El Mercosur a la Espera de Lula

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Para los economistas argentinos, el presidente electo de Brasil es la última oportunidad para el renacimiento estratégico económico y político del proyecto de los cuatro países de América del Sur.

Fue una semana agitada en el Cono Sur por la visita relámpago de Luiz Inácio “Lula” da Silva, el presidente electo de Brasil, a la Argentina y a Chile y por la realización, en Brasilia, de la cumbre de los diez presidentes del Mercosur (Brasil, Argentina, Uruguay y Paraguay), del Pacto Andino (Venezuela, Ecuador, Perú y Colombia), y Chile y Bolivia, donde Fernando Henrique Cardoso todavía se desempeñó como anfitrión.

El hecho de que el Mercosur haya renacido de las cenizas con las declaraciones realizadas por “Lula” sobre su apuesta estratégica a la reanimación económica y política del bloque generó una ola de esperanza entre los economistas argentinos y barajó, una vez más, las cartas en el Atlántico Sur de cara a la ofensiva “neo-imperial” de la Administración Bush.

El presidente electo del Brasil ve al Mercosur como una “palanca” para alianzas más amplias en América Latina y como plataforma de negociación de “una política externa común” frente a los Estados Unidos, concretamente en el ámbito del ALCA (área de Libre Comercio de las Américas prevista para el 2005), a la Unión Europea y a los mismos organismos multilaterales, como el Fondo Monetario Internacional y la Organización Mundial de Comercio.

El 2003 va a ser un año crítico en la negociaciones del ALCA, liderado por una co-presidencia de los Estados Unidos con Brasil. “Cuando muchos presagiaban el final de una muerte anunciada a manos del ALCA, una vez más, como el Ave fénix, el Mercosur renace de sus cenizas”, comenta Susana Orsino, una de las más conceptuosas especialistas en comercio internacional de Argentina, fuertemente involucrada en el proyecto del Mercosur. Susana Orsino subraya, además, la clara intención estratégica del nuevo presidente de Brasil, en superar los límites del proyecto inicial del Mercosur ligado a la idea de “unión aduanera con algunas excepciones y regímenes especiales y una serie de dificultades en las relaciones intra y extra Mercosur”.

Cambio de escenario

Contrariamente a lo que algunos pronósticos podrían sugerir, después del progreso de las negociaciones en la reunión ministerial de Quito del 1 de noviembre pasado, “el ALCA va a tener que amoldarse a un escenario diferente”, refiere Félix Peña, director del Instituto de Comercio Internacional de la Fundación BankBoston en Argentina. “Con la victoria de ‘Lula’ en Brasil, volvió a tomar fuerza la idea de un acuerdo 4+1 entre los cuatro países del Mercosur y los Estados Unidos”, destaca. Esta sería la pieza fundamental que falta como pilar previo al ALCA, dado que los Estados Unidos ya tienen acuerdos bilaterales con diversos países latinoamericanos, incluidos los “no-alineados”, como Chile, además del acuerdo estratégico con Canadá y México en el ámbito del NAFTA (área de Libre Comercio de América del Norte).

El nuevo lider brasilero encara, também, esa plataforma como una base para la adaptación de un proyecto político democrático similar al “modelo” de la Unión Europea. En el medio de un almuerzo de jamón con melón como entrada y de cabrito patagónico, una de los manjares más preciados de la región, “Lula” reveló en la Quinta de Olivos (residencia presidencial argentina) dos “sueños” -el de un futuro Parlamento del Mercosur, electo por voto popular, que legisle vinculativamente sobre los temas de integración regional, y el de una moneda común que “inmunice las economías contra las turbulencias financieras internacionales”.

La elección de Argentina como primer país a visitar, después de su elección, se interpreta como una reconquista de la geo-estrategia regional de Brasil iniciada en 1986, donde la alianza estrecha con Argentina, toma un papel preponderante, a pesar de que, actualmente, existen en el país de las Pampas, diversas voces -corrientes ligadas al ex presidente Carlos Menem, tenido como fuerte candidato en las próximas elecciones del 17 de abril de 2003- y en el Brasil a favor de una relación geo-estratégica bilateral con los Estaos Unidos, implicando un mayor distanciamiento con la Unión Europea.

Comportamiento obsceno

El espacio europeo, en particular, España, supuesto aliado privilegiado de América Latina, ha sufrido diversas críticas en virtud del papel de los gobiernos de Felipe González y de José María Aznar, del estratega Rodrigo Rato y de las multinacionales españolas en lo que ha sido designado como “saqueo” o “vaciamiento” de Argentina, particularmente durante la última década.

Libros como “Los nuevos conquistadores”, de Daniel Cecchini y Jorge Zicolillo, y “La Argentina robada”, de Mario Cafiero y Javier Llorens, constituyen el más reciente grito contra el “vaciamiento”, donde los europeos y, en particular, Madrid, son los principales protagonistas, en un período de más de una década en la que los Estados Unidos parecieron estar “distraídos” en relación al Sur.

El “amigo” europeo parece cada vez más distante, a pesar de los discursos retóricos en las cumbres ibero-americanas.

“El Mercosur no parece constituir una de las prioridades de la agenda externa de la U.E., que no muestra una gran apertura para negociar temas sensibles como los subsidios y el acceso al mercado europeo”, lamenta Orsino, que trabajó varios años en Europa en temas ligados al Mercosur. Idea que es reforzada por Félix Peña: “Persiste la sensación de que Europa, incluidos España y Portugal, sólo aceptarán avanzar en las negociaciones con el Mercosur como reacción a los avances que se produzcan en las relaciones con los Estados Unidos”. Lo que significa una falta de voluntad estratégica por parte de la Unión Europea y una tendencia a reacciones tácticas sin gran consistencia.

Hugo Varsky, presidente del Comité Internacional del Club de las Regiones (El Club de las Regiones abarca regiones de América Latina y de Europa), y responsable por la Fundación Garantizar el Desarrollo, que agrupa más de 1000 socios empresarios, es aún más crítico. “Encontramos en Europa una gran desorientación en relación a qué hacer con América Latina. Blair, Aznar y Berlusconi han dado la idea que la región latinoamericana ya tenía un “dueño”. Algunos diarios españoles recientemente decían que las cumbres iberoamericanas eran un desperdicio de dinero”. Varsky clasifica, inclusive, al comportamiento europeo como “obsceno” en muchos aspectos. “Con una mano se dicen nuestros aliados, pero con la otra, de un modo sórdido, le exigen al FMI que nos apriete, como ahora sucede con el aumento de las tarifas de los servicios públicos que quedaron, después de las privatizaciones, en manos españolas, francesas e italianas”.

A pesar de esta “enajenación” europea, el Mercosur abrió, recientemente, una oficina en Berlín, que funciona en la Embajada de Brasil en Alemania. Se trata del primer centro de promoción comercial de este bloque en el mundo. Este centro en Berlin prepara una primera misión comercial a Europa a comienzos de 2003. La oficina es un proyecto piloto que podrá originar otros “establecimientos” en los Estados Unidos y en Asia.

La alianza estratégica entre Argentina y Brasil dará un paso importante el 14 de enero de 2003, cuando los Cancilleres y Ministros de Economía de ambos países, luego de la asunción de “Lula”, profundicen en Brasilia varias áreas – como la integración macroeconómica y política, las estrategias industriales y agrícolas comunes (Brasil, por ejemplo, desea avanzar con la idea de una “moneda verde” en el marco de compensaciones en el comercio agrícola y el desarrollo de “clusters” regionales en el área automotriz), el intercambio comercial que tocó fondo este año (el valor más bajo desde 1994 cuando en Ouro Preto se consagró el libre comercio regional) y las relaciones con los Estados Unidos y con Europa.

Ambos países pretenden avanzar por su cuenta en la agenda del Mercosur, a pesar de que el presidente argentino, Eduardo Duhalde finaliza su gestión el 25 de mayo del próximo año. Se habla también de la definición de una estrategia común para enfrentar al FMI y de la formación de un Instituto Macroeconómico del Mercosur que defina metas de estabilidad monetaria y de disciplina fiscal.

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¿La nueva estrategia “neo imperial” de los EEUU porterior al 11-S restó fuerza al Mercosur y aumentó la del ALCA?
El escenario internacional post 11 de setiembre 2001, ha permitido apreciar el mayor valor que para los socios tiene un Mercosur en serio y creíble. No sólo se aprecia la región como un ámbito que permita expandir comercio e inversiones, sino también como un contexto contiguo funcional a los requerimientos que plantea tanto la agenda de seguridad como la del financiamiento internacional. Los países del Mercosur, incluyendo Chile, han articulado respuestas concertadas –especialmente en el ámbito de la OEA- a los desafíos que en el campo de la seguridad plantearan los brutales atentados del 11 de setiembre y, a su vez, han expresado una solidaridad frente a las crisis financieras de la Argentina y del Uruguay, superior a la que se observado en muchos países industrializados, incluyendo los europeos.

Con respecto al ALCA, las negociaciones han continuado como lo demuestran los resultados de la reunión ministerial en Quito el 1° de noviembre. Sin embargo, se visualiza un escenario en el que el ALCA resultará del desarrollo de una compleja red de acuerdos de libre comercio entre países latinoamericanos y de estos, con los Estados Unidos y Canadá. En tal perspectiva y luego del triunfo de Lula en el Brasil, ha cobrado nueva fuerza la idea de un acuerdo “4+1” entre los países del Mercosur y los Estados Unidos, no como una alternativa al ALCA, pero sí como una vía complementaria y necesaria para la construcción hemisférica.