El Arte de Escanear Para La Web

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Muchos de ustedes tal vez piensen que obtener una imagen lista para publicar en la web es una tarea complicada y reservada a especialistas.

Esto tal vez pudo haber sido cierto unos años atrás, pero hoy ya no es tan así.

Las herramientas de que disponemos hoy día, y la facilidad con que podemos acceder a las mismas han hecho que cualquiera pueda tener su foto o dibujo favorito en la pantalla de su computadora con una calidad aceptable.

Pero es necesario tener en cuenta algunos pocos detalles técnicos que nos permitan obtener los mejores resultados.

Partamos de la base de que podemos comprar un escáner de calidad aceptable con un desembolso mínimo, a partir de los u$s 70 a u$s 100. Pero en casi cualquier ciudad contamos con gran cantidad de lugares, ya sea en imprentas o estudios de diseño, e incluso locutorios con acceso a Internet y cibercafés, que pueden darnos el servicio de escaneo a muy bajo costo.

¿Cómo usar un escáner?

Todo escáner viene acompañado de uno u otro programa que permite instalar un pequeño utilitario, el driver de escaneo o “TWAIN”, el cual una vez en funcionamiento permitirá operar el escáner en si, así como algún programa de manejo de imágenes.

Generalmente tanto uno como otro vienen con sus instaladores como cualquier programa, en los que generalmente solo deberemos indicarle en que directorio queremos instalarlo.

Una vez instalado el TWAIN deberemos hacer lo mismo con el software de manejo de imágenes que también acompaña al escáner. De acuerdo al fabricante del equipo será distinto el soft provisto pero en líneas generales podemos decir que la forma de operarlo no varía en gran medida.

Las opciones que presentan son generalmente similares, y los valores que debemos setear en ellas son las mismas. Por lo tanto el proceso que indicaremos a continuación es fácilmente adecuable al que Ud. dispone.

Su programa de escaneo, sea este de la marca que fuera, tiene, en el menú File, (archivo) un submenú Import o similar, donde aparecerá el nombre del escáner.
Al activarlo verá una nueva ventana, en la que generalmente, a la derecha, se ve el área de imagen y se ubican los controles de escaneo.

Un poco de teoría

Una imagen escaneada es en realidad la información digital de lo que nosotros colocamos sobre el cristal del escáner. Esta información está conformada por valores para cada uno de los tres colores de luz básicos que forman la gama completa de colores.

Estas luces básicas son el rojo (R), el verde (G), y el azul (B). Hay 256 valores para cada una de ellas, y la combinación de todos esos valores da más de 16 millones de tonos posibles. Para definir esos colores el escáner descompone cada punto de la imagen que escaneamos en un tono que tiene a su vez distinto componente de rojo, verde y azul.

Esto lleva también a que cuanto más pequeño sea el punto analizado por el escáner mejor definición tendrá en definitiva la imagen en nuestra computadora.

Para ello el equipo puede “leer” distintas densidades de puntos, que en los controles se definen como cantidad de puntos por pulgada (dpi, dots per inch), a mayor cantidad de dpi mayor la definición, o “Resolución”, de la imagen.

Preparando el escaner

En general los escáner denominan a este seteo “Input”, queriendo significar la entrada de información. Allí colocaremos el valor de Resolución que consideremos adecuado, de acuerdo al uso final que tendrá la imagen.

A título orientativo se puede tomar en cuenta que si estamos preparando una imagen para un trabajo de imprenta, que requiere una calidad gráfica alta, lo habitual es usar 300 dpi, pero para lo que solo se va a ver en pantalla (Internet) lo habitual es 72 dpi.

De hecho el formato .GIF, propio de la mayoría de las imágenes que vemos en la web, automáticamente se convierte a esos 72 dpi, sin importar como haya sido escaneada.

Sin embargo esto no quiere decir que deberemos escanear siempre a 72 dpi.
Para obtener mejores resultados lo ideal es usar una resolución más elevada, como 300 dpi. hacer las correcciones necesarias en un programa de retoque fotográfico (tipo Photoshop), encuadrar la foto y cuando tenemos todo listo para guardarla, en el menú “Image size”, cambiamos el tamaño (de ser necesario) y bajamos la resolución. De esta manera nos garantizamos la mejor calidad posible.

Otro seteo es el de la escala a la que obtendremos la imagen final. Puede ser que nuestra original este en un tamaño de 10 centímetros de lado, y el uso que le daremos será para ocupar un espacio de solo 5 centímetros. En este caso podemos colocar el valor de 50%, y nuestro resultado será el de la imagen tal como la necesitamos.

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Es importante tener en cuenta que muchas veces escaneamos originales que han sido previamente impresos. Por el mecanismo de impresión offset la imagen está compuesta por una serie de puntos, de mayor o menor tamaño según la calidad de impresión (observando el material con lupa podrá apreciarse que son puntos conformados por cuatro colores de tinta).

Si tenemos en cuenta que también nuestro escáner trabaja por puntos, pero cuya ubicación y separación raramente coincidirán con los del original, el resultado es un efecto de trama muy marcado en la imagen que luego no podremos eliminar. Para corregirlo los equipos vienen con una opción llamada “Descreen”, o destramado, que permite evitar su formación.

Para ello puede tomarse la siguiente guía: si el original es un diario, el valor es de 85; revistas de mediana calidad, 133; impresos de alta calidad, 175. En caso de notar en la imagen final la persistencia del mencionado efecto, se deberá ir probando colocar distintos valores, hasta lograr eliminarlo.

Si su original es una foto (papel fotográfico) entonces no necesita activar ninguna opción de destramado.

Etapas del escaneo

En el proceso de escaneo en si hay dos etapas: un “Preview” o vista previa, que da la posibilidad de ver la imagen en la misma ventana de control, y el escaneo en si. Deberemos realizar el Preview con el original perfectamente encuadrado en el cristal.

Una vez en pantalla realizaremos la selección arrastrando el cursor sobre la misma del área que efectivamente necesitamos (es preferible tomar un área ligeramente mayor para luego recortar la imagen en nuestro programa de tratamiento de imágenes). Si resulta posible usaremos la herramienta “Lupa” para ver en mayor detalle nuestra imagen.

Aquí es donde podemos usar los controles adicionales que presente el programa. Cada uno cuenta con distintos controles para contraste, brillo, luminosidad, y otros filtros para distintos efectos. El uso de los mismos solo puede aprenderse manipulandolos.

Pero la idea básica es lograr que el área blanca de la imagen sea lo más blanca posible, que el negro (si lo hay) sea el más intenso posible, y que los distintos colores los veamos como figuran en el original.

Una vez satisfechos con el Preview, podemos realizar el verdadero escaneo, con lo cual el resultado aparecerá en el programa. Sobre esta imagen queda por realizar ajustes finales, como enderezarla y recortarla si fuera necesario, aumentar la definición mediante filtros como “Sharpen” o corregir finamente el color general. Para estos ajustes realizaremos una nueva nota.

Formato de archivos

Solo queda guardar el resultado final. Para el caso de la publicación en un sitio web hay dos formatos posibles: GIF y JPG. Si se trata de un logo, lo habitual es usar GIF, mientras que para una foto habitualmente conseguimos mejores resultados con formatos JPG.

Como regla general tenemos que si la imagen procede de un programa de dibujo (Corel, Illustrator, etc) con planos de color y tipografías, la imagen es “candidata” a ser salvada en formato GIF. En cambio si se trata de fotos, seguramente se beneficiará del formato JPG.

El formato JPG permite distintos niveles de compresión (reducción de tamaño de archivo en Kb) que podemos ajustar durante el proceso de guardarlo.

En caso de necesitar que el fondo (lo exterior al dibujo) sea transparente, por ejemplo para ubicarlo sobre una foto y que quede solo el logo sin estar acompañado de una “caja” blanca, podemos usar el .GIF, pero realizando un trabajo adicional que es el de indicar qué colores serán transparentes y cuáles no. Volveremos sobre este tema.

Un poco de experimentación sobre el tema, le permitirá encontrar el formato adecuado para cada gráfico en particular, o sea, el que le dé la mejor imagen con el tamaño más reducido.

Esto último no es un detalle menor, ya que en Internet el tiempo que tardan en mostrarse las imágenes está directamente relacionado con el “peso” de las mismas, una imagen de 50K tardará muchísimo más tiempo en mostrarse que una de 15K. Por lo general no conviene tener imágenes mayores a 20K.

Para finalizar, un consejo

Asegúrense de que su monitor esté correctamente calibrado: no muy contrastado, no muy luminoso, que los colores sean fieles. Para ello pueden poner en pantalla distintas imágenes.

Por ejemplo fotos de distintas personas y observar el tono de su piel, fotos de lugares con sombra y ver si al mover los controles de luz y contraste se ven mejor los detalles en las zonas sombreadas.

O fotos de objetos conocidos y tratar de regular los controles de manera que se acerquen a los colores que nos son familiares (playas con arena, banderas de países conocidos, etc.).

Si no se encuentran bien ajustados estos temas, estaremos encontrando grandes diferencias entre los resultados que esperamos y los que obtendremos.

Y otro más. En el tema de las imágenes escaneadas no hay una regla exacta.
Se trata de apreciación de colores y, como sobre gustos, también en esto se ha escrito mucho. Pero quién está operando el escáner debe juzgar los resultados que va obteniendo.

Esto solo se puede mejorar practicando mucho. Les recomiendo probar alternativas, ir viendo qué resultados se obtienen con distintos valores en cada uno de los seteos. Solo así sabremos qué resultados esperar en el momento de realizar un trabajo.