El Arte de Evitar las Malas Inversiones

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Desde que trabajo en contacto diario y directo con los Mercados Financieros, no son pocas las veces en que algún amigo o familiar me pide consejo sobre las inversiones a realizar, esperando que le muestre con taxativa resolución la llave mágica a paraísos de altas rentabilidades y riesgos inexistentes.

Para su desgracia, como cualquier buen profesional de Mercados Financieros, cualquiera que se precie de serlo, rara vez emito opiniones que puedan retratarme en el futuro.

Sin embargo existe una constante en mi discurso que pretende alertar a los potenciales inversores sobre los riesgos inherentes a cualquier Mercado Financiero y sobre las malas, aunque muy comunes, prácticas que se llevan a cabo al realizar una importante inversión de capital.

A continuación pretendo presentar cuatro puntos, ordenados según su importancia, que considero esenciales para evitar malas practicas a la hora de realizar una inversión de alto riesgo y, con ello, no tener que lamentar sus posibles y fatídicas consecuencias.

4 Malas prácticas de inversión

  • Evita realizar inversiones con dinero prestado: Uno de los peores errores que se suelen cometer entre los inversores particulares a la hora afrontar una inversión, catalogada como de alto riesgo, es realizar ésta con dinero prestado. Esta práctica, denominada “Apalancamiento del Dinero”, es de uso extendido entre los inversores institucionales y, cada día que pasa, es más común entre los inversores particulares, siendo una entre las más peligrosas prácticas para los últimos. En primer lugar, es de suma importancia considerar los intereses a pagar por el préstamo recibido, que en un escenario de ganancias pueden reducir notablemente éstas e incluso llegar a generar pérdidas. En segundo lugar, en un escenario de pérdidas, pueden llegar a generar serios problemas de iliquidez o incluso insolvencia para afrontar las deudas contraídas. Mi consejo al respecto es no realizar jamás inversiones de alto riesgo con dinero prestado.
  • Evita realizar inversiones sin una adecuada previsión: El segundo peor error, que he visto se comete entre inversores particulares, es la falta de previsión ante potenciales pérdidas en las inversiones que se emprenden. En parte esta falta de previsión es debida a la mala información que se recibe por parte de los agentes comerciales, muchas veces ni siquiera cualificados para dicha tarea, que evitan aportar o no disponen de estimaciones sobre las pérdidas a las que una inversión está expuesta, ya se base esta inversión en acciones, fondos u otros productos financieros. Ante la duda, o un déficit informativo respecto a los riesgos de una inversión, la mejor solución es invertir única y exclusivamente aquel capital que no se va a necesitar ni a corto ni a largo plazo.
  • Evita realizar inversiones que no se ajusten a tu perfil: Una vez se ha decidido dar el paso y realizar una inversión, es importante que ésta se ajuste a nuestro perfil de inversor. Si bien todos los inversores comparten un interés común, esto es ganar dinero, cada inversor tiene un grado distinto de aversión al riesgo. No es lo mismo ver cómo diariamente una inversión pierde o gana un 5%, que ver esas fluctuaciones de pérdidas y ganancias en torno al 0,5%. El primer paso, antes de realizar una inversión, pasa por solicitar información del riesgo al que dicha inversión se verá expuesta. Generalmente expresada en términos de Volatilidad o VaR (Value at Risk), estas medidas del riesgo aportan una estimación sobre las pérdidas en que puede incurrir, para un horizonte temporal determinado, una inversión. La información sobre el riesgo es esencial a fin de evitar pérdidas no previstas.
  • Evita realizar inversiones sin una adecuada diversificación: La diversificación, como concepto contrapuesto a la concentración del capital invertido en un único activo financiero, es esencial para reducir el riesgo global de la inversión que se realiza. Desde mi punto de vista, lo conveniente es invertir en una gama de activos o productos financieros de diversa naturaleza, que aporten distintos niveles de riesgo. Un ejemplo de diversificación vendría dado por la contratación de un Fondo de Inversión de Renta Variable, uno de Renta Fija, otro de Divisas y algún depósito financiero. Un ejemplo de concentración del capital invertido vendría dado por la compra exclusiva de acciones de Astroc.

No son pocas las veces en que los agentes comerciales ofertan grandes expectativas para sus productos, pero ¿quién dice que una inversión que aporta unas ganancias anuales del 30% no está expuesta a perder esa misma cantidad?. Ésta quizá sea la reflexión más importante que hay que realizarse y es exactamente en base a la que se debe actuar en consecuencia.

Nota: Desde hace mucho tiempo incluyo la inversión en inmuebles entre las inversiones de alto riesgo y entre las inversiones en que se realizan las peores prácticas por parte de los inversores. Por razones obvias que ya he descrito.