El Riesgo de Una Interminable Serie de Guerras del Petróleo

«Blood and Oil: The International Security Implications of Growing U.S. Dependence on Imported Oil» (Sangre y petróleo: las implicancias para la seguridad internacional de la creciente dependencia de los EE.UU. de la importación de petróleo) es el próximo título del profesor Michael Klare, autor de “Resource Wars: The New Landscape of Global Conflict”, publicado bastante antes de los eventos del 11/9.

Klare explica, en esta entrevista exclusiva, las grandes transformaciones en el pensamiento estratégico de los EE.UU. en lo concerniente a los recursos mundiales y discute las posibilidades de una serie de guerras óleo.

Klare fue el primero en señalar los conflictos por los recursos como una nueva tendencia geo-política y geo-económica después de la caída del Muro de Berlín.

Señaló que, actualmente, vivimos sobre una serie de líneas de falla y que el nuevo mapa del mundo tiene muchas zonas potencialmente problemáticas, incluyendo el Golfo Pérsico, la cuenca del Mar Caspio, el Caribe, con Venezuela y Colombia como puntos de inflamación, el Mar de la China septentrional, además de algunas zonas de Africa.

Mike T. Klare es Five College Professor de Paz y Estudios de Seguridad Mundial en el Hampshire College, Amherst, Massachusetts, EE.UU, autor de «Resource Wars: The New Landscape of Global Conflict» (2001) y del próximo libro «Blood and Oil» (2003). Escribió un artículo original en la revista Foreign Affairs, titulado «The New Geography of Conflict», volumen 80, numero 3, Mayo/Junio 2001.

Jorge Nascimento Rodrigues: – Desde la edición de “Resource Wars” ¿qué eventos confirman o refutan el principal mensaje del publicado en mayo de 2001?
Mike Klare: – Muchas cosas han ocurrido que confirman el principal argumento del libro.
En particular, la terrible tragedia del 11 de septiembre de 2001, ocurrida, en parte, por la alianza petrolífera de los EE.UU. con la familia real de Arabia Saudita. Esta alianza, establecida en 1945, vincula la protección de los EE.UU. a Arabia Saudita y a la familia real, a cambio de accesos priviligiados al petróleo saudí. Si bien esa alianza fue beneficiosa para ambas partes, irritaba a algunos sauditas ofendidos por el despliege del ejército norteamericano en su territorio y el estrecho vínculo entre los EE.UU. e Israel.

Es justamente de este medio anti-americano, que surgió Osama bin Ladden y muchos de sus seguidores (incluyendo 15 de los 19 secuestradores de los aviones del 11 de septiembre). Peleando la guerra contra el terrorismo, los EE.UU. también buscan reforzar su posición en las vitales áreas productoras del Golfo Pérsico, del Mar Caspio y Colombia. Los intereses de los EE.UU. sobre la seguridad de los futuros suministros de petróleo los han conducido también, a una mayor dependencia del petróleo ruso.

J.N.R.:- En el contexto geo-económico que menciona en el libro ¿Cómo podemos entender la operación afgana? Algunos analisis dicen que las consecuencias de dicha operación fueron, mayoritariamente, un movimiento logístico relacionado con futuras alternativas a los oleoductos actuales a través de Irán y Rusia.
M.K.:- La operación militar de los EE.UU. en Afganistán fue primeramente diseñada para destruir los Taliban y el refugio que proveían a Osama bin Laden y a la organización terrorista Al Qaeda. En algún sentido, se puede decir que la operación traía desarrollo a Arabia Saudita, en cuanto que Osama y Al Qaeda representaban una amenaza para el gobierno saudí, que es la principal fuente de petróleo para los Estados Unidos.
Ahora, con los Taliban derrotados y Al Qaeda mayormente destruida, los EE.UU. van a usar sus bases en Asia Central para proteger el flujo futuro de petróleo desde esta región. Pero no creo que haya sido el motivo original de esa operación.

J.N.R.:- ¿Cómo podemos entender el presente interés en Irak? ¿Es un movimiento estratégico para tratar de equilibrar Ia turbulencia actual en Arabia Saudita, la consolidación de Irán y el nuevo reposicionamiento de Rusia, que es desde 1997, el claro retador en el ajedrez del petróleo y del gas ?
M.K.:- Según mi interpretación, la campaña de la Administración Bush contra Saddam Hussein tiene varios objetivos: primero, eliminar la amenaza irakí a Kuwait y Arabia Saudita (que son sus dos mayores proveedores de petróleo), segundo, demostrar de una vez por todas que nadie puede desafiar la supremacía norteamericana y, tres, ganar control sobre las reservas petroleras de Irak, la segunda reserva mundial, después de Arabia Saudita.

J.N.R.:- En la nueva geografía de focos potencialmente problemáticos debido a los conflictos por los recursos ¿En el futuro inmediato, más allá de Medio Oriente, en cuáles otras regiones del globo podemos tener sorpresas?
M.K.:- A medida que las demandas mundiales de energía aumenten y algunas fuentes se agoten, cualquier área que tenga buenas provisiones de petróleo, tiene posibilidades de convertirse en un punto problemático. Particularmente, podemos esperar un aumento de la competencia por el control sobre el petróleo de Colombia y Venezuela en América Latina; Angola, Nigeria y Sudán, en Africa; y los países de la cuenca del Mar Caspio. Otros puntos urticantes incluirán los principales sistemas hídricos en áreas de escasa provisión de agua, como las cuencas de los ríos: Nilo, Jordán y el sistema Tigris-Eufrates.

J.N.R.:- ¿La denominada estrategia “neo-imperial” de la Administración Bush –como John Ikemberry publicara en el último número de Foreign Affairs — se relaciona con este revival de control de los recursos?
M.K.:- La embestida por la supremacía global exhibida por la Administración Bush
se debe, en parte, a consideraciones ideológicas — una creencia en la superioridad del “American way of life” y un deseo de imponer su sistema al resto del mundo—y, en parte, a custiones de recursos. Particularmente, esta Administración, está determinada a ganar control sobre una cada vez mayor porción de las reservas mundiales de energía, para compensar la contínua caída de las reservas domésticas.

J.N.R.:- ¿Cómo evalúa la posición de Europa en esta nueva disputa por los recursos?
M.K.:- Dado que Europa continúa dependiendo del petróleo de Medio Oriente para un gran porcentaje de su provisión de energía, será dependiente de los EE.UU. para protejer el flujo de crudo. En ese sentido, Europa ocupa una posición inferior frente a los EE.UU. y por eso tiene menos independencia política y capacidad de maniobra.

J.N.R.:- ¿Está preparando algun nuevo libro como una continuación a Resource Wars?
M.K.:- Sí, sobre las implicaciones en la seguridad global, debido a la creciente dependencia de los EE.UU. de la importación de petróleo. El título del libro es: “Blood and Oil: The International Security Implications of Growing U.S. Dependence on Imported Oil.” Está programado para ser publicado dentro de un año.

Creo que los EE.UU. buscarán proteger su acceso a estas áreas estacionando tropas allá o, de otra manera, usando la fuerza militar. El resultado, me temo, son una inacabable serie de “guerras por el petróleo”, a menos que los EE.UU. aprendan a restringir su apetito por el crudo y adopten modelos alternativos de transporte.

J.N.R.:- ¿Y cuál es el mensaje principal?
M.K.:- La tesis del libro es que los EE.UU. necesitarán importar una creciente cantidad de sus necesidades de crudo porque la producción doméstica está declinando irreversiblemente. Al mismo tiempo, el uso doméstico está aumentando a razón de 2% anual. Los EE.UU. preferirán depender del petróleo de los “vecindarios seguros” como Canadá y Europa, pero esa áreas también están experimentando una declinación de sus reservas. Esto significa que los EE.UU. dependerán, cada vez más, del petróleo de los “vecindarios peligrosos” como el Golfo Pérsico, el Mar Caspio, Colombia, Venezuela y África. En este estado de cosas, creo que los EE.UU. buscarán proteger su acceso a estas áreas estacionando tropas allá o, de otra manera, usando la fuerza militar. El resultado, me temo, es una inacabable serie de “guerras por el petróleo”, a menos que aprendan a restringir su apetito por el crudo y adopten modelos alternativos de transporte.

J.N.R.:- ¿Cuáles fueron las principales reacciones al libro desde mayo de 2001?
M.K.:- Al comienzo, la gente pensaba que exageraba el significado de ese asunto de los recursos. Pero, desde el 11 de septiembre y, especialmente ahora que se habla de una guerra con Irak, la gente comenzó a decir que tenía razón al enfocarme en ese asunto.

Lectura adicional: Dossier El regreso de las guerras económicas

Available in english: The Risk of an unending series of Oil Wars