La Organización Mundial de la Salud indicó que la depresión se convertirá en el año 2020 en la segunda causa de incapacidad en el mundo, detrás de las enfermedades isquémicas (infartos, insuficiencia coronaria, accidente cerebro vascular) mientras que en el año 2000 ocupaba el cuarto lugar.
La depresión es uno de los más comunes y más serios problemas de la salud mental que enfrenta la gente hoy en día. Millones de personas en el mundo sobreviven en medio de la depresión. Ricos, pobres, ciudadanos, campesinos, hombres y mujeres, tanto en países desarrollados como en países en vías de desarrollo.
El trastorno depresivo es una enfermedad que afecta al organismo, al estado de ánimo y a la manera de pensar, de concebir la realidad. Afecta al ciclo normal de sueño-vigilia y alimentación. Se altera la visión de cómo uno se valora a sí mismo, autoestima, y la forma en que se piensa.
Un trastorno depresivo no es lo mismo que un estado pasajero de tristeza, que puede ser considerado como una reacción normal ante un acontecimiento negativo. Sin embargo, si dicho estado se prolonga en el tiempo o sus síntomas se agravan, impidiendo el desarrollo adecuado de la vida cotidiana, puede llegar a convertirse en un trastorno depresivo, de ahí la importancia de que la persona reciba un tratamiento adecuado.
Al igual que otras enfermedades, existen varios tipos de depresión. En cada uno de estos tres tipos, el número, la gravedad y la persistencia de los síntomas varían.
La depresión presenta generalmente un estado de 'debilidad', atonía muscular, y en ocasiones, pronunciado enlentecimiento de la movilidad. Se presenta un estado de inactividad que no es fruto del cansancio. Se trata de un estado que la persona puede describir como 'falta de energía', y que predispone muy negativamente frente a los esfuerzos físicos tales como levantarse de la cama, ducharse, vestirse, desplazarse, etc.
Y sobreviene muchas veces el encierro, las "ganas de estas solos y a oscuras" como si esta posición aliviara y protegiera de las agresiones externas, cuando la mayor agresión esta en la depresión por si misma ya que muchas veces esta se torna invalidante.
La actividad física por sí sola NO cura la depresión, pero la idea es hacer algo activo para revertir la inactividad característica de la depresión y estimular los mecanismos que reducen los estados de ánimo negativos. Es preferible que esas actividades sean grupales, porque el trabajo compartido y grupal permite a la persona deprimida poder salir del estado de aislamiento en que se encuentra.
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