El tema de hoy tiene que ver con nuestras preguntas. En uno de los sitios de discusión donde participo, una persona pregunto que podía hacer para conseguir capital de riesgo. La discusión se fue alargando y alargando cuando la pregunta original debería haber sido: cómo puedo financiar mi empresa? (y de allí pasaríamos por etapas: si es para crecer, para comprar activos, para desarrollar mercados, etc).
También conversaba con una ex-alumna que acaba de graduarse y esta un poco frustrada porque no consigue un trabajo que le parezca atractivo. Si supieras lo tenso que esta el mercado de trabajo en Perth, pensarías que estaba bromeando. Decidimos ir por partes para ver que esta pasando.
Ella piensa que no consigue trabajo porque no tiene experiencia. Lo que ha conseguido es trabajo repartiendo folletos en la calle y ella cree (con razón) que podría hacer un trabajo más profesional. Estuvimos conversando casi 2 horas sobre su falta de experiencia, sobre como puede conseguir trabajar en algo de voluntaria y sobre sus alternativas.
Ya casi para despedirnos me comenta con timidez si puedo opinar sobre el sueldo que desea. Me quede helada cuando me comento el rango, casi la mitad de lo que gana una buena secretaria/recepcionista! pues habíamos pasado horas discutiendo sobre como superar sus deficiencias y la pregunta era incorrecta!
Ahora bien, ¿te imaginas cual es el valor de una respuesta adecuada para una pregunta incorrecta? Pues hay mas!
Cuando comentaba con mi hijo sobre sus métodos de captar clientes nos sentamos a hacer todo un análisis de rentabilidad y de operaciones. Después de pasar todo un día, si, todo un día, conversando sobre como tomar decisiones estratégicas, se me ocurrió preguntarle si sabia si los clientes potenciales que esperaba captar podían pagar sus servicios y la respuesta … ¡adivina!
También recuerdo cuando mis hijos eran adolescentes (tu sabes, ellos adolecen a esa edad) mi preocupación era que tomaran buenas decisiones. El pensar en la pregunta correcta: ¿cómo promuevo que aprendan a tomar buenas decisiones? es mucho más practico que pensar en la pregunta: ¿cómo los protejo de tomar malas decisiones?
Así que este es el tema.. Vale la pena tomarse unos minutos, pensar en por qué te estas haciendo (o el grupo se esta haciendo) esta pregunta y darse cuenta si realmente estas construyendo escaleras en la pared equivocada.
Colaboración: Alicia Castillo es fundadora del Alicia Castillo Wealthing Group, empresa dedicada a crear riqueza a partir de innovaciones. Castillo ha creado 9 empresas en Estados Unidos, Venezuela, Chile y Australia, además del primer Centro de Emprendimiento en Chile (Universidad Adolfo Ibáñez) y el primer Fondo de Capital Semilla privado en Chile. Sus empresas han apoyado a cientos de emprendedores, ha sido profesora en 8 universidades y ha trabajado para Bayer-Shell en Venezuela y Zyma (Ciba Geigy) en Suiza. Castillo se encuentra escribiendo su tercer libro: de pensar a ganar (from brain to gain).



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El arte de hacer preguntas es muy importante, xq con ella podemos conocer a las personas desarrollando una mejor relacion de comunicacion.! Pienso que es sencillamente eso, pues si, es un arte que tenemos que aprender a desarrollar, ya que todas las personas no la poseen.!