Divorcios Internacionales

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Hay un nuevo tipo de consultas que estoy recibiendo últimamente. Son las provenientes de parejas que se casaron en Argentina, se fueron a vivir a España, tuvieron hijos, se separaron allá y las mujeres decidieron regresar a su país de origen con sus hijos.

O sea volver a vivir cerca de su familia de origen y de sus amigos históricos, ya que la única razón por la que habían emigrado era por el matrimonio.

Terminada la convivencia matrimonial, no encuentran razón para continuar viviendo en el exterior.

Los ex maridos suelen firmar y homologar judicialmente acuerdos donde presentan conformidad con la radicación en Argentina, a cambio de fijar un amplio régimen de permanencia con sus hijos, consistente en que los niños viajen a España todo el mes de julio y los tres meses de verano. Es decir, que pasen con ellos 4 meses al año.

En su totalidad, son los hombres quienes se hacen cargo del costo de los pasajes aéreos de los niños y de un acompañante (que suele ser la madre) y a cambio de eso suscriben un nuevo convenio de alimentos disminuyendo la cuota alimentaria pactada inicialmente en España, considerando que los viajes a Europa son muy costosos y que además, con muchos menos Euros que allí, “en Argentina se vive bien”.

En tres casos que atendí últimamente pasó lo mismo:

Llegada la primer fecha pactada de viaje de los niños, éstos viajan (generalmente son pequeños) y a su regreso la mamá informa que el futuro no seguirán haciéndolo y que si el padre quiere verlos, sea él quien viaje a la Argentina.

El fundamento que dan es que los niños extrañan mucho, permaneciendo tanto tiempo lejos de la madre, que es demasiado tiempo, que vuelven mal y llevados a un psicólogo generalmente éste opina que no es conveniente para los chicos lo convenido por los padres.

Con ese certificado, las madres inician desde aquí un juicio de medidas precautorias, donde obtienen la conformidad del Juez para que los niños no viajen, solicitan la modificación del régimen de contacto con el padre y un aumento de cuota alimentaria.

A la vez, los hombres pretenden exigir que se cumpla lo firmado y homologado en España, ya que de haber sabido que no se respetaría a rajatabla, no hubieran dado su consentimiento para que sus ex mujeres salieran del país con los hijos.

Los dos tienen sentencias o convenios homologados judicialmente que les dan la razón. Cada uno pretende exigir el cumplimiento del que le resulte más favorable.

Los juicios que cualquiera de los dos inicie, vislumbro que serán larguísimos, ya que en principio la demanda se notificada en el domicilio real, que siempre es en otro país. Eso se hace por exhorto diplomático y su tramitación suele demorar muchísimo.

Si litigar en Argentina (viviendo ambas partes en la misma ciudad) es lento y engorroso, cuánto más lo será viviendo uno de los dos en otro país.

Mientras tanto los chicos van creciendo, con la incertidumbre de cuáles serán las reglas del juego, ahora que los papás se separaron. ¿Dejarán de ver al padre por mucho tiempo o el padre decidirá radicarse en Argentina para poder mantener un contacto frecuente con ellos?

Algunos hombres tienen las mismas posibilidades económicas allá que acá. Otros no quieren dejar sus elevados salarios en euros por nuestros magros salarios en pesos.

Y ni hablar en caso de que el hombre que se quedó en España tuviera otro hijo allá…, del cual no querría separarse (ya sea de una unión anterior o posterior).

Situación difícil, ¿verdad?

Las mujeres alegan que con tal de poder volver firmaron cualquier cosa bajo presión. Los hombres alegan que sólo en esas condiciones aceptaban que sus hijos se radicaran fuera del país.

Los jueces (de alguno de los dos países) tendrán la última palabra. Algunos le darán la razón a la mujer y otros no. En este último caso esos chicos serían llevados a España por la fuerza pública. Escena horrorosa para reencontrarse con su padre.

¿Quién de los dos progenitores estará pensando más en el bienestar de los hijos? ¿ Serán los hijos de estos divorcios más perjudicados que los de “los otros divorcios”?

Sinceramente, tengo más interrogantes que respuestas.

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La Dra Mirta Nuñez es abogada y psicóloga social, formada en los temas de planificación sucesoria en el CAPS ( Consejo Argentino de Planificación Sucesoria)