Descenso Por El Río Yangtsé

A mediados de septiembre de 2003, mientras cubría una nota sobre la Represa de las Tres Gargantas - la mayor hidroeléctrica del mundo - resolví descender por el río Yangtsé en un típico barco de cruceros fluviales chino. De éste viaje de tres días, más de 600 Km. río abajo, entre las ciudades de Chongqing y Yichang, quedó este diario personal que ahora comparto con las lectoras y lectores de Viajeras.

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Termino mi comida y la cerveza mientras escribo estas líneas. El barco continúa entre márgenes iluminadas por luces de casas en localidades sin nombre. Las conversaciones de los chinos sentados en la mesa ubicada a mis espaldas parece una “parloteo” indescifrable.

Un impulso casi incontrolable me lleva a escribir sin parar. Podría quedarme aquí horas clavado escribiendo, pero corría el riego de transformar esto en una epopeya. Creo que encontré mi vida de escritor en el Yangtsé o ¿será el efecto de la cerveza “Shangchen” de 62,5 cl? No es arrogancia. Es una realidad, algo que ya sentí hace tres años en el corazón de la Amazonia cuando descendía el río Madeira, desde Porto Velho hasta Manao.

[quote_right]Algunos chinos más noctámbulos juegan majong y uno de ellos aprovecha para practicar sus ejercicios de “Tai-Chi” afuera, a la luz de los potentes proyectores del barco, como si fuese una estrella de cine. [/quote_right]

Al viajar, los sentidos se despiertan y las palabras y las ideas fluyen al ritmo de las aguas.

Cae la noche sobre el Yangtsé, el pueblo tiene por costumbre acostarse temprano.

Pocos están en la terraza de la cubierta superior situada a proa. Finalmente, un poco de aire fresco, con el desplazamiento del barco.

El río es angosto (poco mas de un kilómetro de ancho) y barroso, de color amarronado – más tarde, esta misma agua correrá por las canillas. Constantemente nos cruzamos con barcos de transporte de todo tipo que iluminan el río con su potente faro, tal como en el río Madeira.

Algunos chinos más noctámbulos juegan majong y uno de ellos aprovecha para practicar sus ejercicios de “Tai-Chi” afuera, a la luz de los potentes proyectores del barco, como si fuese una estrella de cine. Conversar, jugar, ver televisión, leer, escribir o mirar el río, poco más queda por hacer. Algunos chinos tienen un particular interés en mi escritura, no dudando en acercarse para verla mejor.

La fascinación de Las Tres Gargantas

A partir de Chongqing, los barcos pasan por diversas villas, tres ciudades – Fengdu, Fengjie y Wushan – y por las célebres Tres Gargantas – Qutang, Wuxia y Xiling, conocidas en conjunto por la denominación de “Sanxia” (“san”, tres y “xia”, garganta), en una extensión de 192 kilómetros. Las gargantas son formadas por las montañas y acantilados de cerca de 1800 metros de altura, cuyos picos se pierden en las brumas matinales, continuando irradiando magia y misterio.

La primera (Qutang) es la mas corta, pero impresiona por la masa de montañas que “magullan” el río a lo largo de un “cañón” de ocho kilómetros, cuyo ancho llega a ser, apenas, 100 metros (esta medida tenderá a alargarse con la futura subida de las aguas); la segunda (Wuxia) es la garganta mas profunda, coronada por sus famosos “12 picos” (cada uno con a su leyenda y mas de 1200 metros de altura), a lo largo de 40 kilómetros de extensión; y la tercera (Xiling), que se divide en dos trechos, el último de los cuales, situado ya después de la represa de las Tres Gargantas, revela en el recorte de la cadena de montañas la silueta de un Mao Tsé-Tung acostado. No sorprende que en un país que es en gran parte plano, estas gargantas y montañas fascinen a la mayoría de los chinos y a los visitantes extranjeros.

garganta_xilin

El pasaje por la segunda garganta es más impresionante. Hasta un paquebote fluvial con capacidad para 300 personas parece un barquito de juguete en medio de un desfiladero. En las laderas verdes cultivadas en terrazas (un poco a la imagen de Douro o de la ilha de S. Antão, en Cabo Verde), los campesinos están decididos a trabajar hasta el último día. Se nota que muchos todavía no fueron realojados y que muchas casas, situadas debajo de la cota máxima de 175 metros, deberán ser demolidas.

arrozales  shibaozhai

Este es el escenario en la zona baja de la ciudad de Fengdu, conocida como la “ciudad de los fantasmas”, donde todos los edificios ya han sido desocupados y completamente vaciados de todo lo que podía ser re aprovechado o vendido como hierro viejo (puertas, ventanas, conductos, canalizaciones, etc…). Apenas permanecen en el lugar los comerciantes que ocupan algunas tiendas en planta baja para servir al flujo diario de turistas que llegan. En el futuro, la ciudad quedará situada en una península rodeada por agua.

santuario_TianziFelizmente, el santuario de Tianzi, Rey de los Muertos, que tiene más de 1600 años y que abriga a las divinidades y demonios que poblaron el imaginario chino, se encuentra bien por encima del nivel de las aguas (288 metros). Está en la cima del monte Ming Shang, al que se asciende mediante un teleférico, luego de esperar bastantes minutos en una fila interminable de visitantes que se comienza a formar a las 6h de la mañana de este viernes 19 de septiembre.

Allá en la cima, inclusive en el patio del santuario, los vendedores ambulantes ávidos de ofrecer sus mercaderías a los turistas nos hacen acordar a los mercaderes del templo que Jesús Cristo expulsó hace cerca de dos mil años en Judea. Se vende de todo: Desde máscaras grotescas de divinidades chinas a máscaras del Carnaval de Venecia, pasando por amuletos, ropas y “baratijas” diversas. Junto al puerto de embarque, la feria es otra. Aquí la preferencia son las comidas y hay exquisiteces para todos los gustos: tiras de cerdo fritas, orejas y pies de cerdo asados; gallinas y patos; arroz, huevos, papitas asadas y batatas para acompañar; sin faltar las naranjas, toronjas y otros frutos para la sobremesa. Con la suba de las aguas, la feria se la llevará la corriente.