Como Reducir la Violencia de Genero Involucrando a los Hombres

Una entrevista con Marco Aurelio Martins de la red MenEngage cuyo objetivo es involucrar a hombres y niños en la reducción de la violencia contra la mujer en América latina.

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Los temas de igualdad de género han sido tradicionalmente impulsados por las mujeres. Muchos hombres –algunos en posiciones de poder- todavía consideran que no son temas importantes o no los quieren abordar porque les supone perder privilegios.  ¿Qué estrategias utilizan para trabajar con los hombres e involucrar a más hombres en este tema?

Este es sin duda uno de los retos en cuanto a la promoción de relaciones de género más equitativas. Sabemos que los sueldos de hombres y mujeres siguen siendo desiguales, especialmente en nuestra región, así como el acceso a la educación, entre otras expresiones de la desigualdad de género.

Por otro lado, sabemos que el trabajo con los hombres y los niños es clave para lograr la igualdad de género, la eliminación de la violencia de género, la igualdad de acceso a la salud reproductiva y sexual, promoción de nuevos tipos de masculinidad no violentos -sin prejuicios y más igualitarios-, la participación en la vida familiar – contribuyendo al empoderamiento de la mujer, la salud maternal y participación en la vida de la familiar activamente – por ejemplo.

Creo que una estrategia eficaz es tratar los beneficios para la vida del hombre cuando se promueven relaciones de género más equitativas. Por ejemplo, cuando los hombres se involucran con la paternidad activa los indicadores de desarrollo infantil mejoran.

La participación masculina en las tareas de cuidado contribuyen a una mejor salud física y mental de los hombres, han señalado varios estudios. Además, aumenta la autonomía de la mujer, mejora la salud materna y reduce la violencia contra las mujeres y los niños.

En la actualidad, hemos actuado en la perspectiva de la participación del hombre con la paternidad, lo que será quizás una de las maneras más eficaces en la lucha por la igualdad de género. Los hombres también son hijos, se convierten en padres o pueden actuar profesionalmente como cuidadores, como educadores, mentores u otros. Lo que es necesario es que entiendan que el tema de la igualdad de género tiene que ver con su vida también.

¿Cómo se articula este trabajo con el trabajo de las organizaciones de mujeres y feministas?

La pregunta es una excelente oportunidad para situar el papel desempeñado por el movimiento y las organizaciones que trabajan el tema de las masculinidades. En este sentido, la forma de actuar de estas organizaciones es muy esclarecedor, sobre todo por tener entre sus objetivos principales el fomento y la promoción de relaciones de género equitativas y las masculinidades no violentas.

Es importante aclarar que no existe antagonismo entre el movimiento de la masculinidad y el feminismo. Las instituciones que trabajan con el tema hoy en día nacieron del movimiento feminista, como la mayoría de los que trabajan en alianza MenEngage, y no tendrían espacio de trabajo sin los logros del movimiento.

Así, el movimiento de las masculinidades es parte del movimiento feminista. El punto responsable que genera equívocos sobre la identidad de las organizaciones que trabajan desde la perspectiva de la masculinidad tiene que ver con el enfoque o métodos de operación, ya que este es involucrar a los hombres – históricamente los agresores – en la lucha por reducir la violencia contra las mujeres, los niños y otros hombres.

El objetivo sin embargo es el mismo. Por lo tanto, no debemos entenderlos cómo movimientos que compiten entre sí, ya que el objetivo es común, es decir, la lucha por la igualdad de las relaciones de género, que no sean basadas en las relaciones desiguales de poder, ya sea en los niveles micro o macro, personas o instituciones.

Las organizaciones feministas han estado trabajando en colaboración con las acciones destinadas a involucrar a los hombres en sus temas históricos. La campaña de paternidad MenCare es un excelente ejemplo de la colaboración que podemos construir y fortalecer. El papel del feminismo ha sido la de estimular nuestra participación y caminar juntos.

El tema de la conciliación y del cuidado de la familia es un tema central para que las mujeres puedan competir en igualdad de condiciones en los ámbitos políticos, económicos y sociales. ¿Han desarrollado alguna estrategia de trabajo para involucrar y responsabilizar a más hombres de estas tareas?

La campaña de paternidad y cuidado – MenCare – es una de las acciones en este sentido. La campaña se basa en la suposición de que la participación de los hombres en el trabajo doméstico en la atención materno-infantil es una condición necesaria, pero aún ignorado por la lucha por la igualdad de género.

Recientemente, hemos lanzado la campaña en portugués en Brasil (Você é meu Pai) y en países que hablan el idioma español (Tu eres mi papá). Además, se ha desarrollado en colaboración con organizaciones de América Latina, como Promundo (Brasil), CulturaSalud (Chile), Puntos de Encuentro (Nicaragua) y RedMas (Red de Masculinidades) una nueva metodología para el trabajo con hombres y parejas en el sistema de salud pública – el programa P.

El programa consiste en sesiones dirigidas a los padres y los socios durante las visitas prenatales y de posparto a fin de promover la reducción del estrés relacionado con la parentalidad, reducir la violencia contra las mujeres durante el embarazo, aumentar el número de consultas donde el padre está presente durante el período prenatal.

En la actualidad, Promundo de Brasil está desarrollando una encuesta entre las mujeres que reciben el beneficio del programa de transferencia de ingresos conocido como Bolsa Familia. El programa se centra en la transferencia de fondos a las mujeres, teniendo en cuenta el elevado número de familias en las que la mujer es la jefa.

La investigación tiene como objetivo identificar los impactos en la vida de las mujeres en relación con el empoderamiento, pues hay estudios que indican que los fondos recibidos se han gastado con los niños, la comida y el hogar.

Por otra parte, se quiere investigar sobre el aumento de las influencias sociales y políticos de estas mujeres. También tiene como objetivo de la investigación identificar cómo las relaciones de género, el empoderamiento de las mujeres, influye en los hogares. Información como ésta es fundamental para nuestra actuación, proporcionar datos a los gobiernos para que evalúe su desempeño, así como establecer nuevos programas con el objetivo de promover relaciones más equitativas entre hombres y mujeres, además de influir en las políticas locales acerca de estos temas.

La región enfrenta índices de violencia e inseguridad alarmantes. ¿A qué se debe y qué estrategias deben ponerse en juego para frenar la violencia de los hombres contra las mujeres, niñas y niños, pero también contra otros hombres (alto índice de homicidios)?

Las tasas de mortalidad, violencia y la inseguridad son altos en nuestra región. Sin embargo, hay que pensar que hay contextos donde las tasas se comparan con las de epidemias y otras en las que los índices de violencia no son tan altos en relación a otras realidades.

Por lo tanto, hay que evaluar cada uno de los contextos y establecer una estrategia centrada en la realidad local. De todos modos, en todos los países es posible identificar altos índices de violencia contra las mujeres y los niños, teniendo en cuenta la baja notificación de los casos, que no llegan a las estadísticas públicas.

Si nos fijamos en las cifras disponibles sobre la violencia en la región, se llega a la conclusión de que los hombres son los que matan y mueren más, especialmente en los grupos de edad entre 15-24 años.

En cuanto a la violencia contra las mujeres, incluso asesinatos, también tenemos en cuenta de que los principales culpables son hombres. Esto nos lleva a pensar que la violencia tiene que ver con los patrones dominantes de ciertos tipos de masculinidades, que se basan en el riesgo, el poder sobre las mujeres, el acceso a bienes de consumo, etc.

Se trata de conductas que son altamente valorados en nuestras sociedades, porque los jóvenes están matando y muriendo para demostrar que son hombres.

Así, mientras que los modelos de reconocimiento de lo que significa ser un hombre siguen siendo los mismos seguiremos asistiendo situaciones como del crecimiento de las pandillas vinculadas con el narcotráfico, el aumento del número de muertes en el tránsito – en especial la dirección en velocidad de coches y motocicletas – y la violencia excesiva contra otros hombres y mujeres.

Creo que sólo un cambio en la perspectiva de lo que se valora en nuestra sociedad de que es ser un hombre puede producir un nuevo escenario, como la participación del hombre en la vida familiar, dividiendo las tareas en el hogar, mostrando afecto, cambiando actitudes hacia las no arriesgadas para su salud física y mental, etc.

Las estrategias para cambiar el escenario tiene que considerar la participación de diversos actores sociales, desde lo individual a lo colectivo y el gobierno. Es importante movilizar a las comunidades, personas, profesionales de la salud, educación, seguridad pública y otros sectores.

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