Como Comportarse en un Almuerzo de Negocios

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La revista “USTED S.A.” de Editorial Abril, está enfocada a facilitar consejos para la búsqueda de empleo o la mejora en el perfil personal a pequeños empresarios.

En su Nro. 1, aparece una nota sin firma con algunas sugerencias de interés a la hora de aprovechar eficientemente un almuerzo de negocios.

Me ha parecido interesante darles una síntesis del mismo.

Como Comportarse en un Almuerzo de Negocios

El Restaurante

Elija con cuidado el restaurante. Que sea cómodo para su invitado llegar y que no choque con sus preferencias particulares (cómo quedará llevando a un restaurante de carnes a un vegetariano ?).

Analice si el lugar es cómodo para conversar -un exceso de ruido no lo permitiría y Ud. QUIERE hacer negocios-, pero por otro lado intente percibir si la personalidad de su invitado no requiere de llevarlo a un sitio de moda o particularmente atractivo para atrapar su atención y gusto.

Puntualidad

Aquí no tiene excusas. Por cortesía se supone que el anfitrion DEBE estar presente para cuando llegue el invitado.

Ubicación en la Mesa

Lo mejor es uno frente a otro para una mayor comodidad. Si son varias personas, recuerde que por protocolo los cargos de mayor importancia suelen sentarse a su derecha.

Sin embargo, atienda la distribución en base a cómo quiere que se desarrollen las líneas de conversación (Ej.: pueden quedar los abogados uno frente al otro y Ud. con su contraparte empresaria).

Nota el Editor: ¿Quién es el audaz que arruina su almuerzo de negocios llevando los abogados ?? (Cuidado: soy abogado y estoy autorizado por la Federación Internacional para hacer chistes de abogados, el resto puede ser demandado por injurias).

Atención del Invitado

Puede que haya llevado su invitado a su restaurante favorito y allí conozca infinidad de personas. Por Favor !!! sea educado y no se levante de su sitio una y otra vez, si es incapaz de saludar a sus amigos en las otras mesas, más vale haga sus negocios en otro lado.

Ordenar

Si bien puede sugerir algún plato, espere que su invitado elija.Que sea él quién indica si tomarán o no vino y en su caso, facilite que lo escoja según su criterio.

Aspectos Generales

Mantenga un clima cordial, la comida puede alabarse, pero no empiece un curso de calorías o de dietas o de problemas gástricos, porque puede ofender a su invitado. Evita demás los platos difíciles de manipular (caso de la langosta o los caracoles) ya que deberá atender más la comida que la conversación.

Los Negocios

Le corresponde ser cortés. No empuje la negociación al territorio de los negocios, salvo que su invitado sea quien toma la iniciativa.

Básicamente se supone que están en un momento de relajación y descanso, al menos hasta que finaliza el plato principal. Luego, sí puede dirigir su atención al tema, entre los postres y el café.

Pago y el Cierre

Si Ud. es el anfitrión le corresponde la cuenta (aunque sea mujer), además, evite por respeto a su invitado que la reunión se prolongue más allá de lo razonable (no más de 2 horas).

Las Anécdotas y Comentarios

Esta nota me ha recordado dos cosas. La primera es respecto a la extensión del encuentro…si es en España siga nomás (he tenido almuerzos de casi 5 horas -café, brandy y puros hasta bien entrada la tarde-…maravilloso, el mejor lugar del mundo para un almuerzo de trabajo).

La segunda es el recuerdo del almuerzo de negocios que MÁS SUFRÍ y el que MÁS DISFRUTE en mi vida.

El almuerzo de negocios que sufrí:

Tenía 28 años (1988), no necesariamente mucho dinero (en esa época no había “inversores institucionales” ni “venture capital” para los proyectos, uno era pobre y más pobre hasta que el éxito llegaba) y luego de una presentación de un producto -software para abogados-, el Presidente de la Comisión de Informática de una Federación de Abogados me dice: “Vamos a Almorzar”.

El restaurante más cercano era un exclusivo y caro restaurante de Buenos Aires y no pude escapar al encuentro ya que posiblemente podiamos definir el negocio allí. Si mal no recuerdo los miembros de la comisión eran tres (sumándome eramos cuatro para comer).

Este abogado (el Presidente) era un exquisito gourmet…que aquellos jamones… que este vino… que este cochinillo al horno, que tal postre…que traiga otra botella… Yo sufría desesperadamente ya que a lo sumo tenía un dinero razonable, pero de modo alguno una cifra que se aproximase al costo que iba tomando este almuerzo (aclaro que Buenos Aires es una de las ciudades MAS CARAS DEL MUNDO, aquí la gente para ahorrar dinero se va de vacaciones a Nueva York, Suiza o París), para colmo eran épocas de alta inflación y los restaurantes no acostumbraban recibir tarjetas de crédito. Mi Dios !!!, por un lado estaba obligado a avanzar en la charla para definir el negocio y por el otro sumaba azorado el costo de ese almuerzo y qué haría a la hora de pagar…

¿Diría que se me había perdido la billetera ? ¿Un momento antes de la cuenta me excusaría para “hablar por teléfono” y en la caja explicaría al dueño del restaurante la situación ?. ¿Plantearía esto en la mesa ? Cada minuto que pasaba era una tortura bíblica…

Finalmente llegó el fatídico momento…estaba paralizado y no había tomado mi decisión…el Presidente llamó al mozo para que trajese la cuenta y… …en un magnífico y despreocupado gesto sacó 300 dólares del bolsillo y pagó el almuerzo sin chistar !!! (alrededor de $ 250 más la propina).

No se si se notaba en mi cara la situación porque al pasar me dijo: – La próxima le toca a Ud. !!
Ignoro si mi voz sonaba firme cuando dije: – “Por supuesto” (y me la cobró meses después en otro caro restaurante, pero esa es otra historia).

Los almuerzos de negocio que más disfruté (fueron varios):

– Otras época, otro lugar… Épocas de gloria y dinero, lugar: Miami. Más que almuerzos se trataba de cenas. Era un curso que habíamos organizado en 1994 una Universidad de Fort Lauderdale (NOVA Southeastern University) para profesionales de América Latina y se había juntado un grupo de alto nivel.

Entre ellos, otro gourmet y excelente abogado del que nos hicimos grandes amigos y con el que salíamos junto a otros participantes a cenar cuando el curso terminaba.

Aquí teníamos dinero y sabíamos que el ritmo “era caro”, pero en estas cenas el juego se llamaba “probemos vinos exquisitos” (aclaro que pagábamos entre todos dividiendo la cuenta). Este amigo, especialista en vinos era el encargado de deleitarnos cada noche con una cuidada selección de la mejor bebida del mundo.

Convengamos que era abusivo, algunas de las botellas que pedíamos eran tan caras y exclusivas que venía el dueño del restaurante personalmente a traerlas !! Las cuentas de las cenas eran extrambóticas y excéntricas (generalmente el precio de lo bebido superaba en CUATRO o CINCO VECES lo comido), pero se trataba de un gusto para todos y REALMENTE LO DISFRUTAMOS.

Aclaro que eramos varios (4 a 6 personas), pero las cuentas de vino difícilmente bajaban de U$S 600 u 800 por cena -y más incluso- (y no por la cantidad de botellas sino por el precio de las pocas y exclusivas que pedíamos !!)

El curso nos costó más caro que una Maestría en Harvard !! Ignoro si ya he logrado pagar la deuda generada en ocasión de aquellas “cenas de negocios”, pero le aconsejo la terapia a cualquiera que pueda financiarla (ofrezco mis servicios de acompañante a estos efectos).