Cada vez Más Enredadas

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Las redes que estamos construyendo en este siglo XXI tiene por nombre Internet, y en ella las mujeres tenemos un papel clave.

No voy a escribir hoy sobre los efectos del corralito, nuestras angustias diarias y la crisis que nos afecta a los argentinos en estos turbulentos días que estamos viviendo.

Si quiero compartir con Uds. la posibilidad de construir redes de apoyo mutuo y cómo las mujeres tenemos un papel clave que se remonta a épocas muy remotas y actualmente adquiere nuevos significados y formas.

En un reciente artículo que leí en una página de internet, Marta Morales cuenta la historia de las primeras pioneras americanas, que arrancadas de sus raíces y lejos de todo aquello que el progreso les había regalado, estrechaban lazos organizando grupos de costura.

Mujeres de todas las edades, razas y clases sociales dedicaban un tiempo precioso de sus vidas a bordar colchas cargadas de significado que irían pasando de generación en generación. Una gigantesca colcha protege del frío exterior y del hielo.

En los Estados Unidos los grupos de costura solían reunirse en las iglesias primero, y más tarde en casa de la que sería dueña de la colcha que juntas elaboraban, y allí aprovechaban para hablar de lo divino y de lo humano en medio de telas, hilos y agujas.

Estos grupos de mujeres se ayudaban las unas a las otras aportando restos de ropas antiguas que servirían para dejar la impronta de cada una de ellas en el producto final. Las costureras se aliaban así en una madeja de solidaridad que trascendía las diferencias.

Si sus hombres tenían para reunirse los mercados y los clubes, ellas tenían sus cocinas y kilómetros de hilo para coserse las almas mutuamente. Día tras día, año tras año, iban quedándose enredadas en este trabajo común casi invisible.

En estos momentos de gran incertidumbre por los que estamos atravesando, se me ocurre que tal vez las mujeres de este siglo XXI estemos recuperando esos lazos sutiles de hermandad que los pasados años de vorágine y confusión nos habían ido robando.

En este nuevo siglo que estamos transitando tal vez ya no nos sentemos en frías cocinas a coser y contarnos nuestras vidas, pero sí dedicamos parte de nuestro tiempo a atar lazos entre iguales, desafiando a la distancia y al idioma.

La red que estamos construyendo en este XXI tiene por nombre Internet, y en ella las mujeres tenemos un papel clave. Nuestros mensajes electrónicos, páginas web, trabajos online y salas de chat para mujeres se convierten en una nueva y sorprendente colcha de hermandad.

En pocos días más partiré a Suecia a compartir junto con otras 24 mujeres de Asia, África y Latinoamérica una experiencia de intercambio y debate sobre las realidades de las mujeres en el mundo actual. En el Seminario Global, tal como ha sido denominado, nos cruzaremos mujeres de ámbitos muy diversos: la salud, los negocios, los medios de comunicación, los derechos humanos.

Mujeres de diferentes culturas, razas, edades, profesiones, estaremos debatiendo durante una semana acerca del rol que cumplimos en la sociedad y cómo podemos fortalecernos mutuamente a través de la constitución de redes cada vez más amplias.

Las redes tanto formales como informales de las que formo parte, me han servido de apoyo y ayuda en mi desarrollo personal y profesional, por lo cual me comprometo a compartir con Uds. a mi regreso de lejanas tierras, las experiencias que viviremos con mujeres de distintos colores, razas y profesiones, ya que estaremos enredadas durante una semana.

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Lidia Heller es Lic. en Administración en la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de Buenos Aires. Ha realizado cursos de especialización en temas de Management Femenino en la Universidad de Lulea - Suecia. Consultora en Planificación y Desarrollo de Carrera.