Imagen y Comunicación Empresaria

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Ofrecer una imagen positiva de credibilidad, modernidad y competitividad es uno de los temas que más preocupan a muchas empresas, instituciones o despachos profesionales actualmente.

La competencia creciente nos obliga a distinguir nuestra actividad mediante elementos diferenciadores que hagan llegar nuestro mensaje, nuestras noticias y nuestras iniciativas al público al que nos dirigimos.

La imagen corporativa o empresarial es el resultado de la integración en la mente del público de un conjunto de imágenes que con mayor o menor protagonismo proyecta la empresa al exterior.

La identidad de la empresa o de la institución es similar a la identidad personal, es decir, un conjunto de características y atributos de definen su esencia. En algunos casos éstos son muy visibles, en otros, no.

Construir una imagen corporativa constituye, en consecuencia, una necesidad añadida a los objetivos intrínsecos de la institución.

¿Por dónde empezar a construir una imagen corporativa?

Para gestionar una imagen corporativa positiva es imprescindible definir, en primer lugar, cuál es exactamente el proyecto profesional que presentamos y a continuación analizar con detalle la identidad visual que ofrece la cultura corporativa interna de la propia empresa, así como las acciones externas que practica para dar a conocer su realidad.

Tal como se ha dicho anteriormente, para ello conviene realizar un análisis detallado sobre los objetivos que se plantea la empresa, la institución o el despacho profesional. Definir qué se propone ofrecer y a quién desea dirigirse. A partir de este punto se llevan a cabo acciones de comunicación interna y externa.

La comunicación interna

En primer lugar es aconsejable verificar que la comunicación interna es buena y que funciona. No parece prudente que los miembros que integran la empresa o institución se enteren de las noticias propias, externamente. Hay que “horizontalizar” la información. Evitar las estructuras jerarquizadas piramidales, algo así como “el jefe lo sabe todo y los demás ni se enteran”.

Elaborar un boletín interno, tener un cuadro de anuncios y comunicados, realizar reuniones periódicas para facilitar la máxima información, es el primer consejo en este tema. Las personas que forman parte de la empresa, desde el primero al último, deben conocer la información que posteriormente se va a trasmitir al exterior, en caso contrario, el intento de mantener una buena comunicación e imagen, sería fallido.

La comunicación externa

En este apartado se pueden desarrollar diversas iniciativas. Las revistas de empresa, la relación con los medios de comunicación, las notas de prensa, la comunicación electrónica, son algunas de éstas.

Sea cual sea la actividad empresarial, mantener una comunicación con los clientes mediante una publicación periódica, puede ser una de las fórmulas para mantener un contacto informativo de interés nuestro.

La posibilidad de realizar esta comunicación de forma electrónica resulta, en la actualidad, más operativa, rápida y efectiva.

Este servicio se puede encargar internamente a una persona que dedique una parte de su tiempo a ello o bien externamente, a profesionales especializados que pueden realizar la tarea de forma más rápida y adecuada.

Otro tema de vital importancia es el de ofrecer una información de interés y periódica a los medios de comunicación de nuestro entorno. Los periodistas agradecen que se facilite su acceso a la información empresarial con la metodología adecuada, sin agobios ni impaciencias.

No se pueden confundir conceptos como publicidad y comunicación ya que ambos son muy diferentes y tienen objetivos diferenciados.

Mientras la publicidad (en muchos casos necesaria) se ocupa de ensalzar el producto que desea ofrecer, la comunicación trata simplemente de informar (sin calificativos) sobre la actividad que realiza la empresa. Quien confunda estos elementos, fracasará rotundamente en su trato con los medios de comunicación. Otro concepto que a menudo se confunde es Marketing y publicidad.

Para llevar a cabo una buena acción de comunicación externa conviene asesorarse con profesionales reconocidos en ese ámbito. Como todas las actividades ésta también requiere una metodología propia, muy profesional que ayude a resaltar ante los medios de comunicación, la propia imagen de la empresa.

El rigor, la seriedad con los periodistas es clave para facilitar el acercamiento de éstos a la empresa a la hora de ofrecer información de su actividad cotidiana.

En definitiva, cuidar la comunicación interna y externa de las empresas no es un tema menor, sino una estrategia y al igual que las demás acciones, requiere un estudio detallado y una acción profesional y constante.