El Desafío de Ser Mujer Ejecutiva

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Es innegable que las organizaciones que cuentan con un gran contingente femenino bien capacitado entre sus cuadros profesionales, llevan excelentes resultados a sus empresas. Hoy ya no como excepciones o como un toque femenino sino con un sentido compuesto de actuación profesional, independiente de su condición femenina.

Sin embargo, recorrer este camino no ha sido fácil en la historia de las organizaciones y en la historia de vida de muchas mujeres. Inicialmente, la ausencia de modelos de liderazgo femenino, llevó a la mujer a copiar durante muchos años los modelos masculinos y, por cierto, hasta a exagerarlos en algunas características al punto de parecer una caricatura.

En este inicio, era impensable que el ‘ser femenino’ pudiera contar como ventaja. Es interesante, incluso, notar que el traje clásico y elegante para la ejecutiva (o la mujer que trabaja afuera) adoptó el estilo masculino -trajecitos, saquitos, blazers sobre vestidos, etc…- haciendo un contraste bellísimo entre lo femenino del “contenido” y lo masculino del “continente”.

Mantener el contenido femenino en equilibrio ha sido un gran desafío, y aquí no se trata de discursos feministas, por el contrario, se trata del equilibrio del Ser Humano, válido para hombre y mujer.

Las exigencias y presiones que vienen de papel profesional en general, sofocan los demás papeles que precisamos ejercer. Si tomamos, por ejemplo un día de 24 horas, cerca de 10, como mínimo se invierten en trabajo (traslado, reuniones u horas extras, participación en entidades, etc…), cerca de 10 horas están dedicadas a nuestras necesidades básicas (comer, dormir, bañarse y otras), nos quedan apenas 4 horas diarias, o sea el 17% de nuestro tiempo para ejercer otros papeles – PADRE, MADRE, ESPOSO(A), AMIGO(A), CIUDADANO(A), HIJO, HERMANO, etc. y, también, y principalmente, tiempo para cuidar de uno mismo (cuidado físico, espiritual, emocional, ócio, etc…).

Especialmente para la Mujer, este ha sido un desafío de equilibrio. La transmición de los valores esenciales de los seres humanos, aún es papel de la familia. La escuela u otros cuidados no sustituye la necesidad que los niños tienen de sentir la coherencia entre el discurso y la práctica por la observación y la convivencia con la familia. Y esto, sin duda, está más cerca del rol femenino.

El núcleo familiar es la base de sustento y el equilibrio de los papeles entre hombre y mujer, padre y madre y lo profesional ha sido un gran desafío.
La mayor parte de los problemas sociales son producto de este desórden básico que hay en la familia. Los problemas económicos, en general, no sobrepasan a los demás desencuentros. Los problemas con drogas entre jóvenes también tienen base en la ausencia de un núcleo familiar equilibrado y competente para apoyar y tratar conflictos.

Como conciliar, como priorizar, como puede la empresa contemplar en sus principios y valores el peso adecuado para la vida familiar. Los individuos equilibrados son más saludables, encaran su trabajo como fuente de placer y no como un peso, son más creativos, por lo tanto, son mas colaboradores pues donan su talento y su potencial sin culpas.

Personalmente, este ha sido, también, mi desafío – en la condición de viuda hace 8 años, con una hija de 8 años y medio, he actuado con ahinco en el papel profesional y, simultáneamente, en los papeles de padre y madre, alternando pesos y culpas en los varios roles. Pero, como yo, muchas mujeres han buscado ese equilibrio.

Hoy se que algunos ingredientes pueden ayudar en esta balanza, por ejemplo, si comenzamos por nosotros mismos. Esto es, si yo personalmente estoy en equilibrio, en paz, que puedo obtener a través de mi contacto con Dios, mi comunión con el Padre, si coloco en primer plano mi equilibrio espiritual, los demás papeles tienden a entrar en equilibrio también.

VIA Ana Maria Giamarino
La Arquitecta Silvia Chauvin es editora de Mujeres de Empresa, escribe sobre temas de tecnología y redes sociales.