Dos Libros Fundamentales en la Historia del Management

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Les proponemos regresar al pasado en este viaje por los dos libros que marcaron una nueva etapa de la práctica y la doctrina de gestión en los años 40 y 50 del siglo pasado.

Ambas obras están hoy agotadas y muchos gerentes y cuadros apenas si las conocen de nombre – The Concept of the Corporation (El concepto de la corporación) publicado en 1946 y The Practice of Management (La práctica del management) publicado en 1954. El propósito es llevar al lector a entender el contexto histórico en el que surgieron, las ideas precursoras que trajeron y la enorme actualidad, en 2002, de muchas de las recomendaciones prácticas, lo que, probablemente, lo sorprenderá.

El autor, Peter Drucker, es considerado el «padre» de la doctrina, condecoración que siempre rehusó aceptar.

Ya lo titularon «Dr. Management», contra su propia voluntad, a pesar de haber sido, a final de los años 40, el primer profesor de esa actividad. Lo que es absolutamente seguro es que fue el primero en sistematizar exhaustivamente una concepción de lo que había cambiado en el mundo empresarial – concretamente el surgimiento de la gran empresa organizada y gerenciada (lo que los americanos denominan la ‘corporation’) – y los principios y prácticas darían resultado en este campo.

El objetivo de estas dos obras era hacer pedagogía dirigida, no sólo a los ejecutivos emergentes de la época, sino también a los cuadros «medios». La lucha por la democratización de la gestión fue posiblemente el resultado político y social más importante alcanzado en el siglo XX y cuyo éxito debemos, en gran parte, a este austríaco fugado de Alemania durante el ascenso del nazismo y radicado en los Estados Unidos en 1937, seducido por la «sociedad de la libre empresa» y de la clase media.

Las musas inspiradoras

La primera advertencia que debemos hacer al lector es que el management no es una creación académica. Es una práctica, tal como la Medicina o el Derecho. Por eso el título de la obra magistral de 1954 (más de cuatrocientas páginas en letra pequeña) es La Práctica de la Gestión y no La Teoría de la Gestión o La Doctrina de la Gestión. Por lo tanto, sólo es posible «escribir» sobre ella si la inspiración viene del terreno – del mundo.

No asustará, entonces, que las musas inspiradoras de las dos obras hayan sido empresas de carne y hueso. Ambos libros son fruto de la mirada sobre la realidad industrial de la época.

En el caso de The Concept of the Corporation, varios capítulos son el resumen de la investigación que Peter Drucker realizó durante 18 meses, entre 1943 y 1944 en la General Motors, dirigida en ese entonces por Alfred Sloan desde 1923.

En el caso de The Practice of Management, los ‘case studies’ (diríamos usando el lenguaje académico) fueron Sears e IBM. Esta última todavía liderada por su fundador Thomas Watson Sr. y que recién dejará en 1956, pocas semanas antes de su muerte.

El estudio de la GM llevó a Drucker a realizar la primera sistematización del modelo de organización de «descentralización federal» de la gran empresa que sería «clonado», durante las siguientes décadas, en millones de empresas por todo el mundo.

Las reflexiones, diez años después, sobre los principios de gestión practicados en empresas como Sears e IBM condujeron a Drucker a realizar una primera síntesis transversal del management.

A esa altura había ya diversas obras sobre funciones específicas de la gestión – como la producción, el marketing, el área financiera, la ingeniería, los recursos humanos, las compras y las relaciones públicas.

Pero había sólo dos obras que intentaban aproximarse al problema globalmente y que se editaron entre 1948 y 1951 – Managerial Enterprise de Oswald Knauth y Managerial Economics de Joel Dean.

La Prehistoria del Management

Toda síntesis, por brillante que sea, reposa en el trabajo de «antepasados». Drucker dice explícitamente que el apenas concluyó lo que se venía cuestionando en las décadas anteriores y recuerda algunos marcos fundamentales de esa «prehistoria» en el campo de la organización empresarial y del desarrollo de la doctrina de gestión.

La corporación no nació en los años 20 del siglo pasado con GM. Sino que fue «inventada» cerca de 1870 en los Estados Unidos por los ferrocarriles que atravesaban el continente de costa a costa y por John D. Rockefeller que creó la Standard Oil con una sola estructura organizativa desde la exploración a la producción, al transporte, a la refinación y a la venta del oro negro.

Más tarde, en Alemania, Georg Siemens adoptó los conceptos organizativos de un francés, Henri Fayol, en la reorganización del Deutsche Bank, y Henry Ford creaba en 1903 la Ford Company dentro del mismo concepto «rockefelliano» de integración vertical – en este caso aplicado al automóvil, desde el acero y el caucho (en las plantaciones del Amazonas), hasta el vidrio, los neumáticos, los componentes y el montaje.

El management por su lado tiene un comienzo curioso – la primera aplicación sistemática de principios de gestión no ocurrieron en una empresa, sino en la reorganización del Ejército de los EE. UU. hecha por Elihu Root en 1901, entonces secretario de Guerra de Theodore Roosevelt. Root había sido asesor jurídico de Andrew Carnegie, uno de los capitanes de la industria más famoso del siglo.

El primer Congreso de Gestión se realizó en Praga en 1922 y no fue organizado por empresarios sino por dos políticos – Hervert Hoover, secretario de Comercio norteamericano y más tarde Presidente de los EE. UU. y Tomás Masaryk, el primer presidente de la recién fundada República de Checoslovaquia.

Muchos analistas consideran al francés Fayol (fallecido en 1925) el primer pensador de gestión. Ingeniero en minas, fue de los primeros en concentrarse en el papel de la gestión y en las competencias requeridas para tal.

Sus conferencias, en la primera década del siglo, atrajeron inmensa atención en torno de la identificación de las funciones existentes en las actividades industriales – técnicas, comerciales, financieras, de seguros, contables y de gestión propiamente dicha, subrayando que esta última era distinta de las otras cinco.

A el le debemos la lógica «funcional» en las organizaciones y la definición simple y directa de que «dirigir era prever y planear, organizar, comandar, coordinar y controlar».

Pero fue de autores temporalmente más próximos donde Peter Drucker bebió sus influencias o supo depurar las conclusiones de venenos políticos.

Chester Barnard (fallecido en 1961) – un práctico por excelencia -, que fue presidente de la Bell Telephone de New Jersey desde 1927, escribió The Functions of The Executive (editado en 1938), en que refería dos ideas maestras que marcarían a Drucker – las organizaciones son sistemas sociales y no pueden dejar de tener una finalidad «moral», la de legitimizarse por los servicios que prestan. Estos dos puntos cautivarían al científico social y al polemista político que era Drucker en aquellos años.

Probablemente fue Jack Beatty, el periodista y editor bostoniano, que escribió la obra más cautivante sobre la obra y la vida de Drucker (The World According to Peter Drucker) -, quien mejor comprendió su postura. Beatty resaltó el «moralismo y el idealismo social» y el profundo desprecio por el cinismo capitalista que tenía Drucker.

Por otro lado, Drucker leyó The Managerial Revolution, publicado en 1951 por James Burnham. La novedad del libro residía en hablar de una nueva clase dirigente, la de los managers, y ligitimarlos políticamente. Pero Burnham tenía de esa legitimización una visión basada puramente en el poder: «El ejercicio del poder de dirigir crea su propia justificación», una visión maquiavélica que Drucker jamás podría subscribir dada su oposición frontal a toda «la tiranía de los ebrios de poder».

Burnham tuvo una trayectoria curiosa – activista trotskista en los años 30, rompió con la izquierda cuando percibió que el «estadio supremo del capitalismo» era lo que denominó «managerismo», donde vislumbró un protagonista social y una revolución. Después fue influenciado por Georges Sorel, Vilfredo Pareto y Nicolás Maquiavelo (una de sus obras llevó por titulo «Los Maquiavélicos») y se convirtió en un teorizador de la derecha norteamericana.

Drucker depuró el maquiavelismo y extrajo la emergencia histórica de la revolución de la gestión y de su protagonista mayor, una nueva camada social que ampliaría la clase media, fundamento de la sociedad americana.

Los dos descubrimientos del Dr. Management

Estamos, ahora, en posición de entender los dos «descubrimientos» que Drucker nos relata en sus dos libros – la aparición de una nueva institución social (la gran empresa o ‘corporación’), que se tornó central en la sociedad industrial, y de un nuevo órgano social, el management que le permite la sobrevivencia y longevidad.

Quien esté habituado a ver la empresa con los ojos de un economista, se escandalizará con la visión de Drucker sobre la ‘corporación’. «La corporación no es solamente una institución económica y una herramienta para la rentabilidad.

La corporación es permanente, los accionistas son transitorios. La esencia de la corporación es social, es organización humana.

Es una institución social y una comunidad y debe ser dirigida y estudiada como tal», escribió, resaltando su interés por «un abordaje político y social de los problemas de la sociedad, distinto de un abordaje económico». Y, una vez más, sobre la ‘corporación’: «Debemos exigirle no sólo la perfomance de funciones económicas, sino también la ejecución de pesadas tareas sociales y políticas».