Divorcio y Desajustes Económicos

0
566

Divorciarse es una de las principales causas de estrés. El desgaste de los últimos tiempos del matrimonio, las presiones familiares, las de los hijos, los reproches mutuos…. en fin, suficiente material para dos novelas de terror.

Generalmente se quiere terminar lo antes posible con la situación dolorosa, pero descuidar el aspecto financiero suele empeorar las cosas y hace que los problemas se prolonguen mucho más en el tiempo.

Convengamos que en una situación de separación nadie gana, pero es muy común que nosotras perdamos más. En general, no queremos poner las cosas en términos económicos -no sea cosa que crean que somos “ambiciosas“- y tratamos de evitar la confrontación a toda costa…. y obvio, para evitar una discusión “a toda costa”, hay que ceder. ¿En cuánto? En general depende de la generosidad del otro. Resumiendo, generalmente recibimos lo que nos dan y bien contentas.

¿Se acuerdan de la película “Un toque de distinción”? Hay una escena en la que el personaje de Glenda Jackson cuenta que había hecho un buen acuerdo de divorcio: tenían dos autos y dos hijos. El se quedó con los autos, ella con los hijos. El no le pasaba pensión y ella tampoco. Genial…

Aunque la legislación de la mayoría de los países acuerda en que el reparto es mitad y mitad, el problema principal es que, en lo más inconciente, ni hombres ni mujeres creen que esto deba ser así. Los hombres creen que el aporte de la esposa al patrimonio familiar ha sido mínimo o, por lo menos, menor que el de él y, lo más patético es que las mujeres, en algún sentido, pensamos lo mismo. De ahí que los resultados sean lo que normalmente son: los que pierden calidad de vida son la mujer y, por añadidura, los chicos.

Mágicamente, los padres más amorosos y responsables sienten que, cuando le entregan dinero a la ex esposa, ella no lo gasta en las cosas necesarias para los chicos, sino que invierte los 150 pesos en el visón ese que seguro tiene en el placard pero que lo esconde para que él no lo vea y crea que se los gastó en eso. ¿Con qué comen, entonces, mis hijos? o ¿Qué clase de visón se compra con esa plata? Esas preguntas no se las hacen jamás.

La clave para salir lo mejor parada posible está en cómo se enfrenta la situación. Sucede que, por más lúcida que se sea, en una coyuntura como esta, se está obnubilada. Además, hay que tener en cuenta que lo que uno cree es una cosa y muchas veces lo que la ley dice es otra bien distinta. Entonces necesita ayuda profesional sí o sí.

  • Asesórese con un buen abogada/o, aun cuando el divorcio sea amigable. Si le parece que no comprende su situación, busque otro. No se quede con dudas.
  • Está negociando. Pida todo lo que le parece justo y un poco más. Recuerde que algo va a tener que dejarle ganar al otro. Trate de que sea lo que usted no pensaba obtener. Y tenga todo el tiempo presente que se trata de una NEGOCIACIÓN. Deje los sentimientos de lado aunque sea dificil y, sobre todo, no se deje manipular. De lo bien que se maneje depende parte de su futuro y del de sus hijos.
  • Para saber qué pedir como pensión de alimentos, piense detenidamente con lápiz, papel y calculadora en mano. Anote sus ingresos y egresos con cuidado. No se olvide de ningún gasto. Haga listas. Si tiene hijos chicos, estime una suma extra para alguien que los cuide cuando usted no está (seguramente va a tener que trabajar más). Piense que los chicos también van a gastar más. Seguramente van a pedir más cosas y usted no va a tener ganas de decirles que no a todo. No es cuestión de sobornarlos pero, está claro que van a necesitar más distracción. No se olvide de nada ya que no va a tener otra oportunidad.
  • En cuanto a la división de bienes, asesórese antes de firmar nada. Lo mismo vale para cualquier decisión que tenga que ver con la participación o propiedad de una empresa o negocio.
  • Trate de dejar en claro la mayor cantidad de cosas posibles. Le va a ser de utilidad para evitar roces innecesarios. Desde el monto y la forma de pago a los días y horarios de visitas para los chicos. Aunque parezca excesivo, ya verá cuánto le facilita la vida saber exactamente cuándo va a venir a buscar a los chicos. Aunque no parezca, eso evita abusos de ambos lados: el padre que “cae” sin aviso en cualquier momento y la madre que pone excusas para no darle los chicos al papá.
Compartir
La Arquitecta Silvia Chauvin es editora de Mujeres de Empresa, escribe sobre temas de tecnología y redes sociales.