Con el Talento Sólo No Alcanza

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Es prácticamente indiscutida la tesis que dice que vivimos en la era de los talentos, más Nélson Rodrigues decía sin mucha diplomacia que “¡toda unanimidad es burra!”.

De origen latino, la palabra talento en esencia significa balanza, peso. Fue moneda de curso en la antigua Roma y Grecia y citada de las parábolas de Cristo.

Cuenta la historia que el rey Salomón gastó durante su reinado cerca de 100.000 talentos de oro y 1.000.000 de talentos de plata para construir su templo. ¡Un verdadero dineral para la época!

En la actualidad y en el lenguaje corporativo, la palabra talento se refiere a alguien muy inteligente, extremadamente hábil o con alguna aptitud notable.

Pero la pregunta que es necesario hacerse es: ¿Con el talento sólo alcanza? No, es un gran error creer que una persona por si sola puede ser la solución a los problemas de una empresa.

Descubrir y saber usar su talento es lo que realmente hace la diferencia. Es preciso conocer y hacer buen uso de los siguientes conceptos.

Talento es diferente de don

Un don es algo todo suyo, un regalo que la vida le dio. Es una aptitud natural, genuina y que la/o distinguen de las demás personas sin mucho esfuerzo.

Es más notable en las artes en general y en los deportes, pero también podemos pensar en las personas que nacieron con el don de liderar, de negociar o de vender, por poner algunos ejemplos.

Un don es un talento innato, pero no todo talento es un don. Es bueno dejar en claro que todas las personas poseen algún talento o talentos, pero que es necesario descubrirlos y, sobre todo, desarrollarlos.

Los “iluminados” son los que desarrollan y perfeccionan constantemente sus dones, son casi imbatibles aunque no son la mayoría.

Iniciativa y creatividad

El talento carente de acción no genera realización. Son sus iniciativas las que le abrirán las puertas a nuevas oportunidades. La iniciativa es uno de los ingredientes que no debe faltar en la receta de los emprendedores.

El verdadero talento no se queda esperando que las cosas ocurran, crea soluciones, agrega valor y sabe que, en el presente, las viejas soluciones no son más una garantía de éxito. El talento no tiene prejuicios, ni miedo a ser feliz.

Las personas talentosas pero sin iniciativa y creatividad se consideran a sí mismas desafortunadas.

En cambio, algunas personas poco talentosas pero con iniciativa y creatividad asumen la responsabilidad por su propia vida y no se quedan a la espera de las oportunidades, las crean.

En el campo corporativo, mantener el foco significa lidiar con lo que más importa y descubrir maneras de hacer que ocurran. El talento debe tener pocas metas y actividades, pero es importante que se entregue de cuerpo y alma en la ejecución de esas tareas.

Es saber decir que no cuando es necesario y terminar las actividades que se proponía hacer.

Tener talento no califica para hacer un montón de cosas al mismo tiempo, pues al final los resultados pueden volverse en contra.

Relaciones y equipo

El talento puede ganar un juego pero no gana el campeonato. El talento nació para servir, no para ser servido. Vino al mundo para cooperar, compartir, enseñar y aprender. Siente placer en relacionarse con otras personas y sabe que nadie en toda la historia de la humanidad hizo algo significativo sin un gran equipo a su lado.

El talento acompañado por arrogancia es una fórmula para el fracaso. Una persona talentosa que no se relaciona con otras apropiadas y no hace uso del poder de su equipo, es sólo una promesa.

Integridad y responsabilidad

Vale la pena contar con una estrella en el equipo pero que pierde los entrenamientos y disgrega al equipo? El talento sin honestidad y carácter no tiene valor. La irresponsabilidad y falta de integridad hunden a las empresas, acaban con cualquier carrera y no sustentan el éxito a largo plazo.

Mantener en una empresa una persona talentosa pero irresponsable y deshonesta es una bomba de tiempo que puede explotar en cualquier momento y destruir los cimientos de cualquier estructura.

Aprendizaje permanente

Aquellos que se creen talentosos habitualmente tienen un problema: les gusta aprender pero no les gusta que les enseñen. Por saber mucho y tener conciencia de ello piensan que poca gente sabe más que ellos.

El verdadero talento es humilde a la hora de aprender y de enseñar. Hace del aprendizaje una forma de vida y sabe que siempre existe alguien que sabe más en determinado asunto y no siente la necesidad de ser un especialista u opinar de todo.

Comprende que el crecimiento tanto en la carrera como en la vida es una consecuencia de sus acciones del presente, no vive lamentándose del pasado ni soñando con el futuro.

La clave consiste en saber que el presente es siempre el momento correcto para aliar talento y acción, teoría y práctica y, de esta manera, ser el gran creador de la trama de su propia vida.

Fuente: Paulo Araújo – disertante e escritor. Autor de, entre otros libros, “Desperte seu Talento – dicas essenciais para a sua carreira” – Editora EKO.

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La Arquitecta Silvia Chauvin es editora de Mujeres de Empresa, escribe sobre temas de tecnología y redes sociales.