Economía, Finanzas y Sociedad

Una ficción que obra como guía para comprender el sistema económico - financiero, y sus efectos en la sociedad.

0
949

Tarde una noche, los orfebres tuvieron otra reunión secreta y Fabián les reveló un nuevo plan.

Convocaron el día siguiente una reunión con todos los gobernadores, y Fabián comenzó. «los recibos que nosotros emitimos han llegado a ser muy populares. Sin duda, la mayoría de usted los gobernadores los está utilizando y los encuentran muy convenientes.» Los gobernadores asintieron. Estaban de acuerdo, pero se preguntaban cuál era el problema. «bien», continuó Fabián, «algunos recibos está siendo copiados por falsificadores. Esta práctica se debe parar.»

Los gobernadores se alarmaron. «¿qué podemos hacer?» preguntaron. Fabián contestó, » mi sugerencia es: primero que todo, hagamos que sea el trabajo del gobierno el imprimir nuevas notas en un papel especial con diseños muy intrincados, y entonces cada nota se firmará por el principal gobernador. Las notas las llamaremos «billetes». Los orfebres estaremos felices de pagar los costos de la impresión, pues nos ahorrará mucho del tiempo que pasamos escribiendo nuestros recibos». Los gobernadores razonaron, «bien, es nuestro trabajo proteger a la gente contra falsificadores y su consejo parece ciertamente una buena idea.» Acordaron entonces imprimir los «billetes».

«En segundo lugar,» dijo Fabián , «algunas personas han hecho excavaciones y están haciendo sus propias monedas de oro. Sugiero que emitan una LEY, para que cualquier persona que encuentre pepitas de oro deba entregarlas. Por supuesto, será pagado con billetes y monedas.»

La idea sonaba bien, y sin pensarlo mucho, imprimieron una gran cantidad de nuevos y flamantes billetes. Cada billete tenía un valor impreso sobre el – $1, $2, $5, $10 etc. Los pequeños costos de impresión fueron pagados por los orfebres.
Los billetes eran mucho mas fáciles de transportar y rápidamente fueron aceptados por la gente. A pesar de su popularidad, estos billetes eran usados sólo para el 10% de las transacciones. Los registros mostraban que el sistema de cheques era usado para el 90% de todos los negocios.

La siguiente etapa del plan comenzó. Hasta ahora, La gente le estaba pagando a Fabián por guardar su dinero. Para atraer mas dinero a la caja fuerte, Fabián se ofreció a pagar a los depositantes un 3% de interés sobre los depósitos.

La mayoría de la gente creía que él estaba prestando ese dinero a los deudores al 5%, y su ganancia era el 2% de diferencia. Además, la gente no le preguntó mucho, ya que obtener el 3% era mucho mejor que estar pagando para depositar el dinero en lugar seguro.

La cantidad de ahorros creció, y con el dinero adicional en las bóvedas, Fabián podía prestar $200, $300, $400 hasta $900 por cada $100 en billetes y monedas que mantenía en depósito. Él debía ser cuidadoso de no exceder este factor de 9 a 1, ya que una persona de cada diez, le requería retirar el depósito para usar su dinero. Si no había suficiente dinero disponible cuando alguien se lo requería, la gente hubiera comenzado a sospechar, ya que las libretas de depósito mostraban exactamente cuanto habían depositado.

Mas allá de esto, sobre los $900 en asientos contables que Fabián había prestado escribiendo cheques él mismo, podía demandar hasta $45 de interés, (45=5% de 900). Cuando el préstamo más los intereses eran devueltos ($945), los $900 se cancelaban en la columna de débitos y Fabián se guardaba los $45 de interés. Por lo tanto, estaba mas que contento de pagar $3 de interés sobre los $100 depositados originalmente, los cuales nunca habían salido de la bóveda. Esto significaba, que por cada $100 que mantenía en depósito, era posible obtener un 42% de ganancia, mientras la mayoría de la gente pensaba que el sólo ganaba el 2%. Los otros orfebres estaban haciendo la misma cosa. Creaban dinero de la nada, sólo con su firma en un cheque, y encima le cargaban interés.

Es cierto, ellos no estaba haciendo billetes, el Gobierno imprimía los billetes y se los entregaba a los orfebres para distribuir. El único gasto de Fabián era el pequeño costo de impresión. Sin embargo, ellos estaban creado dinero de «crédito», que salía de la nada y le cargaban intereses encima. La mayoría de la gente creía que la provisión de dinero era una operación del Gobierno. También creían que Fabián estaba prestando el dinero que alguien mas había depositado, pero había algo extraño: ningún depósito decrecía cuando Fabián entregaba un préstamo. Si todos hubieran tratado de retirar sus depósitos al mismo tiempo, el fraude hubiera sido descubierto.

No había problemas si alguien pedía un préstamo en monedas o billetes. Fabián simplemente le explicaba al Gobierno que el incremento de la población y de la producción requería mas billetes, y los obtenía a cambio del pequeño costo de impresión.

Un día, un hombre que solía pensar mucho fue a ver a Fabián. «Esta carga del interés está mal», le dijo. «Por cada $100 que usted presta, está pidiendo $105 en devolución. Los $5 extra no pueden ser pagados nunca ya que no existen.

Muchos granjeros producen comida, muchos industriales producen bienes, y así hacen todos los demás, pero sólo usted produce dinero. Suponga que existimos sólo dos empresarios en todo el país, y que nosotros empleamos al resto de la población. Le pedimos prestado $100 cada uno, pagamos $90 en salarios y gastos y nos quedamos con $10 de ganancia (nuestro salario). Eso significa que el poder adquisitivo total, de toda la población, es $90 + $10 multiplicado por dos, esto es $200.

Pero, para pagarle a usted, nosotros debemos vender toda nuestra producción por $210. Si uno de nosotros tiene éxito y vende todo lo que produce por $105, el otro hombre sólo puede esperar obtener $95. (si el poder adquisitivo total es $205, y uno de los empresarios vende $105, solo quedan $95 en manos de la gente para comprarle al otro empresario). Además, parte de los bienes no pueden ser vendidos, ya que no quedaría más dinero en manos de los consumidores para comprarlos.

Vendiendo por $95, el segundo empresario todavía le debería a usted $10 y sólo podrá pagarle pidiendo más prestado. Este sistema es imposible.» El hombre continuó, «Seguramente usted debería emitir $105, esto es 100 para mi y 5 para que gaste usted. De esta manera habría $105 en circulación, y la deuda puede ser pagada.»

Fabián escuchó en silencio y finalmente dijo, «La Economía Financiera es un tema muy profundo, amigo, toma años de estudio. Déjeme a mí preocuparme por estos asuntos, y usted preocúpese por los suyos. Usted debe volverse más eficiente, incremente su producción, baje sus gastos y conviértase en un mejor empresario. Siempre estaré dispuesto a ayudarlo en esos asuntos.»

El hombre se fue sin estar convencido. Había algo mal con las operaciones de Fabián, y sentía que su pregunta había sido contestada con evasivas. Sin embargo, la mayoría de la gente respetaba la palabra de Fabián – «Él es el experto, los otros deben estar equivocados. Miren como se desarrolló el país, cómo se incrementó nuestra producción – mejor dejemos que él »

Para pagar los intereses sobre los préstamos que habían pedido, los comerciantes tuvieron que elevar sus precios. Los asalariados se quejaron de que los sueldos eran muy bajos (al subir los precios podían comprar menos bienes con su salario).

Los empresarios se negaron a pagar mayores salarios, diciendo que quebrarían.
Los granjeros no podían obtener precios justos por su producción. Las amas de casa se quejaban de que los alimentos estaban muy caros.

Y, finalmente, algunas personas se declararon «en huelga», algo de lo que nunca se había oído hablar antes. Otros habían sido golpeados por la pobreza, y sus amigos y parientes no tenían dinero para ayudarlos. La mayoría había olvidado la riqueza real alrededor de ellos – las tierras fértiles, los grandes bosques, los minerales y el ganado. Sólo podían pensar en el dinero, que siempre parecía faltar. Pero nunca cuestionaron el sistema bancario. Ellos creían que el gobierno lo manejaba.

Algunos pocos habían juntado su dinero y formaron compañías de préstamos o «compañías financieras». Podían obtener 6% o más, de esta manera, lo que era mejor que el 3% que pagaba Fabián, pero solo podían prestar el dinero que poseían – no tenían el poder de crear dinero de la nada simplemente escribiendo asientos contables en un libro.

Estas compañías financieras preocuparon a Fabián y sus amigos, así que rápidamente formaron sus propias compañías. En la mayoría de los casos, compraron a las otras compañías antes de que se pusieran en marcha. En poco tiempo, todas las compañías financieras les pertenecían

La situación económica empeoró. Los asalariados estaban seguros de que los patrones estaban teniendo mucha ganancia. Los patrones decían que los trabajadores eran muy vagos y no estaban haciendo honestamente su día de trabajo, y todos culpaban a los otros. Los Gobernantes no pudieron encontrar una respuesta, y además, el problema inmediato parecía

El Gobierno emprendió entonces esquemas de beneficencia e hicieron leyes forzando a la gente a contribuir en ellos. Esto hizo enojar a mucha gente, que creían en la vieja idea de ayudar al vecino voluntariamente.

«Estas leyes no son más que un robo legalizado. Sacarle algo a una persona, contra su voluntad, mas allá del propósito para el cual se usará, no es diferente de robar.»

Pero cada hombre se sentía indefenso y temía ir a la cárcel si no pagaba. Estos esquemas de beneficencia dieron algún alivio en principio, pero al tiempo el problema de la pobreza se agravó nuevamente y más dinero era necesario para la beneficencia. El costo de los esquemas de beneficencia se elevó más y más y el tamaño del Gobierno creció.

La mayoría de los gobernantes eran hombres sinceros tratando de hacer lo mejor posible. A ellos no les gustaba pedir más dinero de su pueblo (aumentar impuestos) y finalmente, no tuvieron otra opción que pedir prestado a Fabián y sus amigos.
No tenían idea de cómo iban a hacer para devolverlo. La situación empeoraba, los padres ya no podían pagar los maestros para sus hijos. No podían pagar doctores, y las empresas de transporte estaban quebrando.

Uno por uno, el gobierno fue forzado a tomar estos servicios por su cuenta. Maestros, doctores y muchos otros se convirtieron en servidores públicos. Muy pocos estaban satisfechos de su trabajo en el Estado. Recibían un salario razonable, pero perdieron su identidad. Se convirtieron en pequeños engranajes de una maquinaria gigantesca.

No había espacio para la iniciativa personal, muy poco reconocimiento para el esfuerzo, sus ingresos eran fijos, y sólo se ascendía cuando un superior se retiraba o moría.