“Viena, Viena, solo vos sos la ciudad de mis sueños... ” – Esas palabras proferidas por el compositor austriaco Rudolf Sieczynski en 1914, establecen el sentido de Viena como capital de la monarquía austro-húngara y como uno de los centros políticos y culturales en el mundo. En el mundo actual eso es solo historia, pero la ciudad contemporánea todavía ofrece muchas señales de ese tiempo pasado – como los del famoso pintor austriaco, Gustav Klimt.
Nacido el 14 de Julio de 1862 en Baumgarten, cerca de Viena, Klimt estudió en la Escuela de Artes y Oficios. Hacia 1890 se aparta de los modelos académicos para afirmar un estilo personal basado en la utilización de la alegoría y la estilización del ornamento. Su nombre se hizo famoso en el mundo del arte cuando fundó, junto con su hermano Ernst y Franz Matsch, la Secession, una asociación y un movimiento de artistas modernistas y de arquitectos cuyo lema fue: “a cada edad su arte, al arte su libertad ”. Klimt fue presidente de la Secession hasta el año 1905. Su cuadro “El beso” llegó a ser el símbolo de esa escuela.
A finales del siglo diecinueve, su estilo cambió. Desde 1898, su pintura apareció en una manera más imaginativa y también provocativa para mucha gente en esa época. Sus murales para la Universidad de Viena (1900 – 1903), por ejemplo, provocaron fuertes críticas debido a su erotismo y a sus constantes referencias literarias y metafísicas. Durante esta época sus cuadros fueron íntegramente dedicados a la mujer, tema a la que otorga una dimensión escandalosa y original por su falta de encuadre y por el hieratismo de las actitudes. El 11 de enero de 1918 sufrió un ataque de apoplejía. Murió el 6 de Febrero de ese año.
Empezando el “camino con Klimt” al Burgtheater, el teatro más importante y prestigioso en el país, se puede ver la gran influencia del clasicismo en Klimt que de una manera o de otra reconstruyo el antiguo teatro de Taormina en Sicilia. El auditorio del viejo Burg Teather iba a ser demolido por lo que en 1887 se encargó a Klimt y Franz Matsch la realización de uno lienzos en los que representase el interior del viejo coliseo teatral. Los artistas solicitaron demorar este encargo hasta finalizar la decoración de las escaleras -véase el Teatro de Taormina -, solicitud que les fue concedida.
Al ponerse manos a la obra tuvieron un arduo trabajo ya que en el contrato se especificaba que tenían que integrar en la composición a unos 250 personajes entre los que se encontraban gente importante de la Viena del momento. Recibieron dos abonos para la temporada y pudieron contemplar al público que acudía a las representaciones.
Klimt fue el encargado de pintar la sala y para ello realizó un buen número de bocetos y dibujos preparatorios, teniendo que acudir a su familia y amigos como modelos, aunque también recibió la visita de bellas mujeres de la ciudad deseosas de ser inmortalizadas en la pintura.
Para llegar a la próxima estación del camino, el Museumsquartier, hay que tomar la linea 2 o D del tranvía (está frente á la entrada del teatro) y seguir la impresionante Ringstrasse (avenida anillo; construido entre 1858 y 1865), que encierra el centro de la ciudad como un anillo, hasta la parada “Burgring”. En esos tres o cuatro minutos se va a descubrir gran parte del imperialismo austriaco, como la grandísima Hofburg, el escaño de la monarquía y el sede de los presidentes austriacos, el Heldenplatz (Plaza de los Heroes), y sobre el lado derecho la impresionante Municipalidad, el Parlamento con sus decoraciones antiguas, y finalmente se llega a los dos más grandes museos de la ciudad – el Naturhistorisches Museum (Museo de Historia Natural) y el Kunsthistorisches Museum (Museo de Historia del Arte). Con la mayor colección de cuadros de Peter Bruegel, es uno de los museos más importantes del mundo. Acá Klimt creó en el año 1891 junto con una compañía artística sus “40 spandrel and intercolumnio paintings ”, en las superficies libres entre los arcos y las columnas de las impresionantes escaleras del Museo.

Muy cerca del Museo de Historia artística queda el Barrio de los Museos de Viena, un campo de 60.000 metros cuadrados, que aloja el Museo de Arte Moderno, el Museo Leopold (un famoso coleccionista de arte) con muchas obras de Klimt y de su contemporáneo Egon Schiele, el Barrio del Baile, un museo para niños y, para relajarse, unos lindos restaurantes y bares.
Para continuar el camino de Klimt debemos cruzar la plaza antes de la entrada central al Barrio de los Museos y doblar a la derecha, cruzando la Mariahilferstrasse, la más concurrida avenida de compras en Viena.
Después de tres minutos se llega a la Secession, la institución que hizo famoso a Klimt en todo el mundo. Para una exposición de los secesionistas en 1902 Klimt creó una de sus más famosas obras en su carrera como artista: “El Beethoven-Fries” en el vestíbulo (34 metros de ancho y de una altura de dos metros) fue su tributo al compositor genial del siglo XIX. Se había planificado desarmar la obra luego de la exposición pero un coleccionista la compró en 1903 y la conservó para la posteridad.
En 1973 el estado austriaco la adquirió y la hizo accesible al público en una sala propia de la Secession. Dada su actualidad, la Secession se sigue utilizando como lugar de exposición de arte contemporáneo y da “su arte a la edad”.
Frente a la Secession se encuentra el Karlsplatz, una plaza amplia que aloja la Staatsoper, la famosa opera de Viena. Caminando por la derecha se puede disfrutar el Naschmarkt, un Mercado grande y multicultural. Quienes prefieran relajarse un poco y conocer la gran tradición de los cafés de la ciudad, tiene la posibilidad de tomar una Melange, el Capuchino típico de Viena. El Café Museum, por ejemplo, es un lugar ideal para eso. Siguiendo el “camino Klimt” seguramente vale la pena pasar por el Kuenstlerhaus (la casa de los artistas), una institución a la que Klimt perteneció durante cierto período. Otra lugar interesante en la zona es el Historisches Museum der Stadt Wien (Museo Histórico de la ciudad de Viena), que atesora las obras principales de Gustav Klimt.
Ahora es tiempo de probar el sistema de los subtes urbanos. En la gran estación Karlsplatz – un centro del transporte público – hay que tomar la línea U1 hasta Stephansplatz, donde está un monumento característico de Viena, la impresionante catedral gótica. Después de caminar un poco por la plaza y la Kaerntnerstrasse, una avenida chic y bastante exclusiva, hay que volver a la estación y tomar la línea U3 hasta la estación Stubentor. Ahí está ubicado el “Museum fuer angewandte Kunst”, donde Klimt estudió desde 1876 hasta 1883 y donde todavía hoy se encuentra una de las dos grandes universidades de arte. El hermosísimo Museo ofrece una mezcla de arte antiguo y moderno.
Un atractivo especial para muchos turistas es el gran palacio Belvedére. Casi enfrente del Museum fuer Angewandte Kunst se ubica la parada de la tram 1. Para llegar allá hay que ir hasta Schwarzenbergplatz, cambiar a la línea D en dirección a Suedbahnhof hasta la parada Schloss Belvedére.
En el palacio está la Oesterreichische Galerie (la Galeria austriaca) en donde está la mayor colección de obras de Klimt – entre las que se encuentra el famoso, “Der Kuss” (El Beso).
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Markus Leiter