Asesoramiento de Imagen: Mitos Sobre la Contratación de un Asesor

Existen mitos y prejuicios sobre lo que significa contratar a un asesor de Imagen. En esta nota desterramos algunas de esas afirmaciones que se escuchan por ahí y que acechan a asesores y a asesorados.

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“Tengo un desayuno de trabajo y no sé qué ponerme”, “Tengo dudas sobre cómo presentarme a una entrevista laboral”, “A pesar de lo bien que hago mis tareas, la gente no me percibe como una jefa”.

Éstas y muchas otras frases son pronunciadas día a día por miles de personas. Algunas viven en la duda eternamente, mientras otras se dan cuenta de que probablemente sean víctimas de una falta de criterio en cuanto a su imagen personal.

¿Alguna vez reflexionaste acerca de cómo te ves vos y cómo quieres que los demás te perciban? Esta es una de las preguntas que dan el puntapié inicial hacia un proceso de asesoramiento de imagen.

Se trata de acortar la distancia que existe entre nuestra imagen real y nuestra imagen ideal.

Cada día más personas y corporaciones recurren al expertise de un consultor o asesor para optimizar su imagen privada y/o pública, que cada vez incluye más aspectos de nuestra interacción con las demás personas.

En la actualidad, por ejemplo, la discusión sobre la imagen ya se trasladó a las redes sociales.

Como en cualquier actividad en franco crecimiento, existen mitos y prejuicios sobre lo que significa contratar a un asesor de Imagen. Aquí desterramos algunas de esas afirmaciones que se escuchan por ahí y que acechan a asesores y a asesorados.

Mitos y Prejuicios sobre Contratar a un Asesor de Imagen

“El asesor de Imagen tiene la fórmula mágica para cambiar el look de cualquier persona”

Habría primero que definir qué queremos decir cuando hablamos de “look”. Pero lo que es cierto es que no siempre se recurre a un consultor solamente para lograr un “fashion make over”, tan en boga en estos días. Ninguna parte del asesoramiento es ni mágico, ni se realiza bajo el método de una fórmula estricta e inmutable.

Cada asesoramiento es distinto, porque cada persona es única y se acerca por distintos motivos, que dependen de su actividad, de su historia personal, de sus inquietudes o dudas frente al espejo, y hasta de limitaciones en su interacción con las demás personas.

No tenemos la fórmula mágica, tenemos las herramientas y estrategias necesarias para encaminar al cliente hacia los objetivos trazados.

“El asesor de Imagen es un crítico del cuerpo y la ropa”

No somos ni gurús del cuerpo, ni críticos de moda. Si te encuentras con alguien que te habla agresivamente acerca de tu figura o tu elección de indumentaria, estás muy lejos de haber encontrado a un verdadero asesor de Imagen.

Un buen consultor no te impone, te sugiere. Nadie tiene la autoridad para hablarte sobre “defectos” o “virtudes”, palabras que tienen mucho que ver con cuestiones subjetivas. Un buen consultor logra que al final del proceso seas capaz de enaltecer tus fortalezas y disimular tus debilidades.

“El asesor está destinado a mujeres, con mucho poder adquisitivo o con actividades específicas”

Cualquier persona perteneciente a cualquier actividad y segmento etario puede acceder a un proceso de asesoramiento cuyo presupuesto es ajustado a cada necesidad.

Además, mujeres y hombres, por igual, recurren en estos días a los servicios de asesoramiento, que existen para ejecutivos y ejecutivas, que quieren mejorar su imagen laboral, políticos, vendedores, personas físicas y corporaciones.

Trabajar en una imagen positiva es la mejor inversión que se puede realizar.

“No puedo vestirme a la moda porque no tengo presupuesto”

En primer lugar, si tanto te gusta la moda, el asesor te va a ayudar a adaptar lo que se usa a tus propias posibilidades. Y si de presupuesto se trata, un asesor te da las herramientas para que puedas optimizar al máximo lo que ya atesoras en tu guardarropa.

Esto se hace primero organizándolo a través de algunos recursos que te van a servir para el resto de tu vida.

Con la ropa que ya tienes, puedes armar y re-armar equipos muy funcionales a tu realidad cotidiana, en lo personal y en lo laboral.

Además, un buen asesor de imagen puede enseñarte a que tu próxima compra sea una compra inteligente que no te haga perder dinero, sino invertirlo.

Conclusiones

En conclusión, la imagen externa parte de la imagen interna, por lo que el asesor de Imagen trabaja, es cierto, con la figura, la colorimetría, el visagismo y el vestuario de una persona, pero también lo hace con muchísimos otros aspectos que van desde su forma de comunicarse, hasta su contexto familiar, social y laboral.

El resultado no es un cambio de look, sino una transformación integral, que idealmente perdurará en el tiempo.

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