Junto a la librería, el Vesuvio''s, un antiguo bar que hacía las delicias de Dylan Thomas y Kerouac, sigue siendo un refugio para intelectuales (o supuestamente tales) de todo tipo.
En la misma esquina, se agolpa un conjunto de locales de strip-tease, cafeterías y drag queens (travestis). El más famoso era el Condor Club, donde los pechos de Carol Doda inciiaron la moda de las camareras en topless.
Antes de que te apures a buscar, debemos decir que su sucesor -el Condor Sports Bar- ya no presenta topless en vivo, aunque ha inmortalizado sus pezones en neón en su museo, junto a fotografías y recortes de los días de gloria del Condor''s Club.

Desde la Coit Tower. Foto: Pascal Vuylsteker
Siguiendo hacia el norte por Columbus Avenue, se llega al corazón del antiguo barrio italiano, lleno de calles estrechas y locales emblemáticos como el Cafe Trieste, donde la música ambiente regala clásicos de la ópera a los artistas y aspirantes a serlo.
Al llegar a Washington Square, doblaremos para llegar -por la empinada Filbert Street- a Telegraph Hill y la Coit Tower que se encuentra en su cima, desde donde se disfrutan de bellas vistas de la ciudad y más allá (si no te ha tocado un día de niebla).
Esta torre fue construida en 1933 con el legado de una rica mujer que quería “añadir belleza” a la ciudad de San Francisco y rendir al mismo tiempo homenaje a los bomberos voluntarios de la ciudad, que la habían salvado de la muerte cuando era pequeña.
El acceso a pie es un poco fatigante por lo empinado de la calle de acceso, pero vale la pena por la vista de la ciudad –y en todo caso, siempre tienes el bus 39 que te lleva hasta ella sin tener que caminar-.
La Coit Tower abre todos los días de 10 a 18, y la entrada cuesta 3 dólares para los adultos y 1 dólar para los niños entre 6 y 12 años (hay descuentos para jubilados y estudiantes).
Antes de subir a la cima, tómate unos momentos para ver los murales titulados Life in California, 1934 que se encuentran en su base, realizados por 25 muralistas discípulos de Diego Rivera.
Al oeste de Columbus, la Russian Hill debe su nombre a los marineros rusos que murieron allí a principios de la década de 1800.
El punto principal a visitar es la Lombard Street, a quien los locales llaman “la calle más retorcida del mundo” (ya que es tan empinada que la única manera de poder transitarla en automóvil es realizando gran cantidad de zig zags).
Lombard Street. Foto: Tylersmall
Debes armarte de mucha fortaleza si quieres llegar a ella a caminando, pues se ubica en la cima de una colina a la que se llega por calles muy (pero muy empinadas). Pero, si el estado físico no te acompaña, puedes llegar a ella en teleférico (hay una parada justo allí).
La mejor época para visitarla es el verano, pues sus curvas están enmarcadas por hermosos canteros de plantas y arreglos florales, pero las otras épocas del año no están nada mal tampoco.
Sugerimos visitarla tanto de día –para poder recorrerla en automóvil o a pie (hay escaleras, en línea recta) y sacar esas fotos que no puedes dejar de sacar- como de noche –ya que desde ella se tiene una preciosa vista de distintas partes de San Francisco-.
Y, si aún tienen aire y ganas, ya que estás allí puedes visitar el San Francisco Art Institute, en 800 Chestnut St. (mar.-sáb., 10-17 h; entrada gratuita), la escuela de arte más antigua del Oeste de los Estados Unidos, donde la Diego Rivera Gallery contiene un excepcional mural creado por el pintor mexicano en 1931.
Si caminamos cuatro cuadras hacia el sur desde el instituto y por la Jones Street, encontraremos la Macondray Lane, una calle peatonal que se cree que fue una de las que inspiraron las Historias de San Francisco de Armistead Maupin (un libro que retrata como ninguno la vida en San Francisco).
Museo de North Beach. 1435 Stockton St. Abre de lunes a viernes de 9.00 a 17.00 horas, entrada libre.
En este museo, encontrarás fotos y objetos referentes a la historia de Chinatown, North Beach y Fisherman''s Wharf.
Para algunos, Fisherman''s Wharf es la zona más visitada de San Francisco, y para otros una zona hecha especialmente “para turistas”, a la que la gran cantidad de tiendas y restaurantes modernosos le han quitado todo el encanto de zona pesquera típica que tenía en otra época (a lo que ha contribuido no poco el encarecimiento de los amarres, que se han hecho prohibitivos para los pescadores auténticos).
La decisión, como siempre, está en tus manos… pero para poder tomarla, es necesario que visites Fisherman''s Wharf (y, en nuestra opinión, no te arrepentirás). Sobre todo, por las magníficas vistas de la bahía, Alcatraz y el puente Golden Gate, tanto de día como de noche.
Fisherman''s Wharf, o en español Muelle de Pescadores, originalmente fue puerto y mercado de pescadores. A los restaurantes de viejas familias de pescadores italianos se han ido agregando centros comerciales construidos en viejos edificios industriales abandonados. Los principales centros comerciales son Pier 39, The Anchorage, The Cannery y Ghirardelli Square (ubicado en la chocolatería original de Ghirardelli, que con el tiempo se transformó en uno de los principales fabricantes de chocolates de los Estados Unidos).
Rescatado de un muelle abandonado y reconstruido en 1978 con madera reciclada, Pier 39 es sin duda uno de los lugares más frecuentados de la ciudad. Las numerosas tiendas de souvenirs, ropa, artesanías y curiosidades se alternan con numerosos restaurantes de pescado.

Focas en el Pier 39. Foto: Tylersmall
Hay muchas atracciones para toda la familia, como el gigantesco acuario Aquarium of the Bay, en el que serás llevado por una cinta transportadora a través de largos túneles de acrílico a cuyos costados se alojan gran cantidad de especies marinas.
Hacia el fondo del Pier 39, frente al agua, a mano izquierda, reside una colonia de lobos marinos. Entre el Cannery y el Pier 39 verá toda una serie de restaurantes de pescado y puestos callejeros repletos de cangrejo de la bahía y rica sopa de almejas (el famoso clam chowder), especialidades del lugar.
De los muelles 41, 39 Y 43 1/2, parten los barcos que unen a San Francisco con Sausalito, Tiburón, Six Flags Discovery Kingdom, y también los que ofrecen cruceros por la bahía.
El Anchorage Shopping Center es otro animado centro comercial en Jefferson Street. En su patio rodeado de tiendas y restaurantes se puede escuchar buena música y presenciar espectáculos al aire libre. La vieja Cannery o fábrica de conservas de pescado de Del Monte ha sido revitalizada del mismo modo.
En Hyde Street Pier, un gran lugar para tomar fotos, se puede subir a bordo del Balcutha y del ferry Eureka, dos barcos de época que forman parte de la historia de San Francisco, Ghirardelli Square era en otros tiempos la sede de una famosa fábrica de chocolate; esta gran instalación, que ocupa una manzana entera, fue transformada en 1964 en un amplio centro comercial. Además de las numerosas tiendas y restaurantes de cocina intemacional, Ghirardelli Square cuenta con una encantadora placita, magníficas vistas de la bahía y la posibilidad de saborear el chocolate que la hizo famosa.
En Fisherman''s Wharf hay algunos museos y el submarino Pampanito, en el muelle 45 y superviviente de la II Guerra Mundial. Se puede visitar previo pago de 9.00 a 20.00 horas y hasta las 18.00 los miércoles, para realizar una corta visita explicada en cinta grabada.
Tras el Pampanito, el buque Jeremiah O''Brien es un barco de carga que participó en el desembarco de Normandía durante la II Guerra Mundial. Su emplazamiento normal es en Embarcadero, en el muelle 32, pero recientes problemas de financiación lo habían trasladado hasta Fisherman''s Wharf, aunque el atraque definitivo puede cambiar.
En su interior lo más interesante es parte de la sala de máquinas donde se filmó el funcionamiento de los motores durante la secuencia del choque con el iceberg en la película Titanic. Puede visitarse entre las 9.00 y las 17.00 horas todos los días, previo pago.
Museo Nacional Marítimo de San Francisco: Aquatic Park, 300 Beach St. Abierto todos los días de 10.00 a 17.00 horas, entrada gratuita. Fotos y maquetas de barcos de pasajeros y de la Marina de guerra de Estados Unidos.

Vista del puente desde el Golden Bridge national Park. Foto: JLuster
Museo de la Ciudad de San Francisco: Pier 45. Un pequeño museo histórico que está en trámites para ampliar su colección de fotografías y documentos referentes a la historia de esta ciudad.
Y, aunque muchos no lo consideran un museo en el sentido tradicional del término, si tienes una horita extra y estás en familia, una visita al Museo Ripley puede ser una alternativa muy divertida para disfrutar con los niños o en pareja. Está abierto todos los días de 10 a 22 (una hora más en verano y viernes y sábados), en el 175 de Jefferson St. La entrada cuesta 15 dólares para los adultos, y 9 para los niños.
En el mismo estilo de atracciones, también puedes visitar el Museo de cera "estilo Madame Tussaud" (aunque no pertenece a la famosa franquicia de museos de cera), en el 145 de Jefferson St., y la Mina de Oro Embrujada (The Haunted Gold Mine) en el 113 de Jefferson St., una casa embrujada al estilo clásico.
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