Cómo Mantener el Equilibrio Entre la Familia y el Trabajo Cuando Ambos Son Profesionales

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persona que logró balancear familia y trabajo

Encontrar un sano equilibrio entre la vida familiar y laboral nunca ha sido fácil, especialmente para las mujeres. Pero cuando ambos miembros de la pareja son profesionales o tienen sus negocios o empleos, la cosa se complica enormemente y solemos perder nosotras, las mujeres, que solemos postergar nuestras carreras.

De hecho si haces una búsqueda en Internet sobre este tema, la mayoría de los artículos apuntan a como puede una mujer lograr ese equilibrio entre familia y trabajo.

Y cuando esos artículos apuntan a los hombres en general se centran en como liberar mas tiempo laboral para compartir con la familia, lo que naturalmente es bueno, pero mas como un visitante que como un activo miembro de un equipo.

En este blog también habías discutido anteriormente algunos consejos para lograr un balance entre la vida profesional y familiar pero más centrado en la administración del tiempo.

Por eso quiero compartir hoy algunas ideas basadas en un artículo de Amy Jen Su que leí en Harvard Business Review y que se centra en la interrelación entre ambos miembros de la pareja, lo que resulta mucho más efectivo y justo.

Amy es una consultora y coaching dedicada al tema de desarrollo de carrera.

Lo concreto es que actualmente cada vez hay más matrimonios o parejas con doble carrera, con o sin niños/as. De hecho en los EE.UU, el Bureau of Labor Statistics ha publicado un estudio realizado en el año 2018 indica que el 50% de los hogares tienen ingresos dobles y que además el 63% tienen hijos.

Pero con o sin hijos, las ventajas de un hogar con dobles ingresos -incluyendo una mayor estabilidad financiera y una oportunidad para que ambos miembros de la pareja busquen la realización de sus carreras- son significativas.

Sin embargo, las parejas que tienen una doble carrera se enfrentan a un conjunto único de desafíos y compensaciones. Como coach ejecutiva, Amy señala que cada vez es más común que estos clientes busquen asesoramiento no sólo sobre el trabajo, sino también sobre el hogar.

Cuando tanto tú como tu pareja tienen carreras ocupadas y exigentes, nos preguntamos ¿cómo pueden cosechar los beneficios de ser una pareja con dos ingresos y dar lo mejor como persona, en el trabajo y en casa?

Negociar cuál carrera ocupa un lugar destacado en un momento dado, hacer malabarismos entre los horarios de trabajo y los deberes del hogar y la familia, y mantener límites saludables entre la vida en el hogar y la vida laboral son a menudo las áreas más difíciles de navegar.

Aunque cada hogar es diferente, las parejas que he visto superar estos desafíos han desarrollado sistemas que optimizan su tiempo y energía considerándose como una unidad. Veamos entonces.

5 Prácticas Exitosas que Practican las Parejas con Dobles Ingresos para Equilibrar su Familia y su Trabajo

A continuación les presento algunas de las acciones más exitosas que esas parejas han puesto en práctica.

Pensar en tu familia como un equipo

Cuando tienes una carrera exigente, puede resultar fácil involucrarse tanto en el trabajo que el tiempo destinado a la familia se pierde en la lista de prioridades. Para superar ese problema, necesitas darle a tu familia o pareja el mismo nivel de dedicación que le das a tu equipo en el trabajo.

Ponerle un nombre a tu equipo de casa – o a tu familia – es una manera divertida de cambiar tu forma de pensar. Hacerlo puede ayudar a recordarles a tú y a tu pareja que nunca debe ser «mi carrera contra la tuya». Más bien, deben verse a sí mismos como aliados. Una pareja con la que trabajé eligieron el nombre «Team González” por el apellido de la familia. Otra pareja eligió el acrónimo GBG, que significa «Go Bernandez Go».

Estos nombres les ayudaron a verse más plenamente como socios que enfrentan los retos del día a día, al igual que lo hacen con sus colegas en el trabajo. El equipo González comenzó a planear el horario de la casa como una unidad – teniendo en cuenta las demandas de la carrera, las actividades de los niños y las salidas familiares.

De este modo, pudieron reducir los resentimientos que a menudo surgen cuando las parejas con doble carrera no trabajan juntas o se desarrolla una a costa de la otra.

Aprender a decir “No” sin sentir culpa

A medida que tu carrera y la de tu pareja avancen, es probable que ganen más influencia y reciban un número cada vez mayor de solicitudes más allá de sus responsabilidades diarias de trabajo. Como por ejemplo que te inviten a asistir a cenas con clientes, unirte a juntas, hablar en eventos, o incluso convertirte en mentora. Estas actividades son a menudo gratificantes, pero requieren tiempo y energía.

Para mantener una ecuación saludable entre el trabajo y la vida personal, tendrás que poder declinar alguna invitación sin sentirte culpable. Pero saber cuándo rechazar una solicitud no siempre es fácil.

Un profesional con la que trabajé nos ofrece un buen ejemplo. Se sintió obligada a unirse a la junta escolar de su hijo porque quería participar en el apoyo a su educación, y muchos de sus colegas habían hecho lo mismo con sus hijos. Pero cuanto más explorábamos el tema, más se hacía evidente que asumir este papel era más un «debería» que un «deseo». En última instancia, inclinaría la balanza de lo que ya era una situación difícil en casa.

Mi cliente consideró el valor añadido de sus opciones. Podría pasar su tiempo fuera del trabajo con los padres y maestros de la junta, o podría utilizarlo para pasar tiempo de calidad con su hijo. Ella y su cónyuge eligieron la segunda opción. Al tener una conversación honesta sobre lo que era importante para ellos, pudieron trabajar de acuerdo a sus horarios y estar con su hijo de una manera que funcionó mejor para toda la familia.

Para encontrar la ecuación entre trabajo y vida privada que apoya tu mejor yo, necesitarás hacer lo mismo.

Considera cuidadosamente el valor agregado de cada solicitud que recibas, haciéndote las siguientes preguntas:

  • ¿Es algo en lo que puedo agregar valor de manera única?
  • ¿Recibiré valor al asistir o al unirme?
  • ¿Cuál sería el impacto en mi cónyuge y en mi equipo de origen?

La realidad es que no puedes hacerlo todo – y tampoco puede hacerlo tu pareja. Es por eso que cada solicitud que aceptes debe tener un valor añadido significativo.

Jugar con las fortalezas e intereses de los demás

Con ambos miembros de la pareja trabajando, mantenerse al tanto de las responsabilidades del hogar y de la familia es una lucha continua. La mayoría de las veces, hay que ser estratégica y disciplinada sobre quién hace qué, especialmente a medida que crecen los roles en el trabajo y en la familia.

Dividir las responsabilidades de acuerdo a las fortalezas e intereses de cada uno puede ser un salvavidas. Una pareja que me consultó estaba en constante conflicto debido al estrés de tener que hacer malabarismos con las tareas domésticas.

Para aliviar la tensión, les pedí que hicieran una lista de sus responsabilidades, desde descargar el lavavajillas hasta manejar las cuentas y llevar y traer a sus hijos a las actividades extracurriculares. Luego, les pedí que categorizaran cada elemento de la lista como «odioso», «no importa» o «disfrutar».

La pareja pudo entonces reasignar los elementos en función de los puntos fuertes y los niveles de interés de cada persona, disminuyendo drásticamente la tensión y maximizando su capacidad para ser eficaz y estar presente. Si encuentras que algunos artículos en tu propia lista son importantes pero muy molestos tanto para ti como para tu pareja, la subcontratación puede ser una opción tremendamente útil.

Programar reuniones regulares para «mirar hacia adelante»

Inevitablemente, habrá momentos en los que tú y tu pareja tendrán que negociar las expectativas y tomar decisiones acerca de la carrera de cada uno. Para ello, esas parejas deben estar en constante comunicación. Una solución simple es programar reuniones regulares para planificar y establecer expectativas.

Estas reuniones son momentos para una comunicación abierta y honesta, que les ayudará a ambos a mantenerse activamente involucrados en las grandes decisiones sobre cambios de carrera, proyectos o metas.

A continuación se presentan algunos marcos de tiempo para seguir. Usa los que mejor funcionen para ti y tu pareja:

  • Anualmente: Una vez al año, mira hacia adelante y marca las vacaciones, las presentaciones escolares, las conferencias y otros eventos importantes que sabes que se avecinan.
  • Trimestral/Mensual: Una vez al mes, planifica los próximos viajes, fechas límite o períodos de trabajo ocupados.
  • Semanalmente: Una vez a la semana, discute tu plan para los días siguientes para minimizar sorpresas y frustraciones.

Uno de mis clientes descubrió que una reunión semanal de previsión era fundamental para que él y su cónyuge se mantuvieran coordinados. Todos los domingos por la mañana en el desayuno, sacan sus portátiles para hacer un rápido escaneo de la semana: quién está haciendo qué y quién va a dónde.

Esto les ayuda a mantenerse sincronizados y compartir actualizaciones importantes, y se ha convertido en una forma muy esperada de tiempo de calidad.

Además de mantenerlos a tí y a tu pareja «en la misma página», las miradas de anticipación son buenos momentos para pedir apoyo mutuo. Si tú tienes una presentación crítica y necesitas más tiempo para prepararte, o si tu pareja anticipa una semana especialmente ocupada, un vistazo anticipado permite planificar y prepararse.

Cuando surja lo inesperado, como inevitablemente ocurrirá, ya sabrán lo que está en juego para cada uno. Como resultado, podrás pivotar y apoyar más fácilmente al cónyuge que se encuentra en un momento crítico.

Crear «Zonas Horarias de trabajo» y «Zonas familiares»

Mantener límites claros entre el trabajo y el hogar puede ser especialmente difícil para las parejas que tienen una doble carrera. Muchos de mis clientes sienten culpa por lo que está pasando en casa mientras están en el trabajo, y luchan contra el impulso de recoger sus portátiles y completar una tarea de trabajo mientras están en casa. Una forma de romper este ciclo es crear «zonas horarias laborales» y «zonas hogareñas».

Las zonas horarias son bloques de tiempo de trabajo productivo. También se pueden usar para indicar cuándo los miembros de la pareja discutirán sobre el trabajo, en lugar de dejar que el tema se filtre en cada conversación.

Por ejemplo, un profesional que yo entrené agregó las siguientes zonas horarias al horario de los sábados de ambos cónyuges:

  • De 9 AM a 10 AM: Desayunar juntos, estar completamente presentes
  • 10 AM hasta el mediodía: Un compañero se pone al día en el trabajo (Zona horaria #1)
  • De 13:00 a 15:00 horas: El otro socio se pone al día en el trabajo (Zona horaria #2)
  • 3 PM: Tiempo para estar con amigos o familiares por el resto del día.

Las zonas hogareñas, por otro lado, son los espacios físicos en tu casa – como una oficina o un estudio – utilizados para hacer un poco de trabajo extra. La designación de ciertos espacios para el trabajo sirve como un poderoso límite entre la vida laboral y la vida familiar, y ayuda a reforzar las expectativas: Cuando una pareja está en la zona de residencia, su tiempo y disponibilidad están protegidos, y viceversa.

Conclusiones

Vale la pena recordar que el trabajo y el hogar no están en oposición – son diferentes aspectos de la vida que constantemente se informan e influyen unos a otros.

Para tener éxito como pareja con dos carreras profesionales de una manera que permita que ambos miembros de la pareja se desarrollen lo mejor posible, es necesario examinar regularmente el sistema de trabajo. Al mantenerlo intencional y actualizado, aumentarás la probabilidad de aprovechar las muchas oportunidades que esa situación puede traer.

VíaHBR
FuenteAmy Jen Su
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La Arquitecta Silvia Chauvin es editora de Mujeres de Empresa, escribe sobre temas de tecnología y redes sociales.