El Desarrollo de Carrera: Una Carrera Por el Éxito

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El desarrollo de carrera se ha convertido en un concepto fundamental que hace al desarrollo de los profesionales dentro y fuera de la organización.

Sobre este tema hablamos con la licenciada Lidia Heller. Estabilidad es lo que menos puede esperarse hoy en un mundo cambiante.

Los profesionales más capaces y las mentes más inquietas gozan del privilegio y al mismo tiempo se enfrentan al desafío de ir construyendo su propia carrera, de ir adquiriendo la habilidad de proyectarse y de adecuarse a distintas realidades.

La licenciada Lidia Heller ha realizado diversas investigaciones en esta área, trabaja en consultoría y dicta seminarios de manejo de carrera. Con ella conversamos sobre diferentes aspectos relacionados con este concepto que hace algunos años, y sobre todo en las sociedades

Competir: ¿El concepto de manejo de carrera es de origen reciente? ¿Ahora se empieza a pensar que uno puede manejar su carrera o siempre existió esa idea?
– Lidia Heller: En realidad no siempre existió esa idea porque veníamos de una época industrial, una era industrial en donde esto implicaba ” una función y un individuo”, “un puesto de trabajo y un individuo “.

En general se suponía que si uno entraba a una determinada organización pública o privada y hacía las cosas bien y avanzaba, el mero transcurso del tiempo sumado a alguna capacitación hacía que uno fuera ascendiendo hasta llegar a una determinada posición.

Cuando empieza a cobrar importancia, sobre todo a principios de los noventa, todo este tema de la globalización, el mundo cambiante e incierto y empiezan a aparecer empresas que se fusionan, compañías que se compran y se venden, este concepto de estabilidad empieza a tambalear.

Es decir, ya nadie está seguro en su puesto y de lo que se habla es de que la única seguridad posible es la seguridad en uno mismo. Inclusive hasta los gerentes más competentes pueden en determinado momento ver en peligro sus puestos precisamente por este tema, no por incompetencia, o porque hayan competido alguna cuestión… simplemente las empresas se achican, se fusionan, se venden, etc.

Entonces, si bien el concepto de carrera siempre existió, existió mucho más asociado a hacer carrera, de una manera diferente. Ahora estamos hablando del individuo con su historia personal y profesional a lo largo de toda una vida y el tema de planificación y manejo de carrera tiene que ver con la posibilidad que tiene un individuo de manejar su propia carrera, más allá de la organización donde estemos, inclusive el tema de no asociar mi carrera a la organización donde estoy.

Este famoso tema de ” yo soy Lidia Heller, de IBM” , “del Banco Galicia” , esto que también nos pasa a las mujeres cuando nos casamos, bueno, aquí se trata de no casarse con una organización. Porque justamente yo no sé por cuanto tiempo esto va a seguir, entonces yo soy Lidia Heller, analista de sistemas, especialista de sistemas, es esto de “señora de nadie” o de no asociar el nombre tanto a una organización, y sí en cambio, asociarlo a una especialidad, a una habilidad, a una competencia que uno puede desarrollar.

El concepto de manejo de carrera es un concepto dinámico, no estático, no asociado a un título profesional solamente, porque el título encajona, sino asociado a todo un desarrollo y habilidades que uno ha hecho o que piensa realizar a lo largo de su vida. Por eso se dice que es un concepto dinámico y que da idea de progreso aunque el progreso no siempre sea hacia arriba o no siempre sea ascendente.

– Competir: Cuál es el origen del concepto de manejo de carrera?
– L.H.: En realidad este concepto tiene su origen…o los que empezaron a estudiarlo fueron los americanos. Porque los americanos tienen incorporado un concepto que hace que inclusive en épocas de bonanza, siempre pensaran en lo que se denomina el “what if” , “qué pasa si…?” .Es decir, inclusive cuando están trabajando en una empresa o en una organización, siempre tienen incorporado el concepto de ” qué pasa si mañana me quedo sin trabajo. Entonces, ¿qué otras posibilidades tengo?” . Y a partir de ahí empezaron a desarrollar este concepto de carrera.

A nosotros o a las sociedades europeas este concepto les llega un poco más tarde como consecuencia de que somos sociedades mucho más tradicionales, más cerradas. Los argentinos, por ejemplo, no vislumbramos la posibilidad de poder hacer una carrera fuera de lo que es nuestro ámbito, o en otro país o en otra región o en otra provincia.

Si bien es cierto que Estados Unidos es una sociedad distinta y si me quedo sin trabajo y estoy viviendo en California, probablemente me pueda ir a Texas, o a Massachussets. Pero además que lo llevan más o menos incorporado desde la tierna infancia porque los chicos saben que en un determinado momento cuando terminen su escuela irán a otro estado a otra universidad, lo nuestro es más una concepción más ligada al “estar” y “quedarse” en el lugar.

– Competir: Con respecto al tema del contexto que mencionó, independientemente de los intereses propios o las características propias de cada persona, ¿el manejo de carrera tiene relación con el contexto en particular? ¿Puede ser, por ejemplo, más dinámico en una sociedad que en otra?
-L.H.: Sí, eso evidentemente. Tiene relación con eso, con el contexto en el que los individuos se mueven y con el tipo de carrera. No es lo mismo la carrera de una bailarina, de un futbolista, de un ejecutivo, de un político, esto es totalmente variable.

En ese sentido hay carreras más cortas, carreras más largas, más aceleradas o menos aceleradas, este es el concepto. Pero también varían los puntos de llegada y esto tiene que ver con la profesión o con la especialidad y las motivaciones de los individuos, amén del contexto en el cual se desenvuelven.

Por ejemplo, para una bailarina el punto de llegada puede ser bailar en el teatro Colón, ese es su máximo deseo, su punto de llegada o su máxima aspiración. Para un futbolista, jugar un mundial o estar en la selección nacional. Para un ejecutivo, tener cincuenta, sesenta, cien personas a cargo es un símbolo de llegada y para un médico quizás o un académico que una artículo suyo sea publicado en el Wall Street Journal o en el Harward Business Review es lo máximo. En ese sentido son muchos los factores que intervienen en el manejo de una carrera.

– Competir: ¿Siempre hay un punto de llegada o siempre puede haber algo más allá?
– L.H.: Bueno, eso depende de las motivaciones individuales. Hay individuos que están fuertemente motivados por el logro, por el poder, y hay otros que no, que no tienen demasiadas motivaciones, con lo cual su carrera puede ser la seguridad, la tranquilidad, la estabilidad y esa es su carrera. Yo creo que el concepto importante es que cada uno tiene una carrera, más allá de cuán exitosa sea y cuán atolondrada haya sido hasta el momento que uno está analizando.

Es decir, uno puede haber sentido que tuvo muchos vaivenes, que pasó de esta empresa a otra, que después hizo otra cosa pero eso es parte de su historia y si uno quiere proyectarse hacia delante es importante que vea lo que ha hecho hacia atrás. Pero cada uno tiene su historia. Las motivaciones varían. Uno piensa ¿qué tipo de carrera puede hacer una empleada pública? Bueno, es parte de lo que uno fue buscando y las circunstancias se fueron dando. Seguramente sus motivaciones pasaban por un lugar seguro o un puesto, la tranquilidad, no verse sometida a demasiadas presiones, etc. Porque cuando se analizan distinto tipo de carrera con las personas, uno dice por qué esta sí y esta no, hay una cantidad de variables.

– Competir: Además de las motivaciones de las personas y del contexto ¿Qué otros aspectos influyen en el concepto de carrera?
– L.H.: Influyen las habilidades, los conocimientos, las credenciales y sobre todo este tema de los comportamientos, y ahí el tema motivacional tiene mucho que ver. Si yo estoy fuertemente influenciada por el tema del poder, seguramente – también depende de las oportunidades del contexto, obviamente – iré armando todos mis objetivos en función de obtener un cargo, de obtener lo que se denomina una posición elevada, etc.

Si estoy fuertemente motivada por lo que es el logro, el reconocimiento, mis orientaciones irán en todo lo que tenga que ver con publicaciones, premios, en destacarse en alguna actividad, aunque no tenga personal a cargo, aunque no tenga el dinero suficiente.

Esto algunos dicen que comienza desde la temprana adolescencia y otros dicen que se va desarrollando, hay distintas teorías al respecto. Pero la idea es que influye una cantidad de factores e inclusive uno ya lo va marcando cuando elige una determinada profesión.

Porque en esto yo siempre hago la distinción entre cuatro palabras que son: vocación, profesión, trabajo y carrera. Son cuatro palabras que muchas veces se utilizan indistintamente, pero que pueden tener significados diferentes.

Es decir, uno siente una vocación o un llamado por algo en especial, la música, la medicina o la pintura, por ejemplo. Después elige una determinada profesión, ser médico, abogado, contador. Después tiene que trabajar de algo, tiene que ganarse la vida.

Y después está este concepto de carrera. Que las cuatro palabras coincidan en una persona es el ideal, pero desafortunadamente la mayoría de las veces, o no siempre, coinciden. Hay una tendencia, inclusive hay estudios realizados que dicen que el tema de las motivaciones influye en la elección de la profesión.

Si uno tiene fuertes motivaciones de logro o de prestigio es probable que elija profesiones que tienen que ver con lo académico, lo intelectual, etc, si tiene más inclinación hacia el poder, bueno, todo lo que tiene que ver con la economía, inclusive con la abogacía, etc…eso es toda una línea de pensamiento.

FuenteCompetir
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Lidia Heller es Lic. en Administración en la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de Buenos Aires. Ha realizado cursos de especialización en temas de Management Femenino en la Universidad de Lulea - Suecia. Consultora en Planificación y Desarrollo de Carrera.