Costa Rica: Reserva Bosque Nuboso Santa Elena Monteverde

Situada en la Cordillera Tilarán, sus húmedos bosques albergan una de las mayores biodiversidades de Costa Rica

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Desde San José, la capital de este bello país, apenas 200 kilómetros nos separan del paraíso, sin embargo son tantas horas en ómnibus… imagínese unos de esos ómnibus que se abren paso con fatiga y lentitud por las calles, al fin el grupo de viajeros llega a Santa Elena bañado en sudor y con dolor de cabeza. Situada en la Cordillera Tilarán, sus húmedos terrenos boscosos albergan una de las mayores biodiversidad de Costa Rica.

Como una joya verde la “Reserva Bosque Nuboso Santa Elena Monteverde”- famosa por el avistamiento del Quetzal – es la personificación de la riqueza natural de este pequeño país extraordinario.

Turismo aventura en Santa Elena

En la reserva Santa Elena la niebla parece vivir en la tierra y no en el aire.

El crecimiento es absoluto: el bosque es un ser glotón que engulle cada milímetro de la tierra. La vegetación, empapada de fertilidad, pulsa con energía en una permanente embriaguez de fotosíntesis.

Como en una lucha despareja se baten a duelo árboles enormes cubiertos de orquídeas, plantas trepadoras y musgos. Helechos grandes y fuertes como un roble posan a su vera. Impresionante son también esas plantas que se alimentan como parásitas estrangulando otras especies del bosque.

quetzal santa_helenaheliconiaLos nombres son para mí, una alemana del Báltico, una mezcolanza exótica: Tucán, árbol de pochete, pecarí, tapir, oso de Maki, jaguar, sapo dorado, el antedicho quetzal o el más raro pájaro campana o el árbol de Lauraceae.

Al menos los animales se esconden. Tal vez han aprendido muy bien a mantener una timidez prudente con respecto a los ser humanos. Saben como sobrevivir. En cambio bandadas de Colibríes  bailan en el aire, estos vistosos pájaros realizan el mayor gasto de energía de su especie, lo que daña su corazón.

Santa Elena es considerada un paraíso para los amantes de las aves. Los senderos que recorren esta reserva, nos permiten descubrir sus tesoros naturales. También hay miradores desde hace se aprecia una imponente vista del volcán Arenal.

La lluvia no tarda mucho. Infatigable se abre paso luchando contra la espesura. Desde tiempos inmemoriales es el motor biológico. Gracias a su fuerza como fuente de fertilidad no hay otro sistema ecológico tan complejo como los bosques lluviosos.

bosque_nuboso

En materia de riquezas naturales Costa Rica es un ejemplo para otros países de América Latina.
Con 740 000 hectáreas de superficie, un cuarto del territorio costarricense está protegido. Ninguna otra nación lo supera. Santa Elena es solo una de las reservas, con sus 319 hectáreas es la hermana pequeña de la más frecuentada, el “Bosque Nuboso Monteverde”.

Bosque Nuboso Monteverde

gingerEsta reserva, que se encuentra en manos privadas, tiene una extensión tres veces mayor que la de Santa Elena y ha merecido reconocimiento internacional como uno de los santuarios de vida silvestre más destacados de los trópicos.

Las dos hospedan cerca de 2500 especies vegetales, más que 100 especies de mamíferos, 450 de aves, 123 de reptiles y especialmente el Quetzal. Ya los mayas y aztecas admiraban estas aves míticas considerándolas embajadoras de los dioses.

Skywalk: un sendero entre las copas de los árboles

Pero los visitantes se pueden sentir todavía más cerca de los dioses, basta embarcarse en el “Skywalk”, un tour que combina senderos, puentes de suspensión y plataformas de observación dentro del bosque y permite una perspectiva inolvidable entre las copas de los árboles a 42 metros del piso, especial para los amantes de pájaros y orquídeas.

Y no se trata de un puentecito así nomás, el sistema incluye 2,5 km de senderos y seis puentes.

skywalkskywalk01Un detalle para tener en cuenta, las personas con discapacidades motoras también pueden pasearse entre las copas de los árboles en este bosque nuboso y admirar la extraordinaria diversidad de la flora y fauna local.

El encantador pueblo Santa Elena ofrece una infraestructura turística avanzada. No hace falta el confort. O mejor dicho: la comunidad hace todo lo posible para que los visitantes se sientan cómodos.

Hay hoteles de todo tipo, para todos presupuestos y hechos con amor. Los restaurantes también apuntan a la diversidad, no solo a la cocina latino-americana. Además ofrecen entretenimiento a los turistas que llegan de la humedad del bosque.

Ubicada a 1400 metros de altura, el clima de “Santa Elena” se enfría al caer la noche. Por tanto hay que disfrutar la vida nocturna. Un vino tinto o un té caliente son suficientes para entonar los dedos rígidos.

Mientras nos preparamos a disfrutar de la noche se aproxima la retaguardia meteorológica. De los bosques oscuros se escucha los truenos y la niebla oculta la noche. Con casi 3000 milímetros cúbicos de precipitaciones anuales no caben dudas que llueve mucho. Esta es la mística de Santa Elena.

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Dörte Ahlgrimm es una creativa multitarea con experiencia en periodismo, diseño gráfico y marketing. Esta alemana del norte ha viajado mucho y vive y trabaja en Portugal desde que terminó un viaje de dos años por América del Sur en 2005, donde realizó una pasantía en MujeresdeEmpresa. Además de su trabajo y la vida diaria Dörte se dedica a su marca propia mUITOnICE. Ahora, en compañía de su hermana, se lanzó nuevamente al camino para descubrir Nueva Zelanda, Australia, Fidji y el Sudeste Asiático: http://onelifeonechance.rtwblog.de/new-zea-land/.