Cuestiones de Género en el Desarrollo de las Microempresas

Documento de la Organización Internacional del Trabajo - OIT

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5. Guía/recomendaciones prácticas sobre la manera de integrar la perspectiva de género en el desarrollo de las microempresas y las pequeñas empresas

En general, la cuestión de la capacidad empresarial de las mujeres no debería tratarse como un caso «especial». Ahora bien, en la mayoría de los países/sectores es necesario elaborar políticas y programas específicos porque la posición social de las mujeres difiere de la de los hombres.

Ya que la cuestión central radica en facilitar la integración de las microempresarias en el desarrollo, la superación de los obstáculos a que éstas se enfrentan hace necesario poner en práctica políticas y programas relacionados con el desarrollo de las microempresas, así como adoptar medidas más amplias con miras a:

– Mejorar el acceso de las niñas a la educación y la formación sobre competencias técnicas modernas, así como sobre funciones directivas;

– Impartir formación a las mujeres para que adquieran confianza en su propio potencial y, de manera más general, aumentar el reconocimiento por el público de la función económica de las mujeres (por ejemplo, por medio de la difusión de información sobre los medios de comunicación múltiples, de campañas de toma de conciencia o de la educación);

– Difundir los casos de empresarias que han triunfado y que podrían servir de modelo a otras mujeres;

– Mejorar el acceso de las mujeres a los recursos productivos y el control sobre esos recursos, y

– Mejorar el acceso de las mujeres a las nuevas tecnologías de la información.

Los programas directamente vinculados con el fomento del empresariado femenino deberían centrarse en los aspectos siguientes:

– Prestar la debida atención a las características del grupo elegido como objetivo (las empresarias son un grupo heterogéneo) y a las barreras y limitaciones existentes al concebir servicios dirigidos a las empresarias o a las empresarias potenciales;

– Definir oportunidades comerciales viables y concebir servicios de apoyo basados en las mismas dotados de suficiente flexibilidad para poder tomar en consideración nuevos sectores, en función de los cambios en la demanda del mercado;

– Proporcionar formación accesible, útil y eficaz;

– Establecer programas de microfinanciación viables, basados en la movilización del ahorro, y procedimientos simplificados;

– Facilitar los procedimientos administrativos exigidos para constituir y explotar empresas;

– Identificar y reforzar las instituciones apropiadas para proporcionar a las empresarias servicios financieros y no financieros. Esas instituciones podrían ser organizaciones gubernamentales o no gubernamentales, asociaciones de empresarios(as), cámaras de comercio, empresas comerciales, centros de servicios comunes, etc., o incluso firmas comerciales, en función de sus ventajas comparativas.

Para ser útiles y eficaces, deberían estar descentralizadas (dado que por lo general las mujeres tienen una movilidad reducida), ocuparse de temas especializados (más que tratar de abarcar toda la serie de servicios posibles) y estar impulsadas por la demanda;

– Establecer redes y asegurar una coordinación apropiada entre todos los departamentos e instituciones gubernamentales y no gubernamentales pertinentes en la esfera de la promoción y desarrollo empresariales (crédito, capacitación técnica y gerencial, elección de tecnología, adquisición de insumos, información, asesoría jurídica, comercialización, gestión, etc.);

– Impartir formación a funcionarios (en su mayor parte de sexo masculino) en muchos departamentos del sector público y en los bancos y otras instituciones crediticias para reconocer el potencial económico de las empresarias;

– Consolidar la recopilación de datos sobre los múltiples aspectos de la participación de las mujeres en las MPE

– La naturaleza y extensión de la participación de las mujeres como propietarias y gerentes de MPE, sus motivaciones, trabas, puntos fuertes y estrategias individuales; la distribución del tiempo, la estratificación de las empresarias, los nexos entre las diversas categorías de empresas dirigidas por mujeres y el resto del sector privado, la eficacia y eficiencia de los mecanismos de asistencia y apoyo disponibles, las posibilidades de pasar de la categoría de las microempresas a la de las pequeñas empresas, etc. Todo esto podría llevarse a cabo mediante encuestas de hogares o encuestas especiales;

– Difundir ampliamente información acerca de las oportunidades de negocios y los servicios de apoyo disponibles; las redes mencionadas pueden aportar una contribución importante a este respecto;

– lograr que los hombres acepten los programas dirigidos a las empresarias.

Todos los componentes mencionados son importantes, incluso si su grado de prioridad puede variar en función de las condiciones locales. Se utiliza el término de enfoque holístico o integrado para calificar la combinación de esos componentes, es decir, el marco normativo y reglamentario para crear un entorno empresarial favorable y los programas pertinentes para el suministro de servicios empresariales de apoyo, ya sean financieros o de otra índole.

Dado que estas diferentes intervenciones se suelen llevar a cabo por las instituciones locales, es preciso reforzar su capacidad de proporcionar servicios de apoyo a las microempresarias. De hecho, los servicios de apoyo eficaces sólo pueden proporcionarse por profesionales que posean la debida formación y motivación.

Dado que no es razonable pedir a una sola institución que suministre todos los servicios necesarios, sería preciso disponer de una red de organismos. Tal red podría operar por intermedio de una comisión interorganizaciones encargada de examinar los temas de interés común, tales como el crédito, la formación, etc.

Podría desempeñar un papel consultivo, proponer mejoras del marco normativo y actuar como factor de cambio en la sociedad en general. Podría estimular las iniciativas locales y contribuir a movilizar recursos locales y externos para proyectos de interés común. A este respecto, sería tal vez conveniente apoyar la creación o fortalecimiento de asociaciones de empresarias a fin de que pudieran intervenir eficazmente en tal red.

6.La experiencia de la OIT

La OIT tiene una amplia experiencia internacional en materia de promoción del desarrollo de las micro y las pequeñas empresas, especialmente en el mundo en desarrollo. Esta Organización se esfuerza por promover el principio de igualdad entre hombres y mujeres en sus programas y proyectos relativos al desarrollo de la actividad empresarial.

Las actividades de la OIT en esta esfera abarcan la investigación, la cooperación técnica y los servicios consultivos. Estos medios de acción se conciben de manera que se puedan reforzar mutuamente. Así, se pueden emprender investigaciones para adquirir un mejor conocimiento de las condiciones en que operan las microempresarias, con objeto de responder mejor a sus necesidades por medio del perfeccionamiento de los mecanismos de asistencia y de la elaboración de políticas dirigidas a crear un entorno favorable, al igual que para sugerir intervenciones o cambios en el ámbito institucional que puedan mitigar las restricciones a que se ven confrontadas las mujeres y mejorar sus oportunidades. Los resultados de las investigaciones se difunden en publicaciones y seminarios.

La OIT ha participado ampliamente en el desarrollo y ejecución de programas destinados a promover la capacidad empresarial de las mujeres. En la medida de lo posible, las actividades de cooperación técnica de la OIT en esta esfera utilizan un enfoque holístico.

Esto significa que se presta asistencia de manera simultánea desde varios frentes (capacitación, mejora de la productividad, aumento de la capacidad de gestión y mejora del acceso de las empresas a los recursos productivos, fortalecimiento institucional, asesoramiento en materia de políticas, etc.). Con el fin de conseguir beneficios a largo plazo y de garantizar su durabilidad, en los proyectos se combina la asistencia directa prestada a las beneficiarias con el respaldo institucional.

El desarrollo o fortalecimiento de instituciones se refiere a todas aquellas que suministran el tipo de servicios que requieren las empresarias, no sólo las instituciones gubernamentales, sino también los organismos privados o semiprivados, las ONG, los centros de servicios comunes, las asociaciones de empresarios, las organizaciones de empleadores y trabajadores, etc.

Los servicios consultivos proporcionados por la OIT versan principalmente sobre la formulación de políticas y reglamentos y la elaboración de programas de asistencia que favorezcan la creación y crecimiento de las empresas.

Estas políticas tienen un amplio alcance y pueden tratar de asuntos relacionados con el desarrollo de las microempresas o con cuestiones de género, o con ambos temas.

También se trata de garantizar que las políticas y los reglamentos apunten a promover la integración de las empresas del sector no estructurado en el cauce económico convencional por medio del perfeccionamiento progresivo de sus normas y prácticas.

La OIT emprendió dos importantes programas internacionales relacionados con el fomento del empresariado femenino:

. El Programa Internacional para la Pequeña Empresa (ISEP), que se emprendió en 1998 por el Departamento de Desarrollo de Empresas y Cooperativas de la O IT. El objetivo del ISEP es liberar el potencial de creación de empleo de las pequeñas empresas, incluidas las microempresas.

El ISEP es un programa general, integrado, de gran alcance y eficaz en relación con el coste, diseñado específicamente para ayudar a las pequeñas empresas a aprovechar su capacidad de creación de empleo.

Los beneficiarios finales de este programa son los millones de pequeñas empresas existentes y futuras que apenas pueden sobrevivir. De éstas, el ISEP presta una especial atención a las micro y pequeñas empresas dirigidas por mujeres.

El ISEP opera mediante la cooperación con socios locales que participan en el desarrollo de las pequeñas empresas: gobiernos, organizaciones de empleadores y de trabajadores, cámaras de comercio y asociaciones de pequeñas empresas.

El ISEP se beneficia de la amplia estructura sobre el terreno de la OIT, en concreto de sus 15 equipos multidisciplinarios y de su centro de formación internacional en Turín.

. El programa internacional «para incrementar la cantidad y la calidad de los empleos de las mujeres».
Este programa no se centra sólo en las empresarias, sino en el conjunto de las trabajadoras. Ahora bien, las empresarias constituirán un componente importante de este programa.

Ambos programas utilizan el enfoque holístico mencionado más arriba, es decir, una combinación de la asistencia técnica y del asesoramiento en materia de políticas.

También se utiliza este mismo enfoque en el programa denominado Inicie y Mejore su Negocio (SIYB). Se trata de un paquete didáctico destinado a la gestión de las micro y las pequeñas empresas.

Este material de formación tiene una estructura modular que le da la flexibilidad necesaria para adaptarse a las necesidades del grupo beneficiario. Insiste en el aprendizaje práctico y está concebido con el fin de facilitar el proceso de aprendizaje.

Se aplicó primeramente en Africa oriental y meridional y ahora se está extendiendo a otras regiones. Es digno de mencionar que, en algunos países, más de la mitad de los participantes de este programa son mujeres.

Otro elemento que muestra claramente el interés que sienten los mandantes de la OIT por esta cuestión es la adopción, en junio de 1998, por la Conferencia General de la Organización Internacional del Trabajo de la Recomendación sobre la creación de empleos en las pequeñas y medianas empresas, 1998 (núm. 189).

Esta Recomendación representa un instrumento de gran utilidad para proporcionar orientación a los Estados Miembros en lo que se refiere a la elaboración y aplicación de políticas relativas a la creación de empleos en las pequeñas y medianas empresas, así como en las microempresas.

En resumen, la OIT participa activamente en el desarrollo de la capacidad empresarial y las microempresarias constituyen un grupo beneficiario importante. Los grandes programas mencionados precedentemente, a saber, el «Programa Internacional para la Pequeña Empresa», el «Programa Inicie y Mejore su Negocio» y el «Programa internacional para incrementar la cantidad y la calidad de los empleos de las mujeres» contienen varios esquemas conceptuales posibles para que la OIT pueda desarrollar actividades de fomento del empresariado femenino.

Además, como organización internacional que dispone de oficinas exteriores en todas las regiones del mundo, la OIT está en condiciones de servir de centro de coordinación para el intercambio de experiencia entre países y regiones con características diversas. De hecho, el intercambio de experiencias relativas a prácticas óptimas y el desarrollo de redes constituyen una forma apropiada de comprender mejor las dificultades a que deben hacer frente las empresarias.

7. Lecturas recomendadas

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