Cata de Tés Una Experiencia sensorial

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El té, al igual que los vinos, tiene muchas variedades, aptas para diferentes momentos del día, ideales para acompañar determinado tipo de comida, en definitiva se aplica el mismo concepto de maridaje que estamos acostumbradas a escuchar en relación a los vinos y otras bebidas.

Ultimamente parece haber un redescubrimiento del té.
En las revistas fashion y en las secciones gourmet o style de los diarios y revistas de negocios, circulan notas sobr el resurgimiento del té y la fuerte competencia que le está haciendo al café, otra bebida de multitudes.

Sin embargo, es importante notar que se hable o no sobre él, el té nunca dejó de estar de moda sino ¿cómo explicar que sigue siendo la segunda bebida consumida en el planeta, sólo superada por el agua?

Pero en un mundo que se sofistica cada vez mas, lo que parece haber es una avidez muy grande por lo sensorial, por aprender a distinguir sabores, olores, conocer las bebidas y sus maridajes, por todo lo gourmet. Y el té no podía, sencillamente, escapar a ésta tendencia.

Recientemente fuimos invitadas por la gente de Sabor! (Marina García and Co.) a asistir a una cata de té. Sí, a una cata; el té al igual que los vinos, tiene muchas variedades, aptas para diferentes momentos del día, ideales para acompañar determinado tipo de comida, en definitiva se aplica el mismo concepto de maridaje que estamos acostumbradas a escuchar en relación a los vinos y otras bebidas.

La cata se realizó en Vicenza, un hermoso petit hotel de Juncal y Pueyrredón, agradablemente reciclado como restaurant y confitería. El especialista Frank Blumetti estuvo a cargo de las explicaciones: nos llevó primero de viaje por la historia de esta infusión, explicó las principales variedades comerciales para luego conducir la cata de las variedades de la nueva línea Selection de GreenHills.

El té, esa bebida legendaria

Según la leyenda, en el año 2737 A.C., Sheng Nung, emperador de China, estaba descansando junto a un árbol de té silvestre cuando una ligera brisa agitó las ramas y algunas hojas cayeron en un recipiente donde hervía agua. El gusto y el aroma de aquel brebaje encantaron al emperador que lo adoptó como bebida; la novedosa infusión se esparció rápidamente por todo el imperio.

El té hizo su entrada en Europa a principios del siglo XVII, de la mano de la Compañía Holandesa de las Indias Orientales, su popularidad jugó un papel importante en la apertura de Asia al comercio con Occidente.

En 1662 la princesa portuguesa Catalina de Braganza se casa con el rey Carlos II de Inglaterra e introduce el té en la corte británica. A partir de ahí, el consumo de té no deja de aumentar en el reino, reemplazando a la cerveza ligera como bebida nacional.

Fueron también los holandeses los que introdujeron el té en New Amsterdam, un asentamiento holandés en el Nuevo Mundo, que sería rebautizado por los ingleses con el más conocido nombre de New York.

Los altos impuestos que los ingleses aplicaban al té destinado a las colonias motivó una revuelta que inicia la revolución norteamericana. Para tener una idea de la importancia económica de ésta bebida en la época, basta mencionar que en el famoso evento conocido como la Boston Tea Party, los colonos arrojaron al agua, en señal de protesta, té por un valor equivalente a 1240 millones de dólares actuales! Aún hoy los norteamericanos no consideran muy patriótico tomar té, el cosumo de café es mayor.

Tango y tés

En la segunda mitad del siglo XIX a la dueña de una panadería se le ocurrió la brillante idea de abrir un salon de té detrás de su negocio. El éxito fue rotundo, pronto los salones de té se esparcieron por todo Londres. Con el nuevo siglo, la costumbre de salir a tomar el té era una moda establecida. En la primera década del siglo XX, los hoteles elegantes incorporan el salón de té con exquisitas comidas acompañadas por grupos de cuerdas.

Mientras tanto, de las orillas del Río de la Plata surge una música sensual: el tango, que rápidamente se expande internacionalmente. Alrededor de 1913 ambas modas confluyen: surge el club de tango, los salones para tomar el té y bailar el tango. Igual que hoy, se multiplican los salones, restaurantes y hoteles donde se dan clases de tango y la gente se reunen para tomar un té. Tango y té, tés con tango, pasión de multitudes en Londres.

Variedades de té

Frank nos alecciona bien, hay mas de 2500 variedades de té, pero todas pertenecen a la misma planta, la Camelia Sinensis. Es incorrecto decir un té de tilo o un té de boldo. Sólo el té, es té, las demás son infusiones.

Existen dos grandes variedades de té según cómo se procesen sus hojas: el té verde (más popular en oriente) y el negro, más extendido en Europa y América, producto de la fermentación de las hojas. Mujeres de Empresa publicó anteriormente una nota sobre el té verde: El té verde, un anticancerígeno natural.

Notas de cata

English breakfast: el nombre lo dice todo, es un blend de finos tés negros, de color ambar rojizo y aroma penetrante. De cuerpo robusto, con notas de malta y roble, es ideal para el desayuno, acompaña bien todo tipo de pastelería. Se puede beber sólo o con leche.

Royal Ceylon: de color dorado brillante y aroma intenso.
En boca resulta redondo, maduro, astringente, de final prolongado. Afloran notas de minerales, nueces y avellanas con retrogusto que recuerda a la malta.
Como todo té robusto, puede disfrutarse en desayunos o tardes frescas, solo o con leche. Su sabor encaja con dulces, entremeses variados y fiambres.

Lapsang Souchong: cultivado a 3500-5000 metros sobre el nivel del mar, brinda una infusión brillante de tonos rojizo-anaranjados y sabor ahumado. En boca posee buen cuerpo, astringencia mediana, sabor robusto con notas de caramelo, orozuz y jengibre. Ideal para beberlo solo, en desayunos o cenas abundantes, acompañando quesos o platos salados y especiados.

Duchess of Bedford: blend de dos variedades Darjeeling y Asma, ambos de la India. El resultado es una bebida de tinte cobrizo y reflejos ambarinos con leves aromas frutales, con dejos cítricos y de canela.
En la boca se aprecia armónica, de mediana astringencia, sutil pero con personalidad. Ideal para la tarde, la infusión sola o con leche, acompaña todo tipo de sandwiches, scons, budines y tartas de fruta.

Darjeeling: conocido como “el champagne de los tés”, representa la más elevada expresión de esta bebida. Se lo cultiva al noreste de la India a 1800 metros sobre el nivel del mar. Según la época de cosecha presenta claras diferencias. La primera cosecha, realizada en primavera (abril) es de aroma delicado y floral; la segunda, realizada en el verano (mayo-junio) tiene más cuerpo y color más oscuro.
Tiene dejos de uva moscatel y toques cítricos, es ideal para la tarde o después de la cena. Servir solo, por favor no “arruinarlo” con leche.

China green: de color verde con bordes cobrizos, aroma sutil y complejo, levemente astringente en boca donde se muestra liviano aunque pungitivo, con sabor herbáceo y largo final. Por su carácter natural y delicado, debe beberse solo. Resulta adecuado para disfrutar tardes y noches serenas; sus propiedades únicas le permiten acompañar toda clase de comidas.

Earl Grey: El suave perfume a bergamota aporta una distinción clave en la estructura de este té vivaz y tonificante, de color borgoña pálido. Notablemente aromática contiene notas de bergamota madura y un toque especiado. En boca es suave, aterciopelado, de astringencia media y cuerpo redondo, con detalles florales y frutales. Puede disfrutarse de tarde y noche, solo; por su dejo cítrico, combina perfectamente con tartas de crema y quesos suaves.

Dejamos para una próxima oportunidad la preparación del té

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