La fama les llega cuando Bruno le da una cachetada a Nino en plena función. Este hecho de la bestialidad más pura será todo el basamento de su éxito y popularidad. Sus logros profesionales no se basan en un histrionismo o comicidad naturales sino en esta exhibición impúdica de la degradación. «Lo bueno eran las bofetadas', explica en un momento Julián. «Así de sencillo y brutal. Así de absurdo. A la gente se le salían las tripas de la risa. Aquello era un acto de anarquía total, una liberación absoluta de cualquier compromiso ético, como dijo no sé quien en un periódico. Ellos hacían en el escenario todo lo que hemos deseado hacer alguna vez. Abofetear a alguien con total impunidad. Sin la menor importancia, sin recibir castigo alguno. Abofetear a nuestro jefe, suegra, jefe de gobierno o al Papa. Había algo de amoral en todo esto. Algo siniestro 'pero no es así en todos los placeres de la vida?'.
Este parlamento del representante del
dúo sintetiza buena parte del espíritu del
filme.
La ostentación de la violencia y la humillación -ya que siempre
es Nino el que recibe los golpes- funciona como una catarsis para un público
que ha sufrido cuatro décadas de represión y postergación.
La ferocidad esencial del régimen franquista se ha hecho tan habitual
que hasta llega a formar un espectáculo cotidiano y por sobre todas las
cosas, popular. La consumación de una España que «ha de
helarte el corazón'.
La trascendencia de la pareja se fundamenta entonces en causas espúreas. Por un lado a la mencionada exposición brutal hay que sumarle el desdén por lo diferente. Si bien no podría considerarse a Bruno como un galán -aunque él piense que lo es- ocupa este puesto en el dúo. Nino representa lo distinto, lo que no responde a los cánones de belleza habituales por lo cual merece ser castigado. Por otra parte, la pareja no hace otro tipo de espectáculo porque simplemente no sabe hacer otra cosa. Representa una entronización de la mediocridad, un símbolo de un mundo donde no triunfa lo bueno sino lo que asegura un rédito comercial[v].
La historia del odio«A través de la basura puedes averiguar muchas cosas' afirma un paranoico Bruno, en su manía de saber como vive su colega. La frase también nos revela la clave para conocer el origen del desprecio que se tienen. Un sentimiento basado en sus conductas ruines. Una escena grafica este estado cuando en una idílica firma de autógrafos se revelan las entrañas corrompidas de ambos. La popularidad del equipo exacerba el individualismo de sus miembros. El egoísmo se extrema al punto de que sus comportamientos pierden toda contención moral[vi].

Incluso esto está presente en la recreación del fallido intento de golpe de estado del 23 de febrero de 1981, conocido como 23 F ó «Tejerazo', llamado así por su líder, el coronel Antonio Tejero. La sublevación militar aparece como una función más de esta TV, como una muestra adicional de un espectáculo decadente. En este aspecto, el 'acto final' de los humoristas es consecuente con su trayectoria. Es una presentación morbosa que resume en sí misma toda una forma de abordar la televisión que responde a la propia historia profesional de los protagonistas. Nino y Bruno nacen en los teatros de provincia pero se desarrollan y 'mueren' en el mismo medio que los llevó a la fama y la autodestrucción. En un ámbito donde la repercusión se basa en muchas ocasiones en la exhibición de las crueldades y las miserias humanas.
Cualquier recurso es bueno para asegurar el triunfo propio y doblegar al rival. Tanto Nino como Bruno pretenden ser dueños exclusivos del efecto de la bofetada, aunque en lo profundo sepan que es un «mérito' compartido. La alienación provocada por esta situación hace que parte del odio que se tienen se base en su mutua admiración. En un momento, Nino se esfuerza en buscar un reemplazante de su socio que pegue como él en tanto que resulta patética la obsesión de Bruno por la calidad con la que su compañero de rubro recibe las cachetadas. De esta manera su odio consigue desarrollar una egolatría enfermiza. Nino necesita de Bruno para ser Nino. Y viceversa. Pero ninguno de los dos está dispuesto a aceptar esta posición. Solidaridad y compañerismo son cualidades ausentes en el universo del dúo, tal como sucede en la actualidad en gran parte de la civilización occidental. Sólo el odio y la envidia los mantienen vivos. Desde este punto de vista, Muertos de risa también se constituye en una cínica visión de nuestro tiempo.
Producción: Lola Films y Telecinco.
Productor ejecutivo: Andrés Vicente Gómez.
Dirección de Producción: Luis Gutiérrez.
Argumento y guión: Alex de la Iglesia y Jorge Guerricaechevarría.
Fotografía: Flavio Martínez Labiano.
Dirección de arte: Biaffra y Arri.
Maquillaje: Pepe Quetglas.
Efectos especiales: Molina.
Montaje: Teresa Font.
Sonido: Antonio Rodríguez Mármol.
Música: Roque Baños.
Ayudante de dirección: Eusebio Graciani.
Dirección : Alex de la Iglesia.
Origen : España
Año: 1999
Duración: 109 minutos
Intérpretes: Santiago Segura (Nino), El Gran Wyoming (Bruno), Alex Angulo (Julián), Carla Hidalgo (Laura), María Asquerino (Madre de Nino), Eduardo Gómez (Tino), Jesús Bonilla (Sargento golpista del 23F), José María Iñigo (como sí mismo), Uri Geller (como sí mismo).
[i]
En 1999 ocupó el segundo lugar en la taquilla de
filmes españoles, justo detrás de Todo
sobre mi madre, de Pedro Almodóvar.
[ii] En este último sentido, hay que
remarcar la perspectiva social del cine de Alex de la Iglesia,
donde se puede rastrear una crítica a la herencia de
la cultura franquista. Aunque esta no es una visión
exclusiva del cineasta vasco. José Vidal-Beneyto sostiene
que el cine de Pedro Almodóvar «ha puesto
punto final al franquismo cotidiano'.
Esta tesis está desarrollada en el artículo «Todo
sobre Almodóvar y el posfranquismo' aparecido en Le
Monde Diplomatique-El Dipló, en abril de 2000. Existen además otros vínculos
entre ambos realizadores ya que el director de Tacones Lejanos produjo Acción
mutante (1993), la ópera prima de De la Iglesia.
[iii] Extraído del artículo «Morir
de éxito', de Miguel Juan Payán publicado en Academia -
Revista del cine español, Nro. 26, Verano 1999.
[iv] Para conocer algo más sobre el
concepto de «televisión albana' ver el libro La
bestia anda suelta, de Marcos Ordóñez, editado
por Glénat.
[v] En una escena, Nino se niega a suspender
una beneficiosa presentación televisiva pese a que
su distanciamiento de Bruno en lo personal es definitivo.
[vi]
Bruno llega al punto de militar en política
sin convicciones, sólo para ganarle una apuesta a Nino,
en un momento de alto compromiso político de la generación
de la que formaban parte.
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Afiche de la película Muertso de Risa de Alex de la Iglesia