Desde que trabajo en contacto diario y directo con los Mercados Financieros, y ya son algunos años, no son pocas las veces en que algún amigo o familiar me pide consejo sobre las inversiones a realizar, esperando que le muestre con taxativa resolución la llave mágica a paraísos de altas rentabilidades y riesgos inexistentes.
Para su desgracia, como cualquier buen profesional de Mercados Financieros, cualquiera que se precie de serlo, rara vez emito opiniones que puedan retratarme en el futuro.
Sin embargo existe una constante en mi discurso que pretende alertar a los potenciales inversores sobre los riesgos inherentes a cualquier Mercado Financiero y sobre las malas, aunque muy comunes, prácticas que se llevan a cabo al realizar una importante inversión de capital.
A continuación pretendo presentar cuatro puntos, ordenados según su importancia, que considero esenciales para evitar malas practicas a la hora de realizar una inversión de alto riesgo y, con ello, no tener que lamentar sus posibles y fatídicas consecuencias.
No son pocas las veces en que los agentes comerciales ofertan grandes expectativas para sus productos, pero ¿quién dice que una inversión que aporta unas ganancias anuales del 30% no está expuesta a perder esa misma cantidad?. Ésta quizá sea la reflexión más importante que hay que realizarse y es exactamente en base a la que se debe actuar en consecuencia.
Nota: Desde hace mucho tiempo incluyo la inversión en inmuebles entre las inversiones de alto riesgo y entre las inversiones en que se realizan las peores prácticas por parte de los inversores. Por razones obvias que ya he descrito.
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