Cuando Tu Actitud Perjudica A Tu Marca

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la necesidad de establecer límites y condiciones

Cuando eres una emprendedora eres la dueña de tu negocio. Una de las grandes responsabilidades de ser la dueña de un negocio es que siempre representas a tu marca. Nunca tienes feriados, siempre estás al “pié del cañón”.

Adonde vayas puedes toparte con gente que conoce tu negocio y eso te hace estar siempre en la vitrina, representando a la marca donde quiera que vayas.

Si te suena que es un gran trabajo, bueno, lo es y debería serlo. Ser dueña/o de un negocio no solo es un trabajo de tiempo completo, es una identidad, un elección de vida.

Por eso, vayas donde vayas siempre debes recordar que eres la embajadora de tu marca y tu forma de proceder causará seguramente una impresión en la gente con la que te cruces.

Haz el esfuerzo para que sea una muy buena impresión… Sí, a veces, tu actitud perjudica a tu marca!

Las 5 actitudes que perjudican tu marca Clic para tuitear

En las últimas semanas he visto algunas personas que dejan caer su marca, aun con pequeñas acciones, dejando una impresión negativa.

Pueden que sean acciones insignificantes pero afectan la forma en que la gente percibe la marca, aun cuando la conducta no esté relacionada con el producto o servicio ofrecido.

Aun en esos casos, la percepción de la marca se ve afectada y, por lo tanto la decisión de hacer o no negocios contigo.

5 Actitudes Que Perjudican A Tu Marca

Permíteme darte algunos ejemplos:

Ejemplo 1: En un evento de networking, durante una presentación a cargo de un invitado, había una señora sentada detrás de mí que comía ruidosamente y hablaba constantemente durante la presentación, haciendo comentarios negativos y sarcásticos sobre el conferencista.

También alegremente se apropió de todas las carpetas para tomar apuntes que había para el público, lo que puede parecer un pequeño delito, pero aún así es un robo.

La impresión que me dejó fue de alguien grosero y deshonesto, y no me dan ganas de hacer negocios con ella, no importa lo buena que sea en su trabajo.

Ejemplo 2: Un consultor con quien una vez trabajé solía regularmente hablar mal de los clientes a sus espaldas, burlándose de ellos y refiriéndose a ellos como idiotas cuando se retiraban.

Estoy segura de que también lo debía hacer conmigo tan pronto como me retirara. Como era de esperar no trabajé con él por mucho tiempo.

Ejemplo 3: En un taller al que concurrí hace poco el presentador era brillante y claramente un experto en su campo, pero las diapositivas y los folletos no había sido corregidos y estaban llenos de faltas ortográficas y errores de todo tipo. Aunque el contenido en sí era bueno, muchos asistentes comentaban lo chapucero y poco profesional que parecía.

Ejemplo 4: En otro taller conocí a un orador cuyo aspecto profesional dejaba mucho que desear. Era un tío encantador y sabía lo suyo, pero estaba muy mal vestido, con ropas que no se veían ni limpias ni bien cuidadas. Daba la impresión de alguien que no respeta a su audiencia.

Ejemplo 5: En otro evento conocí a un terapeuta holístico con bastante sobrepeso que comía cuántos pasteles gratuitos podía durante la parte “informal” del evento, y luego en la parte “formal” se dirigía a su audiencia dando consejos cómo sobre cómo cuidar la salud, aumentar el bienestar e incluso perder peso a través de su terapia!. No quiero parecer grosera, su tamaño, su dieta y su peso son de su propio cuidado, pero creo que su actitud no le hacía ningún favor a sus propios servicios.

El error de toda esa gente es pensar que no representan a la marca, que no están ‘de servicio” y que lo que hagan no traerá consecuencias en su negocio.

En cuanto se sitúan en el escenario o frente a clientes potenciales cambian su conducta a lo que consideran como más profesional o apropiada y luego vuelven a las andadas, bajan la guardia y dejan ver su verdadera personalidad. Pero claro la gente no suele hacer esa división…

Cuando tienes un negocio propio, SIEMPRE estás de servicio. Clic para tuitear

Esto es lo que pasa: nunca estás fuera de servicio.

Mientras te estás comunicando con o en presencia de potenciales clientes, estás en el escenario, estás de servicio, estás representando a tu marca.

Hagas lo que hagas o digas, eso será asociado con tu marca, y puede debilitarla, no importa lo buena que seas en tu trabajo. Puedes ser el mejor consultor, diseñador web o negocio en el mundo, pero si robas en los eventos, comes como un cerdo y tratas mal a tus clientes a sus espaldas, la gente se dará cuenta y simplemente no van a querer trabajar contigo.

Así que piensa en tu marca, la personalidad que aspiras a tener y representar.

  • ¿Cómo se viste la personalidad de la marca?
  • ¿Cómo se comporta ?
  • ¿Qué dice la gente?
  • ¿Cómo trata a la gente ?
  • ¿Qué es lo que nunca haría o diría?
  • ¿Qué te gustaría que la gente dijera cuanto te vas?
  • ¿Qué es lo peor que podrían decir de ti?
  • ¿Cómo te aseguras de que eso no pase?

Ahora lo que necesitas es asegurarte de estar a la altura de la personalidad de la marca que representas en todo lo que dices y haces; eso incluye lo que usas y cómo te ves, tu forma de hablar, lo que escribes e incluso la forma de contestar el teléfono.

Recuerda, todo lo que haces es parte de tu marca, así que asegúrate de dar una buena impresión y para eso debes estar alineada detrás de una visión clara y coherente.

No quieres ser la persona de la que habla todo el mundo después del evento por las razones equivocadas. Quieres ser la que causa una buena impresión, se ve confiada, actúa profesionalmente y es cortés y generosa con todos.

¿Y Tú qué piensas?