J.N.R.:- Pero, históricamente, ¿a
quién se parece este movimiento? Con el radicalismo de los
años 60 en Europa, en América del Norte y en China?
N.K.: - Este movimiento no es como los de antes. Mucho menos
es comparable al de Mayo del 68. Encuentro, sin embargo, más
paralelismos en los años 20 y 30. Había, entonces,
un movimiento más amplio, con diferentes puntos de vista.
Era una coalición diversificada y fuerte y no sólo
una vanguardia y una generación.
J.N.R.: - De cualquier modo, ¿no
teme que de aquí a 40 o 50 años, mirando en retrospectiva,
se verifique que el movimiento "anti-globalización" que
hoy surge fue también tan "ineficaz" en el cambio
del sistema actual capitalista como lo fueron el leninismo, el anarco-sindicalismo
o el vanguardismo cultural de inicio de siglo, o el izquierdismo
de los 60 y 70? ¿No fueron las revoluciones silenciosas del
transistor, del chip, de la PC (computadora personal) y de la Web
quienes cambiaron, de hecho, el capitalimo idustrial?
N.K.: - No creo. Es verdad que el movimiento de los años
60 fue "corrompido" - pasado el período radical,
esa generación pensó, después, que podía
modificar el capitalismo por el estilo de vida. Hoy son capitalistas "cool" -cultivan
un estilo 'funky'. Pero, en los años 20 y 30, no- hubo enormes
revoluciones que abrieron la puerta a gente simple, las condiciones
de trabajo cambiaron radicalmente con la sindicalización,
se creó un sistema de seguridad social y de salud.
Porque la sonrisa de Al Gore perdió
J.N.R.: - Además de esa reacción a los capitalistas "cool", ¿el
movimiento se cansó de la izquierda "suave"?
N.K.: - Es verdad, es una reacción a la "tercera
vía" también. La mencionada tercera vía
se mostró muy vulnerable. La idea del triunfo del estilo sobre
la sustancia, del dominio del marketing en la política fue
temporario. Si se entra en la lógica de las marcas, se descubre
que ese terreno es muy volatil, mutable y que se queda sujeto al
sube y baja de la opinión pública. La política
pepsodent cayó. Eso comenzó a ser visible con
Tony Blair y ahora más con lo que le sucedió a Al Gore.
Las personas resolvieron cambiar de marca -y transgredieron, inclusive,
la "regla" de que lo conveniente en buen tiempo económico
debe permanecer. Fue una sorpresa general.
J.N.R.: - Y,¿se va o no a cavar
un foso entre una elite cosmopolita, de profesionales del saber,
y en red y los otros?
N.K.: - ¿Lo que hoy llaman "fractura digital"?
Creo que es una más de las estratificaciones a las que asistimos.
Una más. Lo que sucede es que el camino actual de globalización
del capitalismo hecha cada vez más gente fuera del nuevo paradigma
económico. Eso provoca un sentimiento de "liberación" -cuando
se esta fuera de la fotografía, se es libre para rebelarse.
Vea el caso de los "zapatistas" de Chiapas y de su movimiento "¡Ya
basta!". Lo que ellos vienen a decirnos es que se rebelan contra
el hecho de haber sido completamente olvidados, de estar fuera del
modelo, como si no existiesen! Vamos a asistir seguramente al crecimiento
de este tipo de rebeliones.
Crear una agenda y no una
ideología
unificante. Llevar el espíritu
de la Red a las calles
J.N.R.: -Pero, ¿será posible crear un proyecto "unificador" de
una sociedad alternativa para un movimiento tan diverso que agrupa
desde los "Hactivistas" ("hackers" políticamente
activos) a los nuevos radicales urbanos y a los campesinos de Millau,
en Francia, al zapatista de Chiapas o al líder sindical de la
Zona Franca de producción "deslocalizada" de las Filipinas?
N.K.: - El objetivo no es unificar dentro de una idea global.
No hay nostalgia de ese tipo de movimiento del pasado. Hoy se trata
de crear una agenda de poner en movimiento a la gente, aunque ésta
sea diferente. La idea es tener control a nivel local -democracia local,
desarrollo local. Se trata de descentralización coordinada.
Es un movimiento del tipo de la Internet -diré que es traer
el espíritu de Internet a la calle. Esta claro que esto desafía
también la visión social-demócrata.
Las personas perdieron la fe en la idea de que los políticos y las empresas
-aun las de la nueva ola- podrán cuidar de nuestro bien estar. Dejaron
pura y simplemente de creer. Dejaron de darles el beneficio de la duda.
J.N.R.: -Para cerrar ¿Qué piensa
de la revolución de la genética que comienza a desarrollarse
ante nuestros ojos?
N.K.: - No es mi campo de estudio. Pero pienso que mucho del
activismo que comienza a nacer contra aspectos de la revolución
genética es es miedo a la privatización de la vida
humana. Si esa lógica va adelante, las personas piensan que
mañana no habrá escapatoria a la "empresarialización" de
nuestra vida. Es natural que se rebelen.
Los liberales más puritanos la acusan
de vocera de un "neo-colectivismo milenario". El epíteto
fue lanzado por un distinguido gentleman inglés en las muy
selectas conferencias de Wincott, promovidas en el Reino Unido por
el Institute of Economic Affairs.
Pero los protagonistas de este movimiento que todavía no tiene un nombre
cierto ni una ideología a la vista, responden que son verdaderamente "libertarios",
que llevan a las calles el espíritu de Internet. En su diversidad geográfica,
social y generacional entra tanto el campesino francés en guerra contra
McDonald's, como el sub-comandante Marcos de Chiapas, el «hacker» políticamente
anarquista y activo en la Web, los jóvenes radicales de ReclaimtheStreets.net,
los artistas-guerrilleros (que sabotean los logos de las marcas), los ecologistas
independientes de GreenNet y
los ciudadanos bien intencionados que quieren el perdón de la deuda de
los países más pobres (movimiento DroptheDebt.org).
Todos están en las mismas listas de e-mail.
El punto de encuentro de esta liturgia son las cumbres -el mundo fue tomado de sorpresa en Seattle, en la reunión de 1999 de la Organización Mundial del Comercio, después -ya si sorpresa- en Praga, este año, y probablemente en G8 en Ginebra en julio de 2001, si no antes. Hay una agenda en la Web actualizada permanentemente. Desde 1995 Naomi Klein escribe y explica esta rebelión.
La joven canadiense hizo un camino que explica parte de su actual posición de observadora privilegiada. Es una de las hijas de la revuelta contra el marketing y el consumismo que dominó a los adolescentes de los años 80. Naomi nació en Montreal en 1970 y como adolescente se transformó, dicho en sus propias palabras, en una "rata de los centros comerciales", atraida por los logos de las marcas. La fascinación por ellos la llevó, inclusive a trabajar los sábados en un negocio de ropa de Esprit (ella adoraba esa marca). Esta generación nació literalmente debajo de lo que Naomi llama "microscopio del marketing".
El disgusto sólo podría provocar una revolución contra lo que ella llama hoy "Big Brother branding". A los 19 años se produjo el cambio. La masacre en la Universidad de Montreal (a la que asistía) por un loco "machista" que asesinó a 14 jóvenes acusándolas de "feministas" despertó en ella el gusto por el activismo. Al mismo tiempo, tomó conciencia de la parálisis de la izquierda nacional y comenzó a desconfiar de lo chic que era que las multinacionales abrazasen causas nobles (como el antirracismo por la muy polémica campaña de Benetton).
Con el periodismo llegó la posibilidad de ser ella la que usase el "microscopio" de la investigación de la realidad y recorrió el mundo coleccionando hechos del nacimiento de un movimiento "de base". Naomi es hija de la generación involucrada políticamente de los años 60 y 70 -los padres atravesaron la frontera hacia Canadá en protesta contra la guerra de Vietnam. Y en lo genes tiene la herencia de un abuelo que fue uno de los organizadores de la primera huelga en la Disney.
Naomi Klein escribió en Toronto Life,
en la revista Ms, en The Village Voice y en el Elm Street Magazine,
y ahora tiene una columna en The Globe and Mail, de Toronto.
Para 2001 prepara la expansión a varios puntos de Europa.
Su best-seller No logo acaba de salir en una edición más
económica "paperback" y también en castellano.
Si le gustó este artículo compártalo:
Para recibir otras notas similares suscríbase mediante: RSS, Newsletter quincenal ó descargue la toolbar de Mujeres de Empresa.
Naomi Klein