Reza un dicho archiconocido que la primera impresión es la que cuenta. Las etiquetas y los envases son mucho más que seductoras herramientas que llevan información sobre los alimentos.
En la medida que conozcas la composición de lo que comprás, mayores serán las posibilidades de hacer una buena selección. La cultura de leer los rótulos y solicitar información al servicio de atención al consumidor reduce la desinformación, contribuye la prevención de enfermedades y hace que las personas produzcan cambios en su alimentación.
A veces las etiquetas presentan datos difíciles de comprender pero la única manera de ponerse canchera es practicar así que te daremos unos lineamientos para que empieces en tu próxima visita al supermercado. Muchos envases sólo traen una enumeración de los componentes del producto, el primero de la lista es el más abundante. En cambio otros, especifican la cantidad de calorías, grasas, colesterol hidratos de carbono, fibra, sodio. En general, la información nutricional suele darse por porción de alimento o cada cien gramos.
Las leyendas que aparecen con tipografías especiales cerca del producto resultan engañosas, en algunos casos. "Dietético", o "diet" o " light" no significa que puede incluirse sin límites, sino que la composición original fue modificada de alguna manera. Por ejemplo, la leche sin lactosa es un producto dietético, pero no significa que tenga menos calorías o grasas, sino que simplemente pueden consumirla las personas con intolerancia a la lactosa.
Otro ejemplo, el eslogan "Apto para diabéticos " es una denominación irreal. Todos los alimentos pueden ser consumidos por personas diabéticas en las cantidades establecidas por el plan de alimentación propuesto por el nutricionista.
En primer lugar, aquel nutriente que contiene en mayor proporción y así sucesivamente, todos los demás. Sin pasar por alto los aditivos, - léase en este caso conservantes, colorantes y antioxidantes de uso permitido. Además de las condiciones de almacenamiento y conservación una vez abierto el envase.
Otro infaltable, es la fecha de elaboración y de vencimiento, o bien la duración mínima con la leyenda de "consumir preferentemente antes de...". En el caso de que los productos duren menos de tres meses debe aclarar el día y mes de vencimiento mientras que para los que duren más de tres, el mes y el año. A la hora de llenar el carrito con la oferta de la semana conviene chequear este dato. Para no comprar de más, quizá se trate de alimentos que vencen a la brevedad.
Las etiquetas se utilizan para destacar alguna característica nutricional del alimento, que por lo general aparece cerca del nombre y la marca, con una tipografía legible y destacada. "Fuente importante de fibra", "con menos de la mitad de grasa", "reducido contenido en sodio", " 0 % colesterol. En estos casos es necesario que la empresa aclare bien la cantidad del nutriente en cuestión.
A continuación te damos el abecé de las etiquetas para que aprendas a decodificarlas con facilidad. Existen envases que enumeran sólo unas pocas características mientras que otros proporcionan más detalles. Algunos de los puntos clave que se pueden encontrar bajo la composición nutricional son:
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La información nutricional en la etiqueta de los envases