El Sentimiento De Soledad De La Mujer En El Mundo Actual

Abrumadas por tantas exigencias externas o auto-impuestas en relación al trabajo, la pareja, la vida familiar y social, los nuevos conocimientos y muchos otros temas de todos los días, solemos sentirnos solas aunque en la realidad no lo estemos.

Este sentimiento de soledad deriva de nuestra dependencia (estar pendiente) de la mirada del otro. Se espera de nosotras que generemos resultados exitosos en todas las áreas de nuestra vida. Y también somos nosotras mismas quienes nos lo auto-imponemos.

Esperamos aprobación, retribuciones en amor, en amistad, en dinero, aplausos a la   excelencia de nuestros aportes que pretendemos sean los mejores en función de los esfuerzos que realizamos.

¡Guau! Cuánta exigencia, ¿y nosotras?, ¿nuestra mirada interior? esa que nos dice “lo estás haciendo muy bien, te felicito, te cuido, te quiero, seguí adelante que vales muchísimo”. Por estar atrapadas en el torbellino del exterior nos olvidamos de conectarnos con nuestro ser más profundo, con nuestra alma, con nuestro cuerpo y emociones. En fin, perdemos nuestro eje y la conciencia de él.

Nos olvidamos de quienes somos en realidad. De nuestros valores, creencias, virtudes, fortalezas, talentos, de nuestra riqueza interior como mujeres gran-diosas, en pos de satisfacer al otro.

El otro es como un cliente siempre insatisfecho que nos demanda, nos presiona y espera de nosotras que seamos la gran mamá protectora e incondicional. Muchas veces  tendemos por nuestra propia naturaleza femenina, a satisfacer el deseo de los otros antes que el propio. Al olvidarnos de cuidarnos, nos salimos de nuestro eje, aquel que nos sostiene erguidas y fuertes.

Esto produce una sensación de frustración y sentimiento de SOLEDAD aunque estemos rodeadas de personas queridas y que nos quieren. Parece una paradoja, ¿no? pero es lo que diariamente escucho en mi consultorio.

La mirada amorosa y aprobatoria debe venir de nuestro interior, de nuestros propios pensamientos positivos acerca de nosotras mismas. Celebrar nuestros logros, regalarnos paz, armonía, centrarnos en nuestro eje repito, sin depender de la aprobación de los otros, es lo que nos permite combatir ese sentimiento de soledad, nada agradable por cierto.

Nos ayudan: el autoconocimiento, nuestra creatividad, la meditación, el movimiento tierno y divertido, la buena conexión con nuestro cuerpo,  la perseverancia en nuestra profunda relación con la maravilla de la vida y por ende con la alegría.

Estamos todos juntos en un mismo barco en el presente, yendo hacia y construyendo un futuro mejor para nosotras, nuestros descendientes y en cadena para toda la sociedad.

No estamos solas nuestras hermanas Gran-diosas nos acompañan en este viaje, comparten nuestros desvelos y alegrías para transformarlos en un aprendizaje continuo y para seguir siempre adelante!!

Y tú ¿Qué piensas? Por favor dejanos tus comentarios debajo.

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La Lic. Alcira Silvia Romano es Psicóloga y Coach personal y Organizacional de formación internacional, especialista en creatividad empresarial , y personal y Psicología de género.