Su hernamo definía sus ideas como estrafalarias.
Al escuchar una crítica se sentía impulsado a continuar.
Mientras ejecutaba un proyecto ocupaba su energía exuberante en idear otros, porque sentía que ese ejercicio lo mantenía vivo.
Su estrategia
“Hay que hacer lo que haces tan bien que quienes vienen a verlo regresen para verte hacerlo de nuevo y le digan a los demás que tienen que verte como hacerlo”.
Su primer gran sueño fue un largometraje en el que invirtió una fortuna. Luego de hacer Blancanieves y los 7 enanitos, Walt Disney tuvo otro sueño que, para quienes evaluaron el proyecto, sería un estrepistoso fracaso.
“Nunca pude convencer a los financieros de que Disneylandia era un proyecto factible porque los sueños no ofrecen garantía de pago.”
Colaboración: Claudio Penso de la consultora Concap. Crédito de la foto: Hyku, publicada bajo Licencia Creative Commons Attribution-Share alike
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