Entrevista con Muhammad Yunus, Fundador del Grameen Bank y Actual Nóbel de la Paz

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A. C:- ¿Cómo funciona esa estructura de capital?

M.Y. – No queremos ganar dinero, no es nuestro objetivo. Existe un plan de ahorro que asigna una acción por cada dos dólares. Por eso, nuestros 2,4 millones de clientes son los dueños del banco.

A. C:- Mientras tanto, ¿el banco tiene que dar ganancias para financiar su propia expansión y diversificar sus actividades?

M.Y. – Por supuesto. No es grande, es una ganancia marginal (unos 1,8 millones de dólares), después que pagamos todos los costos y de que reinvertimos.

A. C:- ¿Cuáles son sus fuentes de financiamiento?

M.Y. – Contraemos empréstitos de otros bancos e emitimos obligaciones.

A. C:- Pero ¿Reciben también donaciones de instituciones extranjeras? ¿De la Grameen Foundation?

M.Y. – Comezamos en 1976, sin ningún dinero exterior. Salió todo de mi bolsillo. Después me transformé en garante y los bancos prestaban el dinero. Más tarde, fuimos un proyecto apoyado por el Banco Central de Bangladesh. Recién en 1988 recibimos por primera vez dinero del exterior por insistencia de los donantes.

Pero en 1995 decidimos dejar de aceptar dinero. La Fundación Graneen no tiene nada que ver con nosotros, son amigos del Grameen Bank y apoyan la creación de instituciones semejantes en otros países. No ponen dinero en el banco.

A. C:- ¿Ahora son totalmente independientes?

M.Y. – Totalmente.

A. C:- Para dar ganancias, el Grameen Bank tiene que cobrar intereses. ¿Cuáles son sus tasas de interés en relación con otros bancos comerciales?

M.Y. – En Bangladesh, a tasa media ronda el 15%. En el Grameen Bank, tenemos dos tasas: 20% en los prestamos a un año y 8% en los préstamos para vivienda, lo que da una media de 15%, prácticamente idéntica a los restantes bancos comerciales.

A. C:- ¿Cómo reacciona ante la crítica de los que dicen que cobran tasas muy altas que las personas no pueden pagar?

M.Y. – Algunos también dicen que nuestras tasas son muy bajas.. En realidad, no necesitamos ser una organización muy popular.

A. C:- ¿Y cuál es el tipo de crédito más buscado?

M.Y. – El crédito para actividades productivas, principalmente la crianza de ganado bovino (vacas lecheras), el cultivo de arroz y la explotación aviar de gallinas. Es hacia donde va cerca del 80% del dinero. Son actividades tradicionales y muy seguras, con las que se puede hacer dinero de inmediato.

A. C:- ¿Pero también financian la construcción de viviendas?

M.Y. – Sí. Otorgamos más de medio millón de préstamos, un total superior a los tres millones de dólares.

A. C:- ¿Cómo enfrentaron las catástrofes naturales que asolan Bangladesh, concretamente las inundaciones de 1998? ¿Disponen de reservas especiales para enfrentar esas situaciones?

M.Y. – En situaciones de desastre, hacemos una renegociación de las deudas y concedemos nuevos préstamos que les permiten a las personas recomenzar su vida y reconstruir sus casas.

A. C:- ¿No existen seguros de cosechas o cualquier otro que puedan contribuir a minimizar las consecuencias?

M.Y. – No tenemos ninguna compañía de seguros, porque es muy difícil evaluar la naturaleza del «desastre» (existen muchas manipulaciones).

Pero tenemos un plan de seguro de salud, por el cual las familias pagas 2,5 dólares anuales y se benefician con asistencia médica de calidad y bajo costo y de un seguro de vida, que le garantiza a la familia algún dinero en caso de fallecimiento del titular del préstamo.

A. C:- ¿Le preocupa que el Grameen Bank pueda alcanzar un punto crítico de crecimiento?

M.Y. – Es posible. Estamos preocupados pero también confrontados con el dilema de elegir una mayor expansión o no hacer lo necesario para utilizar toda nuestra capacidad. Intentamos resolverlo mediante la creación de diversas organizaciones autónomas, dotadas de sus propias administraciones.

¿El Grameen Bank alcanzó su dimensión óptima? Hubo quien dijo eso cuando teníamos diez escritorios. Hoy tenemos 1200 y continuamos expandiendo la red, siempre atentos a las señales. De cualquier forma ya reducimos nuestro crecimiento.

Por dos razones: tenemos 2,4 millones de familias titulares de préstamos y nuestro deseo es verlos superar el límite de la pobreza. Un tercio ya lo consiguió y otro tercio está cerca, los restantes están en el buen camino.

Vamos a concentrarnos en estas personas en vez de expandirnos cada vez más. La otra razón es que ya hay otras organizaciones que conceden micro-créditos y todavía hay lugar para más.

A. C:- ¿Cuántos años se necesitan para que una familia que se beneficia con el microcrédito pase la línea de pobreza?

M.Y. – Según nuestros datos, un período de entre 5 y 15 años. Queremos reducir este tiempo a un máximo de diez anos y luego, progresivamente, hacerlo en ocho o site años. Tenemos que ver también las cuestiones de salud. Los enfermos no pueden trabajar.

A. C:- Eso significa que el crédito no es todo. ¿Las personas también necesitan programas de salud, educación, capacitación?

M.Y. – Mil y una cosas. El crédito es sólo una parte más y es la pieza clave que representa el punto de partida para las restantes.

A. C:- El trabajo infantil es uno de los mayores problemas de Bangladesh. ¿Constituye para usted un factor de preocupación?

M.Y. – No lo veo como un hecho aislado. Es una consecuencia de la pobreza. A ningún padre le gusta mandar a los hijos a trabajar cuando deberían estar en la escuela, solo porque no alcanza a sostener a la familia.

Cuando ocurre eso, los hijos son «ofrecidos» a otras familias para que trabajen en una situación de casi esclavitud, a cambio de alimentos, muchas veces restos. Los que tratan de sacar a los chicos de las fábricas sólo atacan los síntomas y no la enfermedad.

A. C:- Lanzó a nivel mundial el desafío de hacer llegar el micro-crédito a 100 millones de familias en el 2005. ¿Es un objetivo realista?

M.Y. – ¡Es realizable! Si en 1976, cuando di 27 dólares a 42 personas, hubiese dado una conferencia de prensa para anunciar que en 24 años estaría dando 2400 millones de dólares, usted hubiera salido de la sala diciendo que era un loco.

Sin embargo, esa es la realidad actual. En esa época la palabra micro-crédito ni siquiera existía. No es difícil pasar de 20 a 100 millones de familiar. Haremos lo mejor posible y si no es posible llegar a los 100 millones, llegaremos a 50 o 60 millones.