Emprender es Preciso

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“La suerte es imprevisible. Que tu anzuelo esté siempre arrojado a las aguas.
En un dique, donde menos lo esperas, aparecerá un pez”.
Ovidio

En abril del año pasado me invitaron a integrar el plantel de columnistas de un importante site educacional. Evidentemente, acepté la tarea con gran alegría, pasando a escribir artículos cuyo foco es un tema que no sólo atraviesa mi carrera, sino mi vida: Emprendedorismo.

El asunto siempre me fascinó porque tengo presente que el empleo, en su concepción tradicional, caracterizado por un mix de formación académica, trayectoria profesional y redes de contactos, simplemente se terminó. No hay empleo para los profesionales más experimentados y no hay empleo suficiente para los más jóvenes.

De ésta manera, la mano invisible del mercado laboral, altamente concurrido como todos los demás, premia a aquellos que consiguen destacarse. La palabra obligada es diferenciación.

Creo en el Emprendedorismo como estrategia competitiva y como única alternativa viable en el combate al desempleo y a las desigualdades económicas-sociales, ya que los aspectos reales de una economía deben ser la producción, el empleo y el crecimiento.

El desempleo de los seres humanos debería ser tratado como una tragedia y no como una estadística económica. Por eso, estimular la práctica emprendedora se volvió, antes de todo, una profesión de fe.

Algunos son emprendedores natos, realmente nacen listos. Unos desarrollan esta habilidad. Otros, ni siquiera se percatan de tan precioso don. Pero, de la misma manera que no se nace “empleado” – nuestro sistema educacional es el que nos enseña a ser “funcionarios” –, el Emprendedorismo puede, igualmente, ser enseñado.

Pero que quede claro: Emprendedorismo es una cuestión de ser y no de saber. Está más vinculado a la actitud que al conocimiento. Así, puede ser, no solamente aprendido, sino aprehendido. No sólo comprendido, sino vivenciado.

No soy un teórico del Emprendedorismo. Y admiro exponentes como Fernando Dolabela quien ha contribuido mucho a insertar este tema en el escenario académico. Pero hablo sobre el asunto con la propiedad de quien desde los 14 años de edad educó su mirada para ver oportunidades de negocio. Una de esas personas que miran hacia una luciérnaga imaginando una usina hidroeléctrica ecológicamente correcta.

Actúe profesionalmente en empresas de pequeño y mediano porte, en cargos directivos, ya sea como colaborador o como socio mayoritario. En otras palabras: ya estuve de los dos lados del mostrador. Y sigo aprendiendo, tanto en mi propio negocio como empresario como en los negocios de terceros en mi carácter de consultor.

Como consecuencia de ese perfil, ya estuve al frente de empresas que quebraron. Y entiéndase que quebrar, en el mundo corporativo, no necesita ser tomado como una condición jurídica decretada, sino como una situación en la cual la inversión realizada no retorna o en la que un proyecto desarrollado no llega a término.

Es el equivalente directo de perder el empleo. Las empresas cierran, la gente es despedida. En eso ya tenemos una primera lección: es necesario discernimiento para reconocer el fracaso, coraje para asumirlo y divulgarlo y sabiduría para aprender con el.

Análogamente, ya coleccioné una cuota de éxitos, desde transformar empresas sosas en líderes de mercado, a ser postulado para premios de Emprendedorismo.

Escribir, a su vez, es una de mis pasiones. Un hobby solitario en su práctica de ponerse delante de la computadora y conversar con el teclado. No sólo me encuentro conmigo mismo sino con todos los que están cerca y me inspiran.

Y así de columnista de un único site, tal cual comenté al inicio de éste texto, actualmente difunden mis escritos, mis artículos, mis ideas, más de 40 medios electrónicos y medios impresos, proporcionándome nuevos contactos profesionales y amistades nunca antes imaginadas.

Ser Emprendedor significa eso: Estar con el anzuelo arrojado a las aguas. Adoptar una postura que involucra iniciativa y capacidad de concreción, compromiso y persistencia, auto confianza y persuasión e persistencia, entre tantas otras competencias.

Significa adoptar estas prácticas para sí y para los otros, en la vida personal y en la carrera, dejando de ser apenas un empleado, un empleado público, apenas un colaborador, apenas un ejecutivo, convirtiéndose en un Profesional emprendedor/a