Pero los visitantes se pueden sentir todavía más cerca de los dioses, basta embarcarse en el "Skywalk", un tour que combina senderos, puentes de suspensión y plataformas de observación dentro del bosque y permite una perspectiva inolvidable entre las copas de los árboles a 42 metros del piso, especial para los amantes de pájaros y orquídeas.
Y no se trata de un puentecito así nomás, el sistema incluye 2,5 km de senderos y seis puentes.
Un detalle para tener en cuenta, las personas con discapacidades motoras también pueden pasearse entre las copas de los árboles en este bosque nuboso y admirar la extraordinaria diversidad de la flora y fauna local.

El encantador pueblo Santa Elena ofrece una infraestructura turística avanzada. No hace falta el confort. O mejor dicho: la comunidad hace todo lo posible para que los visitantes se sientan cómodos.

Hay hoteles de todo tipo, para todos presupuestos y hechos con amor. Los restaurantes también apuntan a la diversidad, no solo a la cocina latino-americana. Además ofrecen entretenimiento a los turistas que llegan de la humedad del bosque.
Ubicada a 1400 metros de altura, el clima de "Santa Elena" se enfría al caer la noche. Por tanto hay que disfrutar la vida nocturna. Un vino tinto o un té caliente son suficientes para entonar los dedos rígidos.
Mientras nos preparamos a disfrutar de la noche se aproxima la retaguardia meteorológica. De los bosques oscuros se escucha los truenos y la niebla oculta la noche. Con casi 3000 milímetros cúbicos de precipitaciones anuales no caben dudas que llueve mucho. Esta es la mística de Santa Elena.
Ver cómo llegar a la Reserva Santa Elena
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Dörte Ahlgrimm
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