Como Reducir el Estrés En Su Oficina Hogareña

Muchas personas comenzaron un negocio desde su casa para evitar parte del estrés que habitualmente significa trabajar para un tercero, o para aliviar el estrés que causan las preocupaciones financieras. Sin embargo, tener su oficina en casa no la exime de sufrir estrés. Algunos consejos para reducir el estrés y establecer un ambiente de trabajo relajado.

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El estrés ocurre cuando no estamos relajadas/os, cuando nuestras mentes no están tranquilas, asentadas.

Cuando hay demasiado que hacer, demasiadas distracciones y demasiados problemas.

Muchas personas comenzaron un negocio desde su casa para evitar parte del estrés que habitualmente significa trabajar para un tercero, o para aliviar el estrés que causan las preocupaciones financieras.

Pero tener la oficina en casa puede también ser una fuente de estrés. El aislamiento, los ruidos y distracciones que producen los chicos -lo que siempre parece ocurrir cuando está atendiendo una llamada importante.

Las preocupaciones por saber de donde vendrá el próximo cliente y si concretará a tiempo para que usted pueda cumplir con sus propias obligaciones.

También está las dilaciones -asuntos domésticos que nunca terminan a pesar de que usted sabe que debería estar concentrada en tareas propias de su actividad económica.

Una sobrecarga de estrés es mala para su cuerpo, su salud emocional y su negocio. A pesar de que no se puede eliminarlo completamente, hay formas de reducir los niveles de estrés.

1. Organice su tiempo. Establezca una agenda basada en sus prioridades y objetivos. Sí, la flexibilidad es una de las principales razones para trabajar desde casa, pero sigue siendo una buena idea tener un cronograma básico diario.

Decida cuanto tiempo dedicar cada día a las tareas del hogar, la familia y los chicos y a sus actividades comerciales. Divida el día en bloques de tiempo manejables y anote cada actividad en el orden correspondiente.

Eso le evitará sentir culpa cuando piense que debería estar haciendo otra cosa en vez de la que está haciendo.

2. Involucre a su familia en el negocio y en los planes. Hágales saber lo que tiene que hacer y comparta sus planes con ellos. Los chicos mayores pueden ayudar en las tareas del hogar y, dependiendo de la edad, aún en el negocio. Asignarle tareas acordes a sus posibilidades les ayuda a desarrollar responsabilidad y a sentir orgullo por los logros.

Acomode su agenda para trabajar cuando los niños más chicos están durmiendo u ocupados en otra actividad como, por ejemplo, la escuela.

Considere la posibilidad de tener ayuda, alguien que los cuide para que usted pueda enfocarse en su trabajo, sobretodo cuando tiene que hacer llamadas telefónicas o cuando esté con una tarea delicada que requiera mucha concentración.

3. Desarrolle una red de apoyo fuerte. Todas/os necesitamos ocasionalmente alguien con quien conversar. Únase a grupos de networking, ya sea online o tradicionales.

Esta puede ser una fuente invalorable de recursos, no solo de apoyo emocional, sino de consejos y sugerencias. Nada ayuda más que conversar con gente que está o ha estado en la misma situación en la que se encuentra ahora.

Pregunte, de consejos usted misma o simplemente ventílese, ese es el objetivo de esos grupos. Puede obtener muy buenas ideas, tanto en lo concerniente al negocio propiamente dicho como a los asuntos domésticos. Además, suelen ser una fuente importante de referidos comerciales.

4. Cree un ambiente de trabajo pacífico. Aún si su oficina hogareña es un armario transformado o un rincón de una habitación, encuentre maneras de separarla del caos típico de cualquier casa.

Esto ayuda de dos maneras: primero la ayuda a apartarla de las distracciones de la casa como fondo y, segundo la ayuda emocionalmente a cambiar de velocidad cuando se “marcha” del trabajo.

Si el ambiente de trabajo y el familiar no están separados, a menudo se encontrará preocupada por asuntos de trabajo en su tiempo familiar, pues lo tendrá constantemente a la vista.

Enseguida tendrá alguna anotación que hacer o en el presupuesto que no terminó. Y lo mismo sucede en el otro sentido: tendrá dificultad para concentrarse en su trabajo y ser productiva si está mirando la pileta de la cocina (y tantos platos para lavar.) y la ropa lavada que todavía hay que doblar y guardar.

Si no tiene una puerta para cerrar su oficina, use un biombo o una estantería; algo que cree la sensación de una barrera física entre la casa y el trabajo.

Haga que su ambiente de trabajo sea relajante. Una reproducción o una fotografía de un paisaje o de algo divertido para que se pueda tomar un mini-break mental cuando lo necesite.

Colores cálidos y acogedores, música suave de fondo. Pero no se extralimite, no necesita un espacio que induzca al sueño, solo uno lo suficientemente relajante como para permitirle mantener su estrés a niveles manejables y que pueda trabajar de forma confortable y productiva.

5. Evite las dilaciones. Esto se relaciona con el primer punto- establezca una agenda. A menudo el estrés se origina en la presión de saber que no hizo lo que tenía planificado o que debiera haber hecho.

No hay necesidad de castigarse, la culpa también es muy estresante. De vez en cuando le ocurrirá, pero esa es una de las mejores ventajas de trabajar para una misma. Usted dispone de la flexibilidad y la libertad de volver a encauzar su cronograma.