El Spam Mata al Permiso

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Mucho se ha dicho sobre el spam y hay multitud de artículos sobre el tema sin embargo en este artículo no voy a analizar el spam desde el punto de vista de los ISP’s (por ejemplo) sino desde el punto de vista del permiso e intentar compararlo con otros medios publicitarios offline que no nos piden permiso.

¿Qué tiene de malo el spam o envío no solicitado de emails comerciales?

La opinión generalizada de la comunidad anti-spam se puede resumir en una sola palabra: permiso.

“Es necesario contar con el permiso de aquellas personas a las que se les van a enviar emails comerciales, sin su permiso estamos realizando un ataque a su intimidad y eso no se puede permitir”. Este sería básicamente el argumento utilizado por la comunidad anti-spam.

Pero entonces ¿qué sucede con las encuestas telefónicas y con la publicidad de tu buzón? ¿qué hay de los anuncios en televisión? ¿y de los anuncios que nos ponen en los cines antes de ver la película?

¿Tienen nuestro permiso? NO.

Pero entonces ¿por qué nadie protesta? ¿por qué vemos como algo “normal” que nos llamen por teléfono, nos metan publicidad en nuestros buzones y tengamos que ver anuncios en la tele y en los cines?

Alguien puede pensar que sin anuncios no habría televisión gratuita y que sí no quieres ver anuncios puedes irte al cable, pero resulta que en la televisión por cable también ponen anuncios. Es cierto que son anuncios segmentados, dirigidos a un público objetivo muy especifico; pero ¿te han pedido permiso para emitirlos? NO

¿Podemos llamarlo spam? SI

Llegados a este punto me gustaría volver a formular la pregunta inicial:

¿Qué tiene de malo el spam o envío no solicitado de emails comerciales?

El spam tiene muchas vertientes y todas negativas pero dado que esta sección esta dedicada al marketing de permiso me gustaría enfocar mi atención a dicha vertiente.

Todo gira alrededor del permiso

El permiso es el primer paso hacía una correcta personalización, ya que ¿cómo vas a crear una relación de personalización adecuada sí no empiezas primero solicitando permiso para ello?

El email marketing ofrece la posibilidad de conocer a tu público objetivo y tratarles de manera personalizada, manteniendo una continua retroalimentación lo que te permitirá adaptar tus productos o servicios a sus gustos y necesidades.

Esto es algo que ha sido soñado por todos los que nos dedicamos al marketing y que va a significar un cambio en las relaciones cliente – empresa.

Todos somos compradores, ¿no sería estupendo tratar con una empresa que conozca tus gustos, que te trate como a una persona, que tenga realmente en cuenta tu opinión?

Tenemos ante nosotros la posibilidad de revolucionar las relaciones cliente-empresa, relaciones que necesitan como punto de partida el permiso del cliente o prospecto. Este permiso con trabajo y tiempo generará confianza y esta desembocara en un cliente fiel a la empresa.

Pero entonces ¿por qué no sucede lo mismo con los anuncios en televisión, cines, llamadas telefónicas….?

Las llamadas telefónicas, tal y como están orientadas, no dan posibilidad a personalización alguna (recuerdo que personalización no es sólo llamar a alguien por su nombre). Buscan la venta inmediata y por lo general, no les interesa establecer una relación de confianza.

En lo referente a los anuncios en la televisión y los cines, es evidente que por el momento no es posible realizar ningún tipo de personalización.

En un mundo donde el spam este bien visto, posiblemente no haya personalización ya que ¿para qué gastarme dinero y tiempo en personalizar sí puedo hacer una campaña de envíos masivos de emails tantas veces como quiera a un coste mínimo?

Con frecuencia nos sentimos atraídos hacía las cosas rápidas y fáciles pensando que es lo mejor para nosotros, tenemos una fijación por el corto plazo. Muchas empresas cuentan con muy poco dinero y no pueden permitirse realizar una campaña de marketing por lo que recurren a lo fácil: hacer spam.

No ven más allá del corto plazo, no se dan cuenta de que existen muchas formas de anunciarse en la red de forma gratuita y de que un buen producto o servicio siempre se termina vendiendo.

El spam tiene muchas caras y todas malas, pero estas serán objeto de otro artículo.