800 Actos Promueven el V-Day, Desde la Antártida Hasta el Zaire

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Agnes Poroi ha estado viajando por Kenya durante años con una vagina en la mano.

La vagina en cuestión, hecha de madera, puede ser separada en sus partes componentes, y Poroi la usa para demostrar los efectos de la mutilación genital femenina, comúnmente conocida como “circuncisión femenina.” Hasta hace poco, viajaba a pie de pueblo en pueblo, y le llevó un año atravesar el territorio al oeste de Nairobi, la capital de Kenya.

Este año, por primera vez, Poroi cuenta con un vehículo utilitario, que le permite cubrir en tres meses lo que antes le llevaba un año. También está abriendo una casa-refugio para albergar a las chicas que huyen de familias que insisten en que deben someterse a este peligroso ritual.

Mientras tanto, en China y Malasia, un par de valientes jóvenes mujeres esperan respuesta de los censores gubernamentales sobre la representación, en marzo, de Los Monólogos de la Vagina, una serie de sketches que, con sus honestos retratos de los sentimientos de las mujeres sobre sus vaginas, se ha convertido en la fuente principal de fondos para programas de prevención de la violencia en todo el mundo.

Si se la aprueba, la representación en Beijing beneficiaría a la Domestic Violence Network [Red contra la Violencia Doméstica] y al Red Maple Counseling Center [Centro de Asesoramiento Arce Rojo], ambas organizaciones nuevas en un país donde el abuso de las mujeres es pocas veces confrontado o analizado.

Y en la ciudad de Ukiah, en el lejano norte de California, una comunidad rural más conocida por los enfrentamientos entre leñadores y ambientalistas, los residentes han sido atacados por la “fiebre de la vagina”: una exhibición de acolchados realizados sobre temas relacionados con la vagina ha ocupado la plaza de la ciudad y una red local contra la violencia aprovecha los beneficios derivados de esta exhibición.

Bienvenidas al V-Day 2002

Esta noche (por el jueves pasado), la premiere de HBO de Los Monólogos de la Vagina continúa el mes de representaciones mundiales organizadas por V-Day, una organización surgida a partir de la enorme respuesta a la obra homónima, escrita y representada originalmente por Eve Ensler.

El año pasado, la atención del V-Day estaba centrada en una fiesta repleta de estrellas en el Madison Square Garden en New York; este año, 800 actos desde Zaire hasta la Antártida tendrán lugar desde el 23 de enero hasta el 8 de marzo.

El último día, que es el Día Internacional de la Mujer, la autora de los Monólogos llegará a Kabul, Afganistán, no de incógnito como lo hizo en 1999, cuando investigaba la lucha de las mujeres afganas, sino como figura pública, para entregar un sistema de teléfono satelital a la nueva Ministra afgana de Asuntos de la Mujer.

De este modo, la fusión de arte y política de V-Day logra dar un rodeo a las charlas de los políticos y los procesos de obtención de consenso en las Naciones Unidas, dirigiendo su energía, atención y recursos a las estrategias para la supervivencia de las mujeres.

El año pasado, la red de representaciones de V-Day reunió alrededor de US$ 350.000, según informó Cecile Lipworth, directora ejecutiva de la campaña mundial de V-Day; este año, con 91.000 entradas de teatro, V-Day juntará US$ 2 millones.

Eso además de los aportes de corporaciones tales como Lifetime Television, Fairmont Hotels and Resorts y Tampax, que han contribuido al trabajo de organización que, a su vez, han energizado a 800 comunidades para recoger la pelota para reunir fondos para grupos locales que trabajan contra la violencia.

Todo comenzó en Bosnia

V-Day surgió de la apasionada respuesta de Ensler a las revelaciones sobre los “campos de violación” bosnios, en los que las mujeres eran retenidas y sistemáticamente violadas por soldados serbios a comienzos de los ’90. Rada Boric, directora del Center for Women War Victims [Centro para Mujeres Víctimas de Guerra] de Zagreb, Croacia, y ahora “casi una hermana” de Ensler, recuerda que la autora, corresponsal a un campo de refugiados para el New York Times, finalmente se quedó varias semanas “preparando café y llorando.”

El resultado fue la obra de teatro Necessary Targets, que fue puesta en escena en 1995 como función a beneficio en el Kennedy Center de Washington, con la ex-Secretaria de Estado Madeleine Albright “llorando en las primera fila,” dice Boric.

En ese momento, la productora del show, Willa Shalit, se dio cuenta de que Ensler era la socia que había estado buscando para vincular arte y cambio social. Los Monólogos que Ensler escribió a continuación incluyen “Mi vagina era un bosque”, a partir del lacerante testimonio de una de las clientas de Boric.

Dondequiera que Ensler representaba los Monólogos, las mujeres se le acercaban con sus propias historias de abusos. Finalmente, en 1997 declaró que tendría que dejar de ponerlos en escena “si no hacemos algo para detener la violencia contra mujeres y niñas, como si supiera demasiado y no pudiera continuar. Y es por eso que comenzamos el V-Day”.

Colegios y comunidades impulsan esfuerzos locales y ganan premios

Durante el primer año de eventos de V-Day, 1998, 65 colegios en los EEUU y Canadá pusieron en escena los Monólogos; este año, 543 colegios y universidades en todo el mundo producirán la obra, para reunir fondos en apoyo a programas existentes como centros y refugios para mujeres, y para iniciativas nuevas y creativas, como los US$ 500 reunidos por la Howard University para comprar ropa interior nueva para las mujeres que se acercan al centro para ayuda de mujeres violadas.

A nivel internacional, muchas organizadoras deben enfrentar una serie de problemas, además de la realidad cuasi-universal de las violaciones y los abusos.

En Manila, Filipinas, donde la organizadora y actriz Monique Wilson obtuvo permiso del gobierno a partir de una representación de los Monólogos para los funcionarios involucrados, los ingresos obtenidos de la función para 8.000 personas serán destinados fundamentalmente a los esfuerzos por combatir el tráfico sexual.

Según Lipworth, directora ejecutiva de la campaña mundial, anualmente se trafican 700.000 mujeres vía Filipinas. En Sudáfrica la resistencia gubernamental fue burlada por el primer incidente de “violación de bebé” que tomó estado público, en 2001: hombres VIH-positivos violaron a niñas de menos de 10 años, asumiendo que estas niñas no tendrían el virus y por lo tanto los curarían. “Todo el país se despertó”, dice Lipworth, que es sudafricana. “Dijeron, ‘Oh mi Dios, tenemos que hacer algo”.

Todas las participantes en V-Day deben acordar iniciar o apoyar esfuerzos locales.
Si están buscando un nuevo proyecto para subsidiar, no necesitan ir mucho más lejos que el certamen “A parar la violación” (“Stop Rape”) de V-Day, que va por su segundo año.

El año pasado, las ganadoras incluyeron una troupe brasileña de teatro callejero que se centra en la violencia doméstica, y la propuesta de un grupo alemán para hacer panes con slogans contra la violación.

“Lo que es alentador es cuántas de estas ideas se superponen,” dice Karen Obel, directora de la College Campaign, que tuvo su propio certamen este año.

Entre las ganadoras están las Pink Coats [Casacas Rosas], un servicio muy conocido de guardaespaldas mujeres que acompañan a quienes quieran atravesar el campus de la Western Washington University. Las ganadoras del certamen internacional serán anunciadas el sábado en la función de gala a beneficio de V-Day en New York, que presentará un elenco estelar que incluye a Jane Fonda y Rosie Perez.

“Guerra, guerra, guerra: ¿dónde están las mujeres?”

En camino a Afganistán, Ensler estará en New York para el re-estreno de Necessary Targets. En diciembre, y reflejando el compromiso asumido por Ensler con la lucha de las mujeres bajo el régimen de los talibanes, una función de Targets en el Hartford Stage de Connecticut presentó a un grupo de mujeres afganas que acababan de conocerse en Bruselas en una reunión coordinada por V-Day con Equality Now, una organización internacional por los derechos de las mujeres.

Mucho antes de los ataques terroristas del 11 de septiembre, Ensler estuvo investigando en Afganistán cubierta con una burqa, y volvió “con artículos que nadie quería publicar. A nadie le importaba.”

Un monólogo, “Bajo la burqa”, fue representado por Oprah Winfrey en el evento del año pasado, mostrando la brutalización y el hambre sufridos por las mujeres como parte la política de los talibanes. Entonces los ataques terroristas al World Trade Center centraron la atención en Afganistán por primera vez en años.

Según Ensler y Shalit, el terrorismo del 11 de septiembre fue una ventana que mostró los peligros de la opresión violenta de las mujeres. “Como especie humana, estamos muy mal”, dice Ensler. “El 11 de septiembre la ventana se abrió, por un momento, y todos lo vimos juntos.”

En ese momento, dicen Ensler y Shalit, la Casa Blanca y el Congreso hablaron sobre (y escucharon a) las mujeres afganas. Ahora, la infraestructura que Ensler está ayudando a construir puede dar asistencia a las mujeres para que mantengan y obtengan la atención del público.

Por ejemplo, el viaje que Ensler hará ahora a Afganistán brindará el apoyo que la Dr. Sima Samar, Vice Primer Ministro y jefa del recientemente creado Ministerio para Asuntos de la Mujer, no ha obtenido de la ayuda internacional.
“Estamos llevando cuatro teléfonos celulares. Con cargadores celulares, porque la electricidad acá es poco confiable”, dice Shalit.

Al final de las celebraciones de V-Day, los teléfonos estarán allí. También estará el refugio de Kenya para las mujeres que huyen de la mutilación genital, los refugios para mujeres traficadas en Sri Lanka y Zagreb, y el primer refugio para mujeres golpeadas en tierras Lakota, cerca de Rapid City, Dakota del Sur, donde las fuerzas de seguridad de los EEUU no pueden brindar protección a las sobrevivientes de la violencia doméstica.

Todo esto además de un millón de conversaciones, mil acolchados de la vagina, cientos de centros de asistencia a víctimas de violación que pueden seguir operando gracias a los fondos obtenidos por V-Day.

Mientras tanto, Shalit y Ensler piensan empezar una nueva revolución con el re-estreno de Necessary Targets, que Shalit espera tendrá un fuerte impacto sobre la actual fiebre bélica en los EEUU.

“Todos hablan de guerra, guerra, guerra,” dice, “pero ‘¿dónde están las mujeres?”