiernos usan instrumentalmente los acuerdos para sus intereses políticos. Pero lo más grave es que en la región latinoamericana las democracias siguen siendo débiles, excluyentes, con rasgos autoritarios, desarrolladas en contextos neoliberales que han profundizado dramáticamente la exclusión y la pobreza, de ahí que los temas centrales sigan siendo, democracia y justicia económica.

Criticó a muchos grupos de la sociedad civil que no han entendido la batalla de las mujeres y en ese contexto, consideró que no habrá mucho que celebrar en estos días, toda vez que las propuestas de transformación de los movimientos sociales democráticos y del feminismo no calan tan fácilmente en realidades de nuestros países autoritarios, tradicionales y racistas, donde no hay espacio para la igualdad ni para la diferencia. En el marco de los procesos electorales esto es claro.

Luego criticó que la plataforma se use sectorialmente, porque conviene a quienes se rehusan a aceptar el sentido universal de los derechos humanos o bien donde no cabe la distribución real del poder.

Así el “caucus” latinoamericano tiene mucha material de donde discutir. La plataforma, ahora mismo, aquí en Nueva York, sigue discutiéndose.