Vitamina A para una piel suave, flexible y sana

| 2. Octubre.06 |
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La vitamina A es un nutriente liposoluble que se encuentra presente en la naturaleza en dos formas: vitamina A activa y protovitamina A o caroteno. La vitamina A activa se encuentra concentrada solamente en ciertos tejidos de productos de origen animal en los que el animal ha metabolizado el caroteno contenido en su alimentación en vitamina A.

Fuentes de Vitamina A

Una de las fuentes más ricas de vitamina A activa es el aceite de hígado de pescado, clasificado como un suplemento dietario, aunque también se encuentra presente en el hígado de vaca, de pavo, de cerdo y de pollo. Otras buenas fuentes de vitamina A se encuentran en: zanahorias, col rizada, espinaca, calabaza, piminetos, damascos, mangos, melones y huevos.

Algunos productos animales, como la crema y la manteca, pueden contener ambos: vitamina A activa y caroteno.

El caroteno debe ser convertido a vitamina A antes de poder ser utilizado por el cuerpo. El caroteno abunda en la zanahoria, de donde se deriva su nombre (en inglés, carrot es zanahoria), pero se encuentra en concentraciones aún mayores en ciertos vegetales de hoja verde como espinaca, hojas de remolacha y brócoli.

La Vitamina A ayuda al crecimiento y reparación de los tejidos del cuerpo así como a mantener la piel suave, flexible y sana. Internamente ayuda a proteger las membranas mucosas de la boca, la nariz, la garganta, los pulmones y por eso reduce la susceptibilidad a las infecciones.

Esta protección también ayuda a las mucosas a combatir los efectos de diversos contaminantes del aire. Los tejidos blandos y todos los revestimientos internos del tracto digestivo, riñones y vesícula, son también protegidos. Además, la vitamina A estimula la secreción de jugos gástricos necesarios para la adecuada digestión de las proteínas.

Otra función importante de la vitamina A es la fabricación de huesos y dientes fuertes, la formación de sangre y el mantenimiento de una buena visión. Las personas que miran mucha TV y los que trabajan con luces muy intensas, requieren más vitamina A. Es esencial en la formación de rodopsina, una sustancia en los ojos necesaria para la visión nocturna.

La producción de ARN es en gran medida aumentada por esta vitamina. El ARN (ácido ribonucleico) es la molécula encargada de transmitir las instrucciones a cada célula del cuerpo sobre cómo comportarse para mantener la vida, la salud y el funcionamiento apropiado. El cuerpo debe poder sintetizar nuevo ARN o las células comenzarán a degenerarse. Los estudios revelaron que se puede producir nuevo ARN en cuerpos con deficiencia de vitamina A; sin embargo, la tasa de producción de nuevo ARN es mucho menor que si hubiera suficiente vitamina A. Por otro lado, uno de las mejores fuentes de ARN es la levadura.

Absorción y almacenaje

“La Vitamina A ayuda al crecimiento y reparación de los tejidos del cuerpo así como a mantener la piel suave, flexible y sana.”

El tracto intestinal superior es el área primaria de absorción de la vitamina A; es ahí donde las lipasas (enzimas que degradan grasas), y la bilis convierten el caroteno en un nutriente utilizable. Esta conversión es estimulada por la tiroxina, una hormona producida por la glándula tiroidea. Una vez convertido en vitamina A, el caroteno es absorbido de la misma manera que la vitamina activa. La vitamina A es trasportada por el torrente sanguíneo, fácilmente accesible para todos los tejidos del cuerpo.

La vitamina A activa se encuentra en el aceite de hígado de pescado y es absorbida por el cuerpo después de 3 a 5 horas de ser ingerida, mientras que la conversión y absorción del caroteno demanda de 6 a 7 hs.

La conversión de caroteno en vitamina A no es 100% completa, aproximadamente un tercio del caroteno presente en los alimentos se convierte en vitamina A. Menos de un cuarto del caroteno en las zanahorias y tubérculos hace esa conversión y aproximadamente la mitad del caroteno en vegetales de hoja verde experimenta esa conversión. Parte del caroteno que no es transformado se absorbe en el torrente sanguíneo y se almacena en los tejidos grasos y no en el hígado. El caroteno que no es absorbido es excretado en las heces.

La habilidad del cuerpo para utilizar el caroteno varía con la comida y con la preparación. La cocción, el puré o el triturado de los vegetales, rompe las membranas celulares y hace que el caroteno sea más absorbible.

Los factores que interfieren con la absorción de la vitamina A

Los factores que interfieren con la absorción de la vitamina A y con el caroteno son: la actividad física agotadora realizada hasta 4 hs. antes de la ingesta, el consumo de aceite mineral, el excesivo consumo de alcohol o de hierro y el uso de cortisona y otras drogas. La ingesta de ácidos grasos poli saturados con caroteno resulta en una rápida destrucción del caroteno a menos que también se encuentren antioxidantes presentes.

Aún el clima frío puede impedir o atrasar el trasporte de la vitamina A y del caroteno. Los diabéticos tienen dificultades para trasformar el caroteno en vitamina A.

Aproximadamente el 90% de la vitamina A en el cuerpo se almacena en el hígado, con pequeñas cantidades depositadas en los tejidos grasos, pulmones, riñones y la retina en los ojos. En condiciones de estrés, el cuerpo usará esas reservas si no tiene suficiente vitamina A en la dieta. Es necesario un adecuado suministro de zinc para que el hígado pueda movilizar la vitamina A de sus depósitos.

Los desórdenes gastrointestinales y hepáticos, las infecciones de cualquier clase o cualquier problema en donde el conducto biliar se obstruya, puede limitar la capacidad del cuerpo para retener y utilizar la vitamina A. Una dieta baja en grasas tiene como consecuencia que poca bilis llegue al intestino y puede causar pérdida de caroteno y de vitamina A en las heces. Por ese motivo, las cantidades diarias recomendadas varían con cada individuo.

Dosis y toxicidad

Se recomienda entre 1500-4000 UI (Unidades internacionales) para los niños y entre 4000 a 5000 UI en los adultos. Estas cantidades se incrementan durante una enfermedad, un trauma, embarazo y lactancia. Los requerimientos varían para los fumadores, para los que viven en áreas con altos niveles de polución y para los que debido a una neumonía o nefritis experimentaron una reducción en sus reservas de vitamina A.

Las cantidades recomendadas de vitamina A pueden obtenerse de los siguientes alimentos: 230 gr. de hígado de ternera contiene aproximadamente 74,000 UI de vitamina A activa, una zanahoria contiene 11,000 UI de caroteno.

Signos de toxicidad son: nausea, vómito, diarrea, piel seca, pérdida del cabello, dolor de cabeza, pérdida del apetito, labios inflamados y escamosos, picazón en la piel.

Otros síntomas de una ingesta excesiva y prolongada son: fragilidad ósea, engrosamiento de los huesos largos, profundo dolor óseo, agrandamiento del hígado y del bazo, visión borrosa, erupciones en la piel. Un uso diario excesivo de la vitamina A también puede conducir a reducir la actividad de la tiroides y a deformidades en la piel, ojos y membranas mucosas. La presencia excesiva de calcio en sangre puede ser una indicación de sobredosis de vitamina A.

En el caso de detectarse toxicidad, los síntomas desaparecen luego de unos días de suspender la ingesta de vitamina A. La vitamina C puede ayudar a prever los efectos negativos de la toxicidad de la vitamina A.

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